El qué y el cómo
Ayer, un amigo empresario me hizo la pregunta de moda: ¿En qué redes sociales debemos estar?
Como su empresa se dedica a trabajar para otras empresas (odio el término B2B), me apresuré a contestarle: LinkedIn y Twitter, sin duda.
Qué listo soy, pensé más tarde, eso lo sabe cualquiera, incluso él mismo lo sospecharía. Lo difícil es saber cómo estar en esas redes sociales, porque si una empresa hace algo es con un motivo, un objetivo y alcanzarlo requiere método y trabajo, no un uso aleatorio como el que le puede dar un particular a una red social.
Esta conclusión me lleva a confirmar algo que yo ya sospechaba desde hace tiempo y es que si quiero sacar partido de las redes sociales en mi nueva aventura profesional, tengo que cambiar radicalmente la forma en que las utilizo.
Para empezar, fuera notificaciones, todas.
El uso ya no puede ser intermitente, eso distrae del trabajo principal y, sobre todo, no te permite dirigirte a tus objetivos, lo único que haces es divagar. Hay que reservar un tiempo determinado cada día y aprovecharlo al máximo.
El resto, que es mucho, habrá que ir afinándolo poco a poco, pero por algún sitio hay que empezar, así que sirva este pequeño texto como manifiesto fundacional de mis nuevos hábitos.