Demasiados besos para un “buenas noches”.
Si son muchos no me dejan dormir.
Los besos a veces dibujan un camino y a mi en particular, me gusta explorar.
Si son muchos, el camino se hace largo, entonces el viaje también. Hay que parar un poco, hacer una hoguera, armar una carpa.
Varias veces he seguido esos caminos, y la naturaleza de esos paisajes puede ser peligrosa, como esa que vez caí en un tempestuoso río que casi me mata.
Ahora soy más cuidadoso, pero aún me puedo desorientar. En esos momentos de angustia, dejo mi brújula de lado y enciendo mi walkman.