¿Sabes cuál es tu postura ante las inversiones? Deberías…

Evidika
Evidika
Sep 18, 2018 · 6 min read

Cuando hablamos de fútbol con un grupo cercano de amigos todos tienen alguna postura. Algunos apoyan al mismo equipo, otros terminan siendo rivales o incluso están los que no se interesan por ningún equipo pero que realizan apuestas en línea sobre algunos partidos. En el mundo de las inversiones, en vez de equipos tenemos factores de inversión, como los factores de riesgo y de tamaño, y los inversionistas toman posturas en relación a estos factores. Estas posturas, al igual que en el fútbol, pueden ser a favor, en contra e incluso de indiferencia. Un factor de inversión que ha tenido mucho estudio en los últimos 20 años es el del comportamiento humano y para revisar cuales son las posturas actuales clasificaremos a los inversionistas en las estrategias de inversión más conocidas: el análisis técnico, la inversión de valor y la teoría de mercados eficientes.

El análisis técnico es una de las estrategias de inversión más antiguas. Se desarrolló antes de la crisis conocida como la gran depresión de 1929 y se le atribuye a William P. Hamilton, editor del Wall Street Journal que usó de base el trabajo de Charles Dow, el fundador de ese periódico y del índice industrial Dow (DJIA) que mide la actividad industrial de Estados Unidos.[1] A falta de computadoras, se tomaban registros de la información de apertura y de cierre del índice con lo cual se trazaban líneas de tendencia en busca de explicar y predecir los precios de mercado. El análisis técnico se basa en identificar puntos bajos y puntos altos de precios en cualquier tipo de activo, para trazar líneas de tendencia y figuras que buscan explicar el comportamiento de los precios futuros basándose en el pasado. Incluso se dice que los analistas trataban de evitar noticias reales para poder seguir las señales de entrada y salida sin el peso emocional que las noticias podían generar.

Posterior a la gran depresión, Benjamín Graham, profesor en la universidad de Columbia en Nueva York, tras haber perdido casi todo su dinero en el mercado a causa de la crisis desarrolla junto con David Dodd, uno de sus alumnos, una serie de principios de inversión que buscaban ser flexibles y conservadores por naturaleza. Tenían como objetivo ayudar a las personas a elegir inversiones rentables en todo momento sin importar el estado de la economía, es decir, que buscaban preservar y crecer el capital del inversionista. Esta estrategia es conocida como Value Investing o inversión de valor y ha demostrado ser una de las estrategias más rentables de la historia. Muestra de ello son el mismo Graham, Warren Buffett, quién fue alumno de Graham y se hizo famoso por generar su riqueza al utilizar esta estrategia, y varios otros inversionistas como Joel Greenblat, Howard Marks and Monish Pabrai quienes han tenido rendimientos superiores al mercado por muchos años.

Años más tarde, en 1970 un profesor de economía llamado Eugene Fama publica lo que ahora conocemos como la teoría de mercados eficientes.[2] En resumen lo que propone es que los precios de mercado ya reflejan toda la información disponible y por lo tanto no es posible ganarle al mercado. Y aunque el mismo Fama admite que la teoría es muy difícil de comprobar[3], el mundo académico compró la historia de los mercados eficientes y desde ese entonces ha sido la base de las clases de finanzas e inversiones en todas las escuelas de negocios. Posteriormente, en 1991 se actualizó el modelo para tratar de explicar algunos errores que había con los rendimientos superiores que algunos tipos de activos regresaban a los inversionistas. Por ejemplo, las empresas pequeñas eran más rentables en relación a las empresas grandes al igual que las empresas más baratas lo eran en relación a las caras. De esta manera se llegó a una explicación muy simple de que cualquier retorno superior al mercado se debía a un mayor nivel de riesgo. Cabe aclarar que la medida de riesgo para este modelo y todos los que lo siguen, es la volatilidad de precios pasados, mientras que en la inversión de valor el riesgo se toma como la pérdida de capital.

Podemos ver que cada estrategia es muy diferente y aunque parezca absurdo, todas comparten el factor del comportamiento humano. El análisis técnico al basarse en las gráficas de precios históricos para hacer predicciones realmente está tratando con el comportamiento de los inversionistas que compran y venden todos los días. En la inversión de valor las emociones se reconocen y forman parte fundamental de la estrategia ya que estas son la causa de que los precios se desvíen del valor real de una empresa y creen oportunidades menos riesgosas para el inversionista inteligente y disciplinado. Por último, la teoría de mercados eficientes y sus actualizaciones descartan a las emociones como un factor que pueda afectar a los precios y por lo tanto al ser indiferente reconoce que el factor humano existe.

Entonces, ¿qué postura deberíamos de tomar? Empiezo por un comentario que Benjamin Graham hace en su libro Security Analysis:

“Invertir es cuando por medio de un análisis profundo, se obtiene seguridad en el capital y un retorno adecuado. Operaciones que no cumplan estos requerimientos son especulativos”

Creo que cómo inversionistas debemos de preocuparnos primero, por cuidar nuestro capital y segundo, por buscar un mayor desarrollo económico, el crecimiento de las empresas y de su capacidad para generar valor a la sociedad. Por esto, descartaría cualquier estrategia de inversión que no tome en cuenta un análisis financiero, tal cómo lo hace el análisis técnico. Por otra parte, la economía del comportamiento ha tenido muchos descubrimientos en los últimos años encabezados por Daniel Kanheman y Tversky, y han logrado demostrar la irracionalidad del ser humano en su toma de decisión, misma que viene de la naturaleza humana. Esto me hace cuestionar todavía más la validez de la teoría del mercado eficiente, ya que antes solo teníamos las pruebas de los inversionistas que generaban retornos por encima del mercado, también conocidos como “errores estadísticos” o “suertudos” por los defensores de la teoría.

En lo personal, acepto que como ser humano tengo emociones, a veces siento miedo ante la incertidumbre y optimismo en buenos tiempos, pero hago todo lo posible por tomar decisiones racionales con base en la evidencia y no dejarme llevar por las historias que nos venden los medios todos los días, y esto solo se puede lograr al reconocer el factor emocional. Como dice Andy Stalman, consultor de branding y autor bestseller “Todo lo que se puede automatizar se va a automatizar. Todo lo que se puede digitalizar se va a digitalizar. Todo, todo, menos las emociones humanas”.

Solo reflexionemos en quien está corriendo más riesgo. El inversionista que reconoce a las emociones como un factor importante en el mercado financiero y las usa a su favor con base en principios empresariales y conservadores, o el inversionista que simplemente descarta el factor emocional de su estrategia y explica el riesgo como la volatilidad pasada de precios, que si lo pensamos bien no es muy diferente a manejar un coche viendo el espejo retrovisor en vez del parabrisas.


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LAF. Raúl Ramírez Valenzuela Hadad

Asesor financiero InBest&Co


[1] The Pioneers Of Technical Analysis. Andrew Beattie — https://www.investopedia.com/articles/financial-theory/10/pioneers-technical-analysis.asp

[2] Eugene F. Fama, The Journal of Finance, Vol. 25, №2, Papers and Proceedings of the Twenty-Eighth Annual Meeting of the American Finance Association New York, N.Y. December, 28–30, 1969 (May, 1970), pp. 383–417

[3] Nobel laureates Eugene F. Fama and Richard H. Thaler — discuss how markets behave https://youtu.be/bM9bYOBuKF4?t=2m30s

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