Monstruos

Una mente intuitiva es un regalo invaluable y una mente racional es una herramienta indispensable, hay momentos en los que experimento emociones equivocadas y generalmente sé cuál es la fuente de esas emociones, sé que no debería sentirme de ese modo pero aún así ese conocimiento y estar conciente en la parte racional sobre lo que siento y lo que lo causa no hace nada por mí… es horrible.
Sabes como deberías pensar o sentirte respecto a algo pero no lo haces, solo caes en una espiral en la que te culpas por no poder usar esa información para hacerte sentir mejor.
Forzar a la parte racional de la mente a que trabaje con los atributos de una mente intuitiva no funciona (llevo setenta y cuatro años intentándolo)

Es necesario un método diferente, lo que yo hago es imaginar que existe esta variedad de monstruos que viven dentro de mí, que causan cierto tipo de experiencias en mi cuerpo o en mi mente y pienso en la manera de calmar a cada uno de estos monstruos.

Para ilustrar esto tengo tres ejemplos, pero primero hay que entender que estos monstruos solo son responsables sobre la manera en la que te sientes, no son responsables por la situación o el contenido.

Al primero lo imagino con un cuerpo largo, brazos y pies cortos con garras muy afiladas, sus pies llegan hasta mi estómago, se acomoda en mi cuello enterrando sus garras en mi tráquea, desde esa posición me tortura, obligándome a encorvarme y causando esa rara sensación de ansiedad en el estómago.
El truco con estos monstruos es aprender a vivir con ellos y aprender a calmarlos, con este primero monstruo el método consiste en acariciar su espalda para que se relaje y se deslice por el esófago hasta mi estómago desde donde salió.
Me imagino acariciándolo con mi respiración y eventualmente olvido lo que me causó ese estrés, lo que lo despertó.

El segundo es como una bolita de pelo, con tiernos ojos grandes, es adorable, vive en mi hombro y constantemente susurra en mi oido con la más dulce y tierna de las voces, me cuenta sobre cosas que no puedo tener o me dice lo maravillosa que sería mi vida si hubiera hecho las cosas de otra manera. Es un hijo de puta.
El truco es más complicado, me imagino que lo guardo en un frasco con tapa donde puedo verlo pero no puedo escucharlo y en ese momento se convierte en algo salvaje, azotándose dentro del frasco y cambiando de color, gruñendo, se muestra como lo que es en realidad, un ser muy peligroso que puede causar mucho daño y que finalmente se va debilitando, como un globo que pierde aire.

Para el tercero no tengo una solución, lo imagino como una serpiente y la serpiente se acomoda alrededor de mi cuello, clavando sus colmillos entre mis cervicales, inyectando en mi columna la idea de que todo lo que he hecho es una completa mierda, que la posición en la que estoy en mi vida es una mierda y que he desperdiciado todas las oportunidades que he tenido para hacer algo importante.
Sé que lo que dice no es real (no todo) y aún así no sé que hacer con ella.
¿Qué hago con mi serpiente?

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