¿Cuánto CO2eq ”cuesta“ un ciervo? El carbono no es la única métrica de contaminación ambiental

Marcos Martínez
Jan 2, 2018 · 8 min read
¿Se puede valorar en CO2eq la vida de un animal? | Imagen CC0 Livin4wheel

A través de los medios de comunicación, en distintos discursos económicos e incluso en política se equipara con frecuencia la contaminación con las toneladas de CO2 o CO2 equivalente (CO2eq). Más CO2 significa más contaminación, y viceversa. Parece una métrica adecuada para un momento histórico en el que el clima del planeta (y por tanto la vida sobre él) se ve afectado por el calentamiento global.

Sin embargo, ni el CO2 no puede medirlo todo ni es la única métrica de degradación, daño o destrucción medioambiental, o ya puestos de riesgo futuro sobre un área. Junto a esta hay otras que, poco a poco, se abren espacio en los informes de impacto ambiental que fueron simplificados a lo largo del XX. Te hablo de ello, con algunos ejemplos.

¿Qué es el CO2 equivalente y por qué es tan útil?

Imaginemos, entramos aquí en el primer ejemplo, que yo poseo una mina de donde extraer calcita y tú tienes un bosque de donde sacar madera. Todo muy industrializado y liberal, cierto, pero simplifica el enunciado. En el ideario colectivo, una mina es mucho más contaminante que la tala de un bosque maderero. Sin embargo, no hemos entrado en el tamaño de uno u otro, y nos es imposible comprar su impacto relativo sin ese tipo de datos.

Para ello podríamos preguntarte «¿Cuánto CO2 libera un árbol talado?». A esto tendrías que sumar todo el CO2 que el árbol talado ya no secuestra de la atmósfera por no estar plantado y vivo. Al menos, hasta que el árbol que plantes en lugar del talado alcance la madurez. Si multiplicas por el número de árboles talados, tendrás el impacto en CO2 de talar tu bosque, o al menos una medida aproximada que poder tomar como válida en una primera aproximación.

El CO2eq es muy útil para cálculos rápidos, pero poco si queremos profundizar sobre impacto ambiental y consecuencias de determinadas políticas. | Imagen CC0 Darkness

Con mi mina puedo hacer algo similar. Calculo cuánto CO2 emito para extraer un metro cúbico de calcita y multiplico por la cantidad anual extraída. Ahora podemos comparar mis kg de CO2 equivalentes con tus kg de CO2 equivalentes, y el que más haya generado es el que más contamina, ¿no? Sí, y no, y esta es la trampa de medir todo bajo el paraguas de un único factor de impacto global.

El CO2eq es una forma fantástica para realizar cálculos rápidos sobre papel y para comparar impactos ambientales en una primera iteración. Si se usa mucho y estamos más o menos acostumbrados a su aplicación es porque es rápido y está tabulado. Es decir, que es fácil y es útil si se quieren tomar decisiones rápidas, pero ni mucho menos es una medida completa y justa.

Algunas otras métricas que no son el carbono

El calentamiento global consiste en el efecto invernadero acrecentado por la contaminación derivada de la actividad humana, y este es el motor del cambio climático. Usamos estos términos como sinónimos, pero no lo son, y en su base se encuentran gases como el CO2, CH4, NOx, O3…

Si hoy día usamos la métrica del carbono es porque tenemos un grave problema medioambiental que da pie a asomarnos a gases de efecto invernadero (GEI) y ponderar la contaminación en base a ellos. En 1995, el resumen para política de un informe titulado presentó una tabla que informaba sobre el potencial de calentamiento global de distintos gases, y se llegó al consenso de usar el CO2 como .

Desde entonces, el resto de gases se miden como referencia al CO2 en en toneladas de CO2 equivalente. Pero también el resto de impactos ambientales, lo que deja de lado muchísimas otras métricas, que pierden visibilidad en los informes de impacto ambiental.

