El gran Sócrates

¿Lo Tuyo es Teoría o Práctica?

“Sólo sé que no sé nada” —Sócrates

La verdad que cuando yo era chama, estudiar y aprender era mucho más simple que ahora. Las opciones de canales de información eran limitadas, y no sabíamos que había tanto que no sabíamos. Éramos bastante ciegos, la verdad.

Hoy día, el volumen, variedad y fácil acceso a la información es inmanejable y pone en evidencia nuestra profunda ignorancia, al exponernos a tanto por saber sobre lo que no tenemos —ni tendremos nunca— idea alguna.

Es imposible estar al día, incluso limitándonos a los temas que nos interesan. Hay que admitir derrota de entrada, para no vivir en frustración continua: nunca podremos absorber tanta información. Punto.

Dicho lo anterior, también hay que reconocer que aún dentro del límite de lo materialmente manejable, hay unas facilidades casi ridículas para tener acceso a información.

Por supuesto, información no es lo mismo que conocimiento (mucho menos igual a sabiduría), y existe un abismo entre esos tres conceptos y otro clave: la puesta en práctica.

Mi intención no es entrar en una discusión semántica, sino invitarte al auto cuestionamiento y, quizá, levantar un soplo de interés renovado en ti por encontrar tu propia alineación, y disfrutar más óptimamente de tu proceso creativo y de aprendizaje.

En este momento sobre mi mesa del comedor (porque sobre mi escritorio ya no cabe nada) descansan varios libros que estoy estudiando.

No leyendo, sino estudiando. Los que solo leo, están distribuidos por toda la casa y mi computadora.

Pero aquí no busco hablar de la lectura como práctica hedonista y cultural, sino del aprendizaje extraído de la información, su posterior experiencia, y la abrumadora sensación que podemos sentir ante ese proceso.

A la montaña de libros que menciono, súmale el agujero negro de archivos digitales en mi Mac (#macforever). Y es que no he terminado de abrir y ojear un PDF (de 1 página o de 100) que ya estoy suscribiéndome a alguna página para descargar otro :-/

Con tanto que hay para explorar… ¿¡Cómo en la vida puede existir gente que dice estar aburrida?!

Mi no comprender cómo gente aburrirse

Ahora… ¿qué queda de esa vorágine de apetito voraz por saber/aprender?

Usualmente cansancio, frustración, confusión y esa sensación ambigua de “Creo que sé algo de eso, pero no recuerdo bien de qué va”. ¿Lo has sentido alguna vez? Oh, yo sí.

Así que se hace indispensable utilizar estructuras para organizarnos, sistematizar el estudio, y anclar el aprendizaje. Cualquiera que sea la estructura que utilices, seguramente irá cambiando acorde a tu propia evolución (créeme… nunca somos los mismos en dos ahora diferentes), y el método que nos funcionaba en una época, en otra ya puede no servirnos. Está bien. Es un tema de flexibilidad y ajuste.

Después viene la parte más valiosa: el ejercicio de lo aprendido para desarrollar la experiencia directa, porque…

La Experiencia No Es Transferible

La famosa «ironía socrática» que obviamente se le atribuye a Sócrates, consistía en poner en evidencia la incongruencia de la gente a la que él interrogaba. (confieso que me divierte morbosamente esa práctica, y me resulta muy poderosa para generar momentos de “darse cuenta”).

Al notar que no sabemos lo que creemos saber, y salir de la arrogancia que suele dar la acumulación de teorías, certificados, títulos y demás hierbas, se abre un espacio que puede ser utilizado para el verdadero aprendizaje, si existe la disposición para ello, al traducirlo en experiencia directa.

En mi experiencia personal, como individuo, mamá, emprendedora y Coach, observo que la mayoría de veces existe incongruencia, como resultado de una falta de experiencia directa de la información/conocimiento aprendido.

Y es que…

La experiencia directa no es transferible
  • Podemos leer mucho, y no saber nada. A veces ni siquiera recordarlo. Solo utilizamos tiempo que nos mantuvo ocupados.
  • Podemos aprender algo conceptualmente y no practicarlo nunca, quedarnos a nivel teórico, con lo que… ¿realmente lo sabemos? Por ejemplo, yo sé leer partituras de música pero ya no toco piano (así que mi conocimiento es bastante inútil).
  • Podemos incluso tener una experiencia aún sin haber tenido el aprendizaje cognitivo.

Como Leo mi esposo, que no estudió música ni tomó clases de piano, pero improvisa y crea melodías como un artista apasionado. Afortunadamente tenemos un piano en casa y tengo fantásticos concierto todas las noches :-)

Por cierto el piano tiene una historia muy particular que escribí en nuestro blog El Poder de Ser.com hace varios años, ya que lo manifestamos “de la nada”, por pura ley de atracción. Te dejo el enlace por si quieres inspirarte.

La Tríada Indispensable

Mi mundo—el que me apasiona, en el que me muevo y trabajo—es el filosófico-espiritual (por llamarle de alguna manera), aunque los mundos del Mercadeo online/offline y la Comunicación son otros dos que estudié, me entusiasman y utilizo a diario.

Tanto uno como los otros—a pesar de sus diferencias de paradigma base— requieren estudio, aprendizaje y práctica. Ninguno de esos 3 elementos puede quedar por fuera.

Muchas personas asumen que el «despertar espiritual» sucede por ósmosis y que venimos cableados de fábrica. Resulta que pues sí… pero no. Porque el acoso que vivimos desde bebés para olvidar nuestro sistema operativo original, es lo suficientemente poderoso como para crear la ilusión de estar desconectados de nuestra esencia.

Lo veo a diario en mis clientes de coaching, quienes generalmente a partir de los 30 años, aún con sus estudios y aprendizajes a cuesta, se encuentran en el dilema de experimentar vidas desalineadas de su entusiasmo genuino y su Verdad del alma. Ahí es donde yo sirvo de catalizador para la expansión de su consciencia, en fascinantes procesos de despertar y alineación.

Recordar y reunificarNOS pasa por un trabajo inevitable de estudio-aprendizaje-práctica.

Igual que con el Mercadeo, la medicina, ser padres, los emprendimientos o manejar un globo aerostático… la espiritualidad se estudia, se aprende, se practica y finalmente, se experimenta.

Ray Kurzweil, el fascinante inventor, empresario, escritor y futurista americano, afirmó en su libro «Humanity Enhanced» y en numerosas entrevistas, que: “Hoy día un niño en Africa con un teléfono inteligente, tiene más acceso a búsqueda de información, que la que tenía el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica hace 15 años”. ¡Vivimos tiempos fascinantes!

El reto pues, no está en tener acceso a información. Ni en nuestra capacidad de aprendizaje. El gran reto está en la decisión de pasar de las teorías a las prácticas, de los conceptos a las experiencias, de las intenciones a las acciones.

La gran pregunta: ¿Dónde estás tú y qué decides hacer ante ello?


Sigo en mi Reto 30 días de escribir y publicar, así que si quieres beneficiarte de las ideas que comparto, puedes recomendar este post, compartirlo aquí en Medium o en tus redes sociales, subrayar algunas frases que quieras recordar y hacer comentarios.

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