Tener un blog merece la pena, incluso si no ganas dinero

“grayscale photography of man opening his mouth” by Gem & Lauris RK on Unsplash
Me encantaría haber marcado en un diario cuando dejé de hacer cosas porque me gustaba y comencé a hacerlas solo porque me dan pasta. Debería haber marcado ese día, como una especie de línea roja que dividió mi vida, supongo que fue ahí cuando dejé de ser un niño y pasé a ser un adulto.

Muchas veces siento que soy el peor bloguero del mundo, porque me cuesta ser constante y marcarme objetivos en el blog. Con la escritura suelo atravesar muchas fases, altibajos, a veces estoy muy motivado y planifico — algunas veces a varios meses vista — y luego, de repente llega mayo y solo tengo ganas de dejarlo; de cerrar el blog y dedicarme a otras cosas.

Un blog requiere mucha atención. No se trata solo de sentarse a escribir. Además, siempre hay otras cosas que hacer: trabajo, familia, estudios, los amigos… Hay muchos artículos y libros que leer… Y hasta algunos que escribir.

Muchas de esas cosas que os he descrito me dan dinero. Los artículos, los trabajos de copywriter y hasta los libros… El blog, muchas veces, no lo hace.

Me encantaría haber marcado en un diario cuando dejé de hacer cosas porque me gustaba y comencé a hacerlas porque me dan pasta. Debería haberla marcado en rojo, como una especie de línea rojo que dividió mi vida, supongo que fue ahí cuando dejé de ser un niño y pasé a ser un adulto.

De haberlo hecho, hubiese tenido mi duelo y me hubiese despedido de esos días felices como se merecen.

Supongo que esto es quejarse por quejarse. Que echo de menos aquellos días en los que me podía pasar el día en el sofá leyendo un libro o jugando a Final Fantasy VII hasta que me sangraban los dedos. Esos días en los que no tenía que preocuparme por los ingresos.

Esta semana he tenido que declinar una oferta de una revista literaria, porque no me pagaban. Y me da la sensación de que todo lo que hago, lo hago para ganar dinero. Y sé que hago lo correcto declinando la oferta, porque el tiempo, para mí es dinero.

El problema es que no sé cómo sentirme con eso.

Parte del problema radica en que las cosas que hago en mi tiempo libre — escribir para mi blog, escribir para Medium, escribir mis novelas — , son exactamente las mismas que hago para ganarme la vida. Eso me complica bastante la tarea de desconectar… Si me siento a jugar a World Of Warcraft estoy perdiendo tiempo de lectura y de escritura… Tengo que sentarme a escribir mi siguiente novela, pero estoy tan saturado cuando llevo desde las 8 de la mañana leyendo y escribiendo, que solo quiero tumbarme en el sofá y ver Friends o HIMYM hasta que se me quede el encefalograma plano.

Escogí trabajar como copywriter porque me encanta escribir. Y fueron los blogs — que eran mi hobbi — los que me despertaron esta pasión. Empecé a escribir en blogs y me enganché a la escritura, luego vi que tenía lectores y que había gente que disfrutaba de mis historias y me enganché más.

Entonces llegó el momento en el que alguien me pidió que escribiera para su página. Y me pagaron. Entonces descubrí que había gente dispuesta a pagarme por escribir. Y mi hobbi se convirtió en mi trabajo.

En ese momento mi blog — que era la niña de mis ojos — empezó a parecerme menos atractivo. Menos divertido.

Entonces, ¿por qué no lo abandonas? Te estarás preguntando. Supongo que por la misma razón que no dejas en la calle a un hijo por muchas putadas que te haga; porque lo amo.

Aunque siendo sincero, la mayoría de las veces ni yo mismo entiendo porque no lo he mandado a la mierda ya. Es complicado. No os hacéis una idea de lo increíblemente frustrante que puede llegar a ser un blog; dejarte el corazón y el alma en un artículo, gritando un mensaje que pasa sin pena ni gloria entre una audiencia que cada vez está más saturada de contenidos.

Entonces pienso que es una mierda escribir en mi blog — o aquí mismo, que tengo menos audiencia — .

Antes, mi blog era mi casa. Escribía lo que quería y cuando quería, pero ahora, tengo una audiencia y unos objetivos… Por suerte, he descubierto esta plataforma y aquí, sí que puedo escribir libremente, decir lo que quiero decir, caiga quien caiga.

Lo malo de ganar dinero con tu blog es que tienes que cumplir ciertas reglas. Tienes que tener un contenido adecuado a los lectores que te van a pagar y tienes que responder a sus necesidades. Ellos esperan algo de ti y tú tienes que responder, no te queda otra.

Antes, si me despertaba en mitad de la noche, con algo que decir, con una idea quemándome en el pecho, lo tenía fácil: solo tenía que escribirlo en mi blog. Ahora ya no puedo hacer eso, porque a muchos de mis lectores no les va a gustar. Por suerte, tengo esta plataforma. Cuando algo me escuece, lo saco aquí, le doy a publicar y al momento estará frente a los ojos de miles de personas.

Yo soy mi editor, nadie me impone nada. Aquí mis palabras son mías. Y así debería ser siempre: en tu blog tus palabras son tuyas. Pero eso no se consigue cuando te pagan por escribir. Sin embargo, hay algunos días en los que no quieres dinero, lo único que quieres es ser tú mismo.

Esa libertad solo se tiene cuando nadie te paga nada. Esa libertad se alcanza cuando solo quieres que alguien te lea.