Gremlins y el perro negro

Gizmo o gremlins

El desánimo cuando alimentado se puede comparar a la historia del perro negro llamado depresión, que poco a poco involucro a su dueño de manera tal que lo dominó y lo inutilizo. Lo cargaba, lo alimentaba, un peso muerto. Su dueño se sentía envejecido, sin ganas por vida, sin confianza y amedrentado.

Cuando se pierde la motivación por causas emocionales o químicas el tratamiento recomendado es la terapia y medicamentos que son también instrumentos del cuidado de Dios. Pero, además, hay todavía motivaciones de orígenes espirituales. Así como una persona pierde emocionalmente el entusiasmo, pueda perder aun la motivación espiritual, la paz interior y la alegría existencial (conocida por felicidad), a causa de pecados no confesados que también pueden ser comparados a un monstruo como mascota que lo llevamos a casa. De tan feo es graciosillo y, a veces puede parecer guapito e inocente, pero semejante a los Gremlins ellos se multiplican, causan terror, muerte y destrucción. La única manera de matar al monstruo que genera corrupción, mentira, inmoralidad e injusticia es su exposición a la luz.

El tratamiento para quien pierde el entusiasmo y la alegría existencial, la inspiración resultante de la presencia de Dios, es el cambio de actitud y la confesión de pecados. El pecado produce oscuridad, puede apagar el brillo del Espíritu Santo y traer tristeza, por eso la recomendación de Jesús: “Yo soy la luz del mundo”, luego se alguien afirma andar con Dios y sigue tropezando por falta de luz, obviamente hay algo equivocado por no vivir lo que afirma. Mas se andar en la luz como el propio Dios es luz, su vida reflejará el carácter de Cristo por medio de la verdad, justicia, compasión, y el resultado final será una vida de satisfacción existencial.

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