Orge Asprea: 30 años en defensa de la marihuana libre

“En mis tiempos los baños se usaban para inhalar cocaína, hacer el amor o suicidarse, no para tomar selfies. Se están perdiendo los valores”, publicó en su cuenta personal de Facebook Jorge Asprea, más conocido como Orge, músico, militante por la despenalización del consumo de marihuana y redactor en la revista de cultura cannábica THC. Su infancia transcurrió en un barrio de Lanús. En la década de 1980 compartió bandas con grandes de la música nacional. Cantautor comprometido con la causa que defiende desde pequeño, en la década de 1990 tuvo que exiliarse por difundir sus ideas.

Amable, apasionado por sus convicciones y alegre, conversa con su particular voz arenosa. En ocasiones elige cantar sus temas para expresar su pensamiento. Mientras habla, arma un cigarrillo de marihuana, lo fuma tranquilamente y convida a las personas que lo rodean.

A los 11 años le ofrecieron el primer porro y confiesa que se asustó. Un año después empezó a disfrutar de los efectos del cannabis. “A los 14 fumarme un faso y escuchar a Bob Marley fue toda una revelación”, rememora Orge. La música y la defensa de la causa por la legalización del consumo libre de cannabis se fusionaron en una relación indisoluble y recíproca. La música como vehículo de difusión de ideas. El consumo como fuente de inspiración y apertura mental.

En 1983, una semana antes del retorno de la democracia, asistió por primera vez a una marcha por la legalización. Aún le duelen los palos que le pegaron. A partir de 1986 tuvo muchas bandas musicales. “En las letras era muy explícito en cuanto a las bondades de la marihuana. Tuve una banda de reggae y Luca (Prodan) venía a cantar con nosotros”, narra Orge. Esas bondades, asegura, consisten en su uso medicinal, industrial y alimenticio: “Tengo ropa de cannabis, a veces como semillas, la fumo recreativamente y uso el aceite para los dolores porque tengo cinco hernias en la espalda”.

Siempre luchó contra los intereses que la prohíben y limitan la posibilidad de su legalización. “El primer lobby fue el textil, ahora es el farmacéutico”, afirma Orge en alusión a la introducción de la fibra sintética norteamericana en la industria y al actual mercado farmacéutico que, considera, no tendría dimensiones globales si las poblaciones tuvieran libre acceso al cultivo y consumo de marihuana. También denuncia intereses económicos de las fuerzas de seguridad: “Acá hay jueces y fiscales que agarran a un chico bien de Zona Norte con cinco plantas y le dicen que si pone 30 mil dólares no le va a pasar nada. La prohibición es su negocio”, lamenta.

En 1997 sufrió amenazas por parte de fuerzas de seguridad asociadas al entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde: “Vendían merca y no les interesaba que un gordo propagandee la marihuana”, revela Orge con una carcajada. Se exilió a España, donde la Asociación Madrileña del Estudio sobre Cannabis lo recibió como a un mártir de la causa y lo contrató para trabajar en un grow shop del centro de la ciudad. Allí conoció la solidaridad cannábica y reforzó su compromiso con la defensa del consumo personal.

Luego de unos meses en Europa regresó al país y, desde su fundación en 2006, es miembro de la redacción de la revista THC. Sebastián Basalo, su director, lo describe como un histórico militante por los derechos de los usuarios de cannabis, aguerrido, tenaz y valiente. “Convoqué a Orge para formar parte de la revista porque me parecía necesario que cuente su experiencia de lucha con su pluma particular, con la que logra una redacción entretenida y llevadera”, destaca Basalo.

“Antes de la revista, salía de un programa de televisión y me seguía un Falcon verde. En un mundo de mentiras, defender cualquier verdad es muy riesgoso”, afirma con entereza Orge y rapea en una estrofa su incansable lucha: “Por eso debo decir y debo afirmar que este patrimonio de la humanidad se debe legalizar y se debe utilizar para dar salud y vencer la enfermedad. El cannabis vencerá, esto no puede tardar”.

Última fecha del Ciclo Voces de la Independencia: Bagualer@s