Mujer-zuela: Venezuela un país con nombre de mujer.

Estephany Villarroel

Oscar Olivares

Venezuela, un país lleno de diversidad natural, racial, gastronómica, cultural, de dialectos… conocido por su belleza y sus riquezas, pero también conocido por sus mujeres. La mujer venezolana ha sido valorada internacionalmente como ‘’hermosa’’ basándose en nuestros resultados en concursos como el Miss Universo donde hemos ganado 7 coronas. Otro elemento que durante años dejó en alto a nuestro país fue la novela, donde se mostraba una combinación entre la belleza y la realidad de la vida aquí. Es así como en ‘’Por estas calles’’ nos encontramos con personajes que nos muestran esa realidad.

Si me preguntan que cómo se encuentra mi país actualmente, respondería de la misma forma en que el doctor Álvaro Infante, refiriéndose al estado de su esposa Magdalena, expresó: ‘’ Postrada, inerte, sin ninguna mejoría, como siempre para siempre vegetando, para siempre y jamás’’. Y es que parece que cada día nos acercamos más a un precipicio al que nos hemos dirigido desde hace muchos años atrás.

Es muy triste ver como en la novela nos muestran que desde hace años los trabajadores públicos ya eran tan mal pagados que, mujeres preferían laboral como damas de compañía con hombres con halitosis antes que volver a sus trabajos de oficina en el Ministerio o como los policías arriesgaban sus vidas enfrentándose al hampa por ‘’cuatro lochas’’ y los jubilados ‘’ladrando en chino’’, hasta la pobre costurera que, al irse del trabajo por una emergencia le descuentan el día de manera desconsiderada.

Vemos como en los barrios las personas sumergidas bajo la ignorancia y la desesperanza viven por vivir, sin metas, sin rumbos y así acabando con cualquier aire de un sueño, así como la trabajadora pero pesimista e iletrada madre de la pequeña Yurleisis que en medio de una situación alarmante en que el hampa ataca a su único recurso de aprendizaje, la escuelita, intenta despojar de su mente la idea de poder llegar lejos en unas simples olimpiadas de matemáticas y así otras madres indicándole a sus hijos que es mejor que trabajen y dejen los estudios. Es así como se forman día a día más ciudadanos frustrados y sin vocación con talentos y potenciales ocultos.

Aunque hay que darle algo de crédito a los ciudadanos de antes ya que estos poseían un dialecto más refinado que el de ahora en cualquier clase social, y es que hasta los insultos sonaban menos despectivos así como cuando escuchábamos expresiones como ‘’paupérrima’’, que no suelen ser muy comunes en la actualidad pero que antes si lo eran.

Pero metafóricamente hablando y dejando lo mejor para el final, sería un pecado mencionar personajes de una novela tan emblemática y obviar a la protagonista, Eurídice Briceño o mejor conocida como Eva Marina, quien a mi respecto representa a Venezuela y a sus habitantes, esto porque ella es una humilde e inteligente joven con un carisma innato por el cual logra simplemente ganarse la confianza de cualquiera que se le anteponga, pero esto no la exime de ser perseguida por la desgracia, que por más que tenga las mejores intenciones para hacer lo correcto, siempre se le presenta algún hecho que la obliga a actuar de manera quizás errónea u ocultando la verdad. De esta misma forma nos encontramos con Venezuela, un país con nombre de mujer, un país de maravillas naturales, hermoso y lleno de personas talentosas con gran potencial, pero que durante décadas ha sido perseguido por la miseria, el maltrato, luchando sola, con países que dicen ser aliados pero que lo único que hacen es alentar la decadencia.

Y no se trata de ver el lado negativo ni de ser pesimista o como muchos dicen, ser realista, se trata de demostrar que Venezuela no es que esté mal hoy día (que sí lo está) sino que lo ha estado por mucho tiempo y sí es cierto que hemos logrado salir durante la historia de muchos dictadores o malos presidentes, pero no hemos logrado evolucionar y cambiar nuestra empobrecida mentalidad.

Mientras nosotros como venezolanos ‘’orgullosos’’ no aceptemos el hecho de que pretendemos que nuestro Presidente sea una persona correcta que acate las normas, y estemos nosotros por la vida faltando a cada ley, cada decreto (exceptuando los feriados), cada reglamento, cuando no podemos ni siquiera cruzar por el rayado, nos ‘’comemos la luz’’ del semáforo, nos tropezamos con alguien y sustituimos un disculpa por cualquier vulgaridad, son cosas que se nos han hecho malas costumbres y que hacemos parte de nuestra cultura, cosas que vemos insignificantes pero que si comenzáramos a erradicar, lograríamos de verdad ese cambio que esperamos de aquellos seres incompetentes.

Según Marden, ‘’ en el gran reloj del tiempo sólo hay una palabra: ahora’’ y por tanto es ahora el momento para que demos el pequeño pero gran paso de hacer cambios mínimos para que los cambios grandes lleguen por si solos, pero mientras tanto hagámoslo, así como tanto repite Eudomar, ‘’hasta que vayamos viendo’’.

‘’Debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo’’-Gandhi

Basado en la novela Por estas calles

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