Mi encuentro con Amidasama

Evelyn Alarcon
Sep 3, 2018 · 2 min read

Japón me abrazo con sus mil brazos verdes, las hojas goteaban vida, los mosquitos ansiosos por platicar rondaban mis pies y manos. Había luciérnagas y agua por todos lados.

Caminamos las silenciosas calles escuchando el sonido de nuestros zapatos rosando las distintas texturas del piso. Las casas tenían esa belleza de lo cotidiano, esa belleza que no pretende ser, pero es.

Solo dos calles y un castillo al fondo. Dos hermosas puertas de madera abiertas de par de par, dieron paso a un jardín de frutales y musgos. Nos lavamos las manos, en preparación para dar gracias. Porque que importante es dar las gracias.

La pequeña pileta era el paraíso de una rana y el bambú hueco una cascada de sonido. El flujo incesante del agua cantaba una canción. Había que ver con atención la flor labrada en la piedra porque en cualquier momento el musgo la cubriría para siempre.

Caminamos hacia las escaleras y el perfume del incienso entraba en mi nariz preparando mis ojos para lo inesperado. Esperamos un poco, un servicio funerario estaba por terminar. Una mujer de voz casi silente nos sonrió e invitó a pasar. Estaba tan contenta de que estuviéramos ahí, como si la visita fuera también para ella.

Después de descalzarnos y arrodillarnos con suavidad en el perfumado tatami encendimos incienso, ese humo sutil y poderoso cubrió mi alma y las almas de todos los objetos que había en el templo. Imité cualquier gesto que se me invitara hacer… junte las palmas de mis manos y mire a Amidasama por primera vez.

Hicimos un hermoso silencio.

Pide, pide con tu corazón, y cualquier cosa que pidas te será concedida.

Mi mente se detuvo. Mi alma tomó las riendas de ese cuerpo inmóvil y pidió desde su lugar más puro. Mis ojos hubieran querido tocar con sus pupilas la dorada estatua con resplandecientes picos de luz, y escuche mi nombre, ella sabía de mi porque mi cómplice le había contado que yo existía. Me reconoció, yo reconocí su favor y los dos sonreímos.

Entendí que mi visita era esperada.

Las hortensias bailaron

Y el mar con todas sus estrellas y peces…

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade