Trece razones para aborrecer la lectura (o todo lo contrario)

”a sadder but wiser man / un hombre más triste pero más sabio”(Rime of the Ancient Mariner; Samuel Taylor Coleridge)
Veintinueve teclas bien afinadas hacen música de letras /qwert/ y yo soy lector , estudiante y pianista /poiuy/. Aprendí a leer porque quisieron enseñarme mis padres /asdfg/ y los maestros en la escuela /ñlkjh/. La pe con la a, pa; la eme con la a, ma. Mi tía Tere contaba cuentos de ogros y niños perdidos, de lobos y brujas /zxcvb/ asustándonos a todos en aquella habitación /.,mn/. A, be, ce, de, e… , repetíamos los números en francés “un”,“deux”,”trois”,“quatre” y cantábamos las tablas de multiplicar; hacíamos cuentas y cuadernos de caligrafía Rubio sin parar. Por entonces escribíamos a lápiz, veíamos mapas mudos y recitábamos las conjugaciones de los verbos en voz alta. Nos leían fragmentos de obras de literatura en clase y luego empezamos a leer solos.
Pasaron semanas, meses y años. De niño y de adolescente soñaba yo que un día podría ser torero, escritor o astronauta. Seguía las letras de los libros con el dedo y parecía mágica esa sociedad secreta de signos dándose la mano sobre el papel, de izquierda a derecha.
Me dejo llevar y siento que soy intérprete o juglar feliz al comprender el mensaje de las líneas como solfeo. Soy un internauta que surca los mares de redes y olas. Un día navegando llego a un archipiélago extranjero donde conozco a un viejo marinero que me pasa este manuscrito:
1. Leer es aburrido porque da trabajo a la imaginación y como suele decirse: “una imagen vale más que mil palabras”.
2. El que lee parece estar absorto en un mundo que le aliena porque no es el suyo.
3. Un lector se queda aislado de todo y de todos.
4. La vida no está en los libros sino fuera de ellos.
5. La lectura es adictiva y después de un libro viene otro libro.
6. Un individuo al que le guste leer será tolerante y querrá conocer varias perspectivas de una misma idea.
7. La literatura podría volverle inmortal.
8. Dependiendo del carácter de cada uno, los libros le afectarán y será pedante, dirá latinajos fuera de lugar o por el contrario, será humilde, discreto y apasionado.
9. Quizás se vuelva pensativo, atractivo e interesante.
10. Querrá tener a mano un diccionario, libretas para anotar frases o versos, un atlas y la Biblia.
11. La lectura es un reto, un duelo, un desafío en el que a veces se gana y a veces se pierde. Uno tiene que saber perder, y si hay ocasión buscar el desquite con la relectura otra vez.
12. Tener dudas, querer aprender siempre y ser curioso es la marca de los individuos de esta clase.
13. Si llega a estar infectado por este mal de la literatura, los libros o la lectura coincidirá con este viejo marino inglés en que por cada línea leída en papel se despertará mañana “un hombre más triste y más sabio” y alguna arruga en la piel.
(artículo de opinión publicado en @laverdad_es 4/09/2013)
Eugenio Fouz.-