Lo moralmente incorrecto
En el año 2016 se presentó por sexta vez el proyecto de Ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
La penalización del aborto afecta, restringe y viola derechos humanos fundamentales de niñas, adolescentes y mujeres. La falta de acceso de las mismas en situaciones de embarazo no deseado a servicios de salud en condiciones de igualdad, dignidad y seguridad es discriminatoria, ya que afecta únicamente a las mujeres.

El debate sobre el aborto legal en la agenda pública y legislativa, se dio un martes lluvioso acompañado de una tarde oscura de invierno. Por los pasillos del Congreso caminaban mujeres, casi todas ellas llevaban en sus cuellos pañuelos color verde. La sala se encontraba llena, no había más asientos, pero eso no impedía que siguieran ingresando personas.
En el medio del murmullo, la única voz masculina del panel, se impostó para dar comienzo del encuentro, Mario Sebastiani, director de obstetricia en Hospital Italiano de Buenos Aires, declaró “No aceptemos la denominación de salud pública en un país donde el aborto está penalizado”, y agregó, “los países con aborto despenalizado tienen menos cantidad de abortos, no tiene complicaciones a la hora de abortar y no existe la muerte materna”.
En los países cuya legislación permite el aborto con un modelo de indicaciones amplias, las complicaciones derivadas de un aborto inseguro son menores que en los lugares donde el aborto legal está más restringido.
Un aborto clandestino “bien hecho” hoy en día te sale alrededor de quince mil o veinte mil pesos, contaba Agostina Felice, feminista e integrante de la colectiva ARACA, “… en uno turbio te terminas muriendo desangrada porque pagaste cinco mil, bueno precisamente es ahí donde aparece la cuestión de clase cruzada con la de género, por eso también decimos que el aborto es femicidio en manos del Estado”.
En Argentina, según cifras de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) se estima que se realizan un promedio de entre 486.000 y 522.000 abortos clandestinos al año y cada año el sistema de salud registra más de 50.000 internaciones en hospitales públicos de todo el país a causa de abortos inseguros.
“Sí una mujer quiere abortar, lo hace. No le importa que diga la ley, no le importa que sea un delito. Entonces, mientras nos ponemos a debatir, esto está ocurriendo y está siendo la principal causa de muerte en mujeres gestantes en nuestro país”, expresó la integrante de ARACA.
Según estadísticas publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación, 243 mujeres perdieron la vida por causas relacionadas al embarazo. Las muertes maternas por causas obstétricas indirectas representan un cuarto de las Muertes Maternas. Esto sugiere, entre otras cosas, que posiblemente muchas mujeres no accedieron a la información, a la oportunidad o a la decisión de interrumpir su embarazo basados en la causal salud.
De acuerdo con las cifras presentadas en un informe de UNICEF en 2015, Argentina redujo un 17,5% la tasa de muerte materna. La tendencia de reducción fue del 18% entre 1990 y 2015, en vez de una reducción del 75% como se había comprometido.
Es importante saber que Argentina se adhiere a la definición mundial de la salud de la OMS (Organización Mundial de la Salud) donde se dice que, la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
“La propia OMS dice que la forma más segura y más económica es el aborto con medicamentos. En Argentina, el aborto con medicamentos es una especie de nube por la forma en la que está regulado el misoprostol y, por otro lado, porque no está permitida otra droga que debería acompañar al misoprostol que es la mifepristona. El Poder Ejecutivo podría hacer algo al respecto, pero no ha hecho nada en todo este tiempo”- declaró Edurné Cárdenas, Abogada del CELS.
La ley de la campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito plantea: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. “El acceso al aborto tiene que ser garantizado por el Estado para romper con las situaciones de desigualdad; el discurso es, se madre como castigo”, decía Agostina de ARACA.
La penalización del aborto va en contra de una sociedad igualitaria. En términos criminal, la penalización del aborto es ineficaz para proteger la vida del feto. La persecución penal a las mujeres es una forma de estigmatización escrita dentro del Código Penal.
Además de reforzar estereotipos sobre la crianza y cuidado de los y las niñas, negar a las mujeres a la decisión de tener o no hijos y el control sobre cuándo ser madre, agrava las desigualdades de género en la vida educativa, cultural, económica y política. La soberanía de las mujeres sobre sus cuerpos es clave para lograr la igualdad de género.
