felicidad

iba caminando por el mercado de pulgas o el Persia, como le dicen a esos pasillos llenos de ropa trucha y chicas que conjugan raro.
sólo pasaba por ahí para acortar el camino, pero ante la repetida pregunta “qué buscaba?” decidió contestar:
- tenés el secreto de la felicidad?
la chica lo miró y sonrió “pase por aca señor”. él también sonrió pero hizo un ademán con la cabeza y no la siguió.
se fue rápidamente pensando en que esa chica estaba buena y que la broma le había salido mal.
cuando llegó a su casa a la noche pensó en volver al otro día.
se animó y fue. ahi estaba la chica.
repitió la pregunta:
- disculpe, se acabó ayer. apenas ud. se fue vino un chico y se lo llevó.
la chica le pareció horrible ahora. balbuceó un “gracias” y se fue sin llegar a oir que la semana siguiente llegaban de nuevo, directamente desde japón.