Las obras ganadoras del mes de enero
Quiasmo
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¡Ánimo y felicidades a todos los participantes! Como siempre, agradezco sus críticas y comentarios. Especialmente a Martín y a z666: creo que han sido indulgentes conmigo, pero su exovisión crítica me enriquece en la experiencia de la escritura.

z666, dicen que un cuento que no se entiende está mal escrito y de seguro por esos rumbos mandé a mi historia. Sin embargo, como mi propósito aquí es divertirme (además de aprender a escribir), tengo que jugarle al valiente defendiendo lo indefendible, es decir, una obra ya publicada (pues en ese momento pierde sentido toda posesión estática y ésta se transfiere al criterio del lector).

En ese engendro traté de jugar con distintos niveles de realidad que se corresponden con tres subtítulos transtextuales (Luther King, el libro del expresidente de Estados Unidos y We Can Remember It for You Wholesale de Dick). El sueño, lo que queremos que sea realidad, la realidad que está encima de nosotros (más la realidad del lector y así hasta el infinito si queremos quebrarnos la cabeza), son todas realidades válidas hasta el momento en que hay una entidad ajena a sendas experiencias y determina que hay un límite entre ellas. El límite de la realidad donde, efectivamente, ganaba la Candidata es la habitación de un hospital psiquiátrico ruso (soviético en la ficción) donde se encuentra un iluso expresidente sujeto a experimentos. ¿Suena Pavlov y la inserción artificial de memoria?

Cuando recuerdas algo y cuando te narras historias que le dan sentido a tu realidad, de algún modo eso se convierte en tu propia realidad y en la Realidad, no importa qué o quién luche por decirte lo contrario. En este caso, la realidad definitiva, la de los soviéticos celebrando (por orgullo científico y nacionalista) el éxito de su proyecto es el último escalón donde está de pie un mundo totalmente distinto al que conocemos, con el famoso Candidato gobernando una parte del antiguo imperio gringo ahora a las órdenes del Imperio de la Hoz y el Martillo.

Ahora bien, ya sea por mal escrito o por confuso o porque nadie anhela la realización de las distopías, estoy consciente de que mi cuento no gustó y está genial que haya sido así (tengo mucho que aprender de ello). Pero como tal, el cuento no termina allí y se traslada hasta la realidad del lector. ¿Qué tanto es una pesadilla la que nos cuentan las noticias sobre hackers rusos y el advenimiento del Apocalipsis detrás de los pelos exóticos del ahora presidente? ¿Qué historias nos contamos a nosotros mismos para creerlas realidad y/o refutar la verdad? ¿Qué hay de los que piensan de modo distinto a nosotros o simplemente ven las cosas de otra manera? Y bueno, muchas más preguntas. Todo fue un experimento a base de ficción a fin de cuentos (‘cuentas’, mejor dicho).

Disculpen por esta intromisión absurda mía. Explicar un cuento malo propio lo hace propiamente más malo, pero a mí no me importa jugar con mis experimentos. Lo único que pido es que no veáis mi explicación como un intento desesperado de salvar mi reputación ni como un pésimo modal literario. Por lo demás, agradezco las críticas, insultos o pasadas de largo derivadas de ello.

Finalmente, y ya en tono serio, felicito sinceramente a los ganadores y sigo empeñado en que continúen escribiendo y publicando todas las personas implicadas en este recién nacido proyecto llamado Quiasmo. Quien aún no se ha animado a enviar algún escrito suyo a los editores, les digo que lo hagan sin miedo. Haya aquí escritores «de raza» o no, eso no importa pues a escribir se aprende escribiendo y jugándole al valiente. Saldrá uno que otro criticón «mal plan», pero de seguro será la excepción y con suerte y buen juicio todos sabremos llevar a buen puerto esta convivencia literaria. Eso sí, seamos pacientes con los editores, no son robots, pero sí saben bien su trabajo.

¡Paz y amor! :)

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