Kevin Di Serna: un DJ diferente

Dentro del gran mundo musical, hay un género en particular que ha logrado conquistar a muchos jóvenes del mundo: la música electrónica. Dentro de ella hay distintos estilos desde la relajación a la euforia pura. Esta variedad también incluye a sus intérpretes: los DJ´s. Aquí encontramos a Kevin Di Serna, un joven de 28 años que logró conquistar muchas pistas del mundo junto a grandes artistas como Hernán Cattaneo, Nick Warren, Guy J y John Digweed, entre otros.
Hijo de un baterista, Kevin Di Serna nació en La Pampa y hace 8 años se instaló en Buenos Aires a estudiar fotografía creativa. Con el tiempo, la imagen fue sustituida por el sonido y decidió que esa era su profesión. Si bien de adolescente cantaba, tocaba el bajo y escuchaba géneros muy diversos para alimentarse de todos los estilos, “Desde la niñez que la música a estado presente en mi vida”, explica el artista. Incursionó en el arte de buscar las mejores síntesis de lo orgánico con lo digital, hasta que llegó a vibrar escuchando bandas que empezaban a incorporar sintetizadores. Su búsqueda derivó en un encuentro íntimo, cual misión: desplazar el foco de lo mental hacia lo emocional: “No conozco otra manera de sanarse que no sea sentir las emociones”. Esta marca lo distingue de los demás, es por lo que su público lo sigue. La conciencia, una palabra que suele utilizar mucho, lo lleva a comprometerse profundamente con su actividad creativa, porque se sabe responsable de vibraciones que van a afectar a otros.
Su primera presentación fue en Mendoza y luego viajó por distintos puntos de Argentina. Después del interior del país, lo esperaba el mundo. Un sello discográfico árabe, Pure Ink, que aún hoy lo representa, comenzó a interesarse por su particular música y lo contrató para tocar en Beirut, una de las experiencias que marcó su memoria. “Una experiencia que está muy viva en mi corazón es un show en Beirut, al lado del mar en un escenario hermoso a donde me permitieron llevar mis propios estímulos visuales”.
Con respecto a su música, dice que no le gusta mucho definirla ya que sería “limitarla”. “Sí puedo decir que contiene elementos que estimulan los sentimientos y emociones”, admite, y la considera como un mensaje de sanación. Su fuente de inspiración es la intención de aportar algo positivo al mundo, sonidos que generen una conexión especial en cada persona.

En un entorno muchas veces asociado con la droga, propone una alternativa espiritual, la idea de “algún día ver que las personas disfruten sin agregados que puedan perjudicarlos de alguna manera, conectando con su interior, y que la música sea un estimulante suficiente para vivir el momento”.
Kevin no da por terminado un track hasta que no siente que lo emociona, lo cual busca transmitir en cada una de sus obras. Dentro de sonidos tan tecnológicos, este artista logra combinarlos con lo órganico, con las vibraciones de la naturaleza. “El proceso de producción tiene dos polos: una es la parte de percusión, que conecta con la Tierra. La otra es la parte de melodías y armonías, que tienen que ver con una apertura hacia el universo. Son los polos de la Tierra y el cosmos”.
El mensaje que busca transmitir con su música es concreto y espera que su carrera siga creciendo para poder llegar a cada rincón del mundo con su música.
