Cuando pierdes la magia

No todos los días hay un genio dentro de ti, no estás siempre creativo, inspirado, con las ideas claras y con soluciones para todos los problemas que te plantea el día a día. En ocasiones te levantas derrotado antes de empezar, sin fuerzas, sin ganas, sin energía y con el único deseo de volver a la cama para que estas veinticuatro horas pasen sin causarte demasiadas heridas.

Estos cambios pueden ocurrir sin avisar, levantarse con hambre para comerte al mundo y par de planetas exteriores y al día siguiente lo que te apetece para comer es un gran tarrina de helado de chocolate y dejar que el tren de la vida te recoja en la estación de mañana.

Alguien más sabio que yo dijo una vez que todo creativo es básicamente un noventa y nueve por ciento de expiración y un uno por ciento de inspiración. Aunque esta afirmación es absolutamente cierta para los profesionales del conocimiento, también se puede aplicar a la mayoría de los trabajos que existen. El conocimiento, las rutinas, son la base fundamental sobre la que construimos nuestra genialidad, sea esta valorada en diez millones de dólares o en un sueldo que da justo para vivir.

Son los fundamentos que conocemos de memoria y podemos repetir casi durmiendo los que nos dan un punto de agarre para salir a flote en los momentos que esa magia desaparece. Centrándonos en ellos conseguimos vaciar la cabeza ejecutando rutinas repetitivas y sin mayor aporte cognitivo, liberando nuestra mente de lo que nos está atormentando.

En mi caso puede ser hacer la estadísticas de las web, tareas de mantenimiento o seguimiento, todo aquello que no necesite activar mi parte superior. Con estos procesos consigo resistir y pasar el día, retrasando las tareas que implican unos procesos que no puedo ejecutar por estar totalmente vacío de creatividad.

¿No os ha pasado que estáis buscando un eslogan, intentando encontrar un algoritmo y no os sale nada que valga el papel en que está escrito?, y no es verdad que si os olvidáis de todo y os vais a dar un paseo o a casa, ¿no os ha ocurrido que lo que os parecía imposible ahora os parece obvio?, ¿que la solución es tan simple que hasta un niño habría sido capaz de descubrirlo?.

Es importante no castigarse demasiado cuando llegan esos momentos, aceptar que nuestra magia se ha tomado unas vacaciones y por unas horas seremos una medianía creativa, sea el ámbito que sea, pero lo que no podemos hacer bajo ningún concepto es quedarnos con los brazos cruzados. Hemos de seguir trabajando, aunque no tenga nada que ver con la tarea importante, para las conexiones paralelas puedan llegar a activar la solución que ahora intuimos pero se nos escapa de entre las manos.

Lo reconozco, yo he tenido muchos de esos días, pero con la experiencia al final consigues navegar a través de ellos sin dejar de cumplir las fechas de entrega, simplemente hay que intentar ser pragmático y centrar tu mente en las tareas rutinarias, o sino tienes ninguna, posponer el trabajo e irte a correr, ver una película y retomar el tema más tarde. Creerme, es mano de santo ante estos bloqueos.

Película[1]

[1] Peter Pan

Publicado en Exelisis

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