Divulgación científica en la caverna de Platón
Guillermo Peris
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Excelente artículo, Guillermo. Con la posición que presentas en tus argumentos no creo que seas un cientificista. Creo más bien que estás encauzando correctamente el problema y eso es un halago para la actividad científica auténtica. Un cientificista se va del lado radical del asunto y enarbola el estandarte de la ciencia como un dogma infalible y universal (además de que se autoproclama profeta de su propia «religión»). Tú llegas incluso a suponer que no has salido enteramente de la cueva y, por lo tanto, no posees la verdad absoluta. Eso es una declaración honesta y apreciable de tu parte.

Comprendo tu preocupación acerca de cómo acercarse a los crédulos y fanáticos. No es fácil convencer a alguien del error pues, como dices, muchas veces uno termina reforzando más sus creencias («si está contra lo que creo [que es el sustento de mi yo] seguramente es mi enemigo y por lo mismo debo fortalecerme y reaccionar», discurso inconsciente, claro). Lo que sí es cierto es que el camino no va por la burla, la violencia o el sarcasmo. Vale cuando se está de guasa con los amigos o el círculo de cofrades ideológicos, pero no cuando se trata de aproximarse a una perspectiva diferente.

Quizá la respuesta se halla del lado emotivo humano. Concuerdo contigo en que hay que tratar de entenderlos. Incluso hay que liberarse un poco de una sola perspectiva y ponerse en sus propios zapatos. Siempre hay una motivación detrás de un conjunto de convicciones y pocas veces es enteramente racional. Si uno es capaz de comprender esa perspectiva es posible que se puedan reprogramar las creencias subyacentes de acuerdo a una integración o a un puenteo que la conecte más adecuadamente con la «realidad». (Y vaya que la pongo entre comillas porque hablar de eso también tiene sus trampas, pero quedamos de acuerdo en que la realidad se refiere al cosmos incógnito cognoscible por medio del instrumento humano ciencia, ¿vale?).

¿Cuáles son esos puentes? Bueno, puede ser cualquier cosa que penetre las barreras ideológicas sin causar daños psicológicos profundos. Una de las primeras fases parece ser que es la de la empatía. Definitivamente no se puede conectar satisfactoriamente con nadie si se carece de empatía. Luego viene la motivación, el derrumbe sistemático de miedos o fobias ocultos (el rechazo a las vacunas podría ser el trauma de un simple piquete de jeringa doloroso en la niñez, por decir así), la racionalización de eventos (que incluye la elaboración de preguntas al modo que propones) y su adaptación al nuevo sistema. Obviamente esto es un proceso y no un acto de magia instantáneo. Tanto tú como yo hemos pasado por años de aprendizaje que han moldeado nuestras antiguas creencias y rara vez ha ocurrido un crash que haya virado en 180 grados nuestra perspectiva.

Otra cosa también es el uso de las palabras, el discurso en blogs de divulgación o en cualquier medio. Me he topado con algunos blogs supuestamente de divulgación en donde lo único que provocan es la heterogeneización de las perspectivas: si eres «racionalista» te afianzas en tu posición (recibiendo objeciones y argumentos absurdos de los «otros») y si eres un «crédulo» despistado haces lo mismo (al recibir burlas o comentarios totalmente inapropiados de los «otros») en lugar de encontrar un espacio que pueda resolver dudas o ayudarte a aprender. El resultado de esto es nada más y nada menos justo lo contrario de lo que se busca con la divulgación y ajeno totalmente a los principios de la ciencia.

Finalmente, creo que no hay que fiarse enteramente de aquellos «amigos y conocidos» del propio círculo. A veces, y eso es lo excitante de la ciencia, surge un fenómeno exótico que contradice incluso los principios establecidos y genera nuevas preguntas con la subsecuente búsqueda de explicaciones y/o respuestas. Si yo me fiara ciegamente del círculo que me rodea (por muy cerca de la salida de la caverna que esté) nunca podría definir los límites de mis ataduras ni aceptaría la mano de un extraño detrás de mi cabeza para quitarme la venda. Está claro que los grupos sociales están para cooperar y ayudarse entre sus miembros, pero en un entorno global, como humanidad, también es necesario crear sinergia con otros grupos. El éxito de la especie depende de ello.

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