En , un ensayo de la Fundación Heinrich Böll Stiftung, se habla de algunos de ellos, como la «elevación de la temperatura atmosférica […] la acelerada pérdida de biodiversidad y la agrodiversidad, la erosión y […] la degradación de los suelos cultivables, la pérdida de agua dulce y la deforestación», entre otros.

Un ejemplo de CO2 equivalente un tanto enrevesado

Seguimos con nuestro ejemplo de antes, pero ahora imaginemos que mi mina es gigantesca y tu bosque es minúsculo. Un análisis superficial basado en el CO2 eq parece indicar que tú impactas con menos CO2 (y que por tanto eres más “verde”) y, sin embargo…

El grueso de la mina de calcita se usa para alimentar una empresa papelera que fabrica papel de piedra. Este, para su elaboración, necesita calcita, gas natural y energía, en rasgos generales. El papel de piedra presenta una durabilidad, resistencia mecánica, reciclabilidad e incluso autoextinción de conatos frente al papel convencional que lo convierten en un bien de menor impacto ambiental.

Por contra, el papel clásico basado en celulosa requiere de grandes cantidades de agua y PVC. Tu bosque se usa para extraer celulosa con la que fabricar este tipo de papel. Mi gas natural suena a contaminante, a que emite CO2, y da la impresión de que mi mina no tiene el impacto minúsculo que parecía por su tamaño.

Pero en una tercera vuelta de tuerca del mismo problema, mi empresa de papel de piedra toma el gas natural necesario para su fabricación del reciclaje de desechos urbanos de localidades cercanas, y la energía de aerogeneradores. Por contra, tu papel de toda la vida utiliza cloros para ser blanqueado (algo no necesario en el papel de piedra) y la energía la obtiene de una central térmica situada a 500 km de distancia.

El papel de piedra presenta ventajas medioambientales frente al papel de celulosa, pero han de tenerse en cuenta más que sus propiedades físicas a la hora de compararlos. | Imagen CC0 Brandi Redd

El ejemplo empieza a ser confuso, y llegados a este punto la mayoría de los lectores se pregunta «¿Quién contamina más?». Ambas compañías parecen verdes y grises al mismo tiempo, y el problema se puede complicar más si una de las dos vende su papel a 10.000 km de distancia y la otra suministra papel a una localidad cercana, viendo los diferentes tipos de envoltorios usados o analizando el tratamiento del reciclado de cortes de desecho en cada fábrica, entre otros.

Pensemos que una sola empresa no vende a un único cliente ni tiene un solo producto. Además, tiene proveedores de los que imputarse contaminación y clientes sobre los que diluir ese mismo impacto. Mi mina puede ser una explotación de cinco años que se usa para crear una depresión sobre la que construir un embalse (las centrales hidroeléctricas son uno de los sistemas de generación con menor huella ecológica), y tu bosque puede haber nacido de la restauración de un desierto arrasado durante el medievo.

Hay demasiados factores. El CO2 equivalente sirve para poder comparar este tipo de operaciones encadenadas y muy complejas, y por eso se usa en macroeconomía en el comercio de derechos de emisión desde 2005 (trasposición de la directiva europea 2003/87/CE). Esto significa que los países que más contaminan acaban pagando más impuestos, y los que menos contaminan reciben primas. Por contra, esta labor de simplificación reduce el problema a una o dos cifras, llegando en niveles políticos a tomar decisiones tan simplificadas que dejan de lado problemáticas graves.

“Restaurando” el medio ambiente usando CO2 equivalente

La restauración ecológica no tiene que ver con comida de bajo impacto o saludable, sino con «asistir a la recuperación de ecosistemas que han sido degradados, dañados o destruidos», según la Sociedad para la Restauración Ecológica. Es decir, recuperar un estado anterior a un daño. Y aquí situamos otro ejemplo.

Imaginemos ahora que tendemos una carretera entre mi mina y tu bosque, y que dividimos en dos un terreno donde viven varias manadas de ciervos. Para que el conjunto de ciervos sobreviva en el tiempo es necesario que puedan pasar de un lado a otro a diario porque comida y agua estén a uno y otro lado de esta futura carretera.

