Caminemos juntos hasta hacernos viejos.

Vamos de la mano, mientras el viento se corta en una «v» que generan nuestros brazos.

Las manos unidas, como una cinta de diamante (indestructibles, inseparables).

Caminamos felices y llenos de juventud. No sabemos dónde y tampoco preguntamos cuánto falta.

Yo digo «imagínanos de viejos». Te reís, el sol te alumbra la cara y se apaga de tristeza.

Una flor que se cae del árbol verde, una niña que ríe y una madre que amamanta.

Llegamos a viejos, no preguntamos cómo pasó. Estamos felices de estar ahí juntos, tomados de la mano y que el viento se corte en la «v» de nuestros brazos, mientras caminamos y caminamos… yo imagino todo esto.