Apnea

Pedro, tiene 45 años de edad, es gordo y a pesar de su apariencia aún es un tipo rudo, con quien es mejor no tener pleito. Su profesión de Policía lo vive a tal punto que intenta poner orden por donde sea que vaya; sus amigos y vecinos lo llaman “El Jefe”.

El jefe, está casado con Marta, una ex modelo de revistas y una figura pública bastante conocida por los medios. Ellos tuvieron una serie de eventos desafortunados antes de enamorarse y quizá ese fue el principal motivo por el Marta se alejó de la vida pública y fue a vivir junto a un joven policía, hace más de 15 años.

Pedro, en las últimas semanas está llevando un caso bastante complicado, motivo por el cual muchas veces regresa a casa de madrugada. Hoy es uno de esos días, ha llegado tan cansado que apenas llego, fue a echarse junto a su esposa y quedo dormido de inmediato.

Es curioso, Pedro no recuerda que estaba lloviendo, mucho menos que esté fuera de casa y justo frente a ella. Mira a los alrededores con extrañeza., ve como sus vecinos corren aterrorizados llevando consigo todo cuando pueden, de pronto uno de ellos le grita — ¡Hey, Jefe! ¡corra, corra, se viene un huayco!!!. — ¿Huayco?, ¿Qué sucede?
Aún aturdido, Pedro busca mirar el cerro que está justo por encima de su casa, al hacerlo nota que su esposa le saluda alegremente desde la ventana, él le devuelve el saludo con una sonrisa; luego centra su atención por detrás de su casa y ve que como una avalancha el cerro y todo lo que en el hay se precipita con gran violencia. Horrorizado, corre hacia su casa a la vez que grita con vehemencia a Marta para que salga de allí.
Apenas logra avanzar unos metros cuando un fuerte impacto derrumba su casa como un castillo de naipes. Instintivamente se cubre la cara, siente como un bloque de concreto le golpea su pierna, mientras el agua lo arrastra y le revuelca sucesivamente; desesperado Pedro grita y al hacerlo traga agua, mucha agua; no puede respirar, intenta hacerlo con todas sus fuerzas y no puede, busca moverse y tampoco puede… siente que va a morir y en un máximo de esfuerzo da un gran sobresalto y despierta.

Sentado a la mitad de su cama, con la vista clavada en el vacío; siente como el miedo le recorre por cada parte de su cuerpo. ¿Fue un sueño?, ¡todo ha sido un maldito sueño! Poco a poco el temor se va, respira profundamente; recorre con la mirada su cuarto, ve que todo está en orden; aliviado vuelve a acostarse para dormir.

Una vez acostado, abre los ojos, intenta pero no puede dormir, parece que no ya no podrá hacerlo, ¿Y quién después de semejante sueño?. De pronto nota que hay una figura negra parada en su ventana; se asusta un poco, pero no le presta atención, vuelve a cerrar los ojos y se da media vuelta.
Vuelve a abrir los ojos y nota que la figura ahora está frente a su esposa con un enorme cuchillo en la mano. Su corazón vuelve a latir rápidamente — no se explica que es todo aquello — y sin importar el motivo intenta ponerse de pie para ahuyentar a aquella figura tenebrosa, pero no puede. Pedro está inmóvil; con la desesperación de no poder moverse intenta gritar para advertirle a su esposa y tampoco puede hacerlo; por más que lo intenta no sale ningún sonido de su boca.
La figura, lo ve, se ríe sigilosamente y clava el cuchillo en la barriga de su esposa. De pronto Pedro se nota sosteniendo la mano de la figura; — se ha levantado, sin saber cómo — aunque no ha evitado que la figura hiriese a Marta. Con una profunda tristeza, miedo y rabia mira el cuchillo ensangrentado y dos personas en la cama; a su esposa quien sangra copiosamente y a él mismo.
La figura rodea la cama, esta vez va a apuñalarlo; Pedro va tras él intentando detenerlo pero no logra evitar su avance. Desesperado va sobre su cuerpo y lo golpea repetidas veces para despertarlo sin éxito. Al no poder hacerlo se tiende sobre su cuerpo — cree que al ingresar podrá despertarlo — sin embargo una vez dentro de su cuerpo no consigue moverse, apenas y consigue abrir los ojos para observar como la figura quien ahora ríe diabólicamente, clava sobre él, el enorme cuchillo.

Otro sobresalto vuelve a despertarlo; ¡Es un sueño! — grita aliviado en su mente — . Está exhausto, respira con dificultad, el corazón le late con mucha fuerza y tiene miedo. No quiere volver a echarse, no quiere dormir.

Con miedo de quedar nuevamente dormido, se apoya en el respaldar se su cama, abraza sus rodillas buscando consuelo y se dispone a esperar el amanecer. Varias escenas pasan por su cabeza, no sabe si aún está despierto o no, algunas veces siente miedo otras veces no tanto. De pronto alguien le toca el hombro, tiene miedo de voltear a mirar; vuelve a sentir que le tocan el hombro y con mucho temor abre los ojos y voltea. Esta vez, ve un rostro conocido, uno que le da mucha alegría y sonríe aliviado.

-Buenos días, amor.
 *Buenos días, cariño. ¿Estás bien?
 -Ahora sí.
 *Que bien, vamos a desayunar, se nos hace tarde.

Pedro se levanta, estira los brazos para desperezarse, coloca las manos sobre su barriga, ésta parece responderle y va corriendo tras su esposa.