¿A cuánto CO2eq equivale un ciervo? Hay métricas con sentido contable sin sentido de la diversidad. | Imagen CC0 Quentin Dr

De modo que cogemos nuestra y obtenemos que el coste en CO2 de los ciervos es el de un bosque de pinos maduros de una hectárea. Con este cálculo tendemos la carretera, aislamos a los ciervos de su comida o bebida; pero plantamos dos hectáreas de pinos para cubrir con creces la cuota de CO2.

Por fortuna para todos, esto es inadmisible, la restauración ecológica tiene muchas más dimensiones, y el ejemplo de los ciervos nunca se lleva a cabo. Pobres ciervos.

Adelantándonos a la restauración usando distintas métricas al margen del CO2

Resulta evidente que no es lo mismo una decena de árboles que un ciervo, ni varias toneladas de CO2 que un cervatillo. Comparar estos dos conceptos es igual de absurdo que tratar de sumar las peras con manzanas de las que nos hablaban en el colegio. Simplemente, no hay una equivalencia pera-manzana ni CO2-animales, plantas o biosferas. Al menos no perfectamente equivalente.

Hay objetos que, aunque comparables, no resultan equivalentes y requieren de una unidad externa para poder ser puestos uno junto a otro. | Imagen CC BY-ND 4.0 Marcos Martínez

Lo que sí se puede sumar, restar y comparar, en el caso de las frutas, es su equivalencia en euros. Al igual que se puede comparar el coste en CO2 de un bosque o de abrir una mina a cielo abierto.

Pero que usemos la métrica del carbono para hacer estudios comparativos no significa que podamos intercambiar sin problemas estas peras y manzanas. En el ámbito de la construcción, el CO2 es un indicador de impacto, no una medida del valor de la naturaleza, afortunadamente.

Siendo así, podemos adelantarnos a la generación de un impacto y planificar la construcción de la carretera en base a minimizar ese impacto en la medida de lo posible. Algunos ejemplos para este caso concreto (hay más) serían:

  • Dividir el territorio en dos mediante una carretera, pero trabajando en el terreno para que ambos lados tengan una provisión de agua y comida sin intervención humana, así como que cada uno de los áreas sean suficientes para mantener estables poblaciones de ciervos.
  • Construir la carretera, pero elevándola ligeramente en una serie puntos estratégicos, construyendo pasos a nivel bajo la misma que ayuden a la fauna a cruzar por debajo.
  • E incluso levantar la carretera sobre columnas apoyadas sobre pilotes, dejando prácticamente diáfano el paso bajo la misma.
Imagen CC0 Luca Onniboni
  • En caso de resultar imposibles estas acciones, buscar una ruta diferente para la carretera que garantice un menor impacto medioambiental, dejando intacta la población autóctona del primer posible recorrido.

La métrica del carbono tiene un fuerte arraigo cultural desde que nos dimos cuenta del problema del cambio climático, y es muy útil comparando casos sencillos (como las ventajas de usar botellas de cristal frente al plástico) o multas macroeconómicas entre países.

Pero deja de lado otros indicadores de impacto a tener en cuenta, tales como la biodiversidad, la salud del suelo o la pérdida de identidad cultural de pueblos desplazados, entre otros. Por fortuna, los estudios ambientales tienen en consideración más parámetros a la hora de considerar proyectos.

Texto redactado por Marcos Martínez (@euklidiadas) bajo licencia CC BY-ND 4.0. Número de registro en SafeCreative 1801025256248.

Gracias a Camila Moreno, Daniel Speich Chassé y Lili Fuhr (@lilifuhr) por la idea original, y a la Heinrich Böll Stiftung (@boell_MXCA) por la difusión de su trabajo.

Marcos Martínez

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Ingeniero por azar, autor por vocación y redactor de contenidos sin querer. Ahora, por el mismo precio, con superávit de atención.