Lid

Ezequiel Lúgaro
Sep 8, 2018 · 1 min read

Todos los días
resisto, firme,
a un enemigo indefinido,
vasto, inmaterial o no,
cuyas verdaderas intenciones ignoro.
Nunca me termina de vencer.
Abatido, me vuelvo a levantar.
Hago pie sobre un suelo que no se desmorona
porque debajo ya no hay nada
que reciba los escombros.
Asentado en la base de todas las cosas
doy mi batalla ciega,
y en mi boca siento el sabor de la vitalidad.