He mandado este relato a Carne Cruda Radio atendiendo a su invitación

Era una de esas mantas de plástico de las películas, dorada por un lado, plateada por otro, y ocultaba un bulto en la acera de Génova 13. Le habían puesto una correa para que el viento reinante no descubriese la cara del finado, pero el charco de sangre fluía desde la acera y goteaba hasta la alcantarilla. La gente que rodeaba la escena elucubraba en voz alta posibles trayectorias de caída, que si desde el balcón, que si desde más arriba, probables rebotes. Había morbo por saber quién era el del traje gris que asomaba por la manta, y los zapatos daban una pista. Limpios, con punteras, a juego con el tono de la vestimenta… Era él, sí, sin duda.

12o palabras.

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