Ir a la playa en Orlando

A mi la playa me gusta burda y punto. Sin embargo, nunca había ido a las playas de Orlando, es más, no tenía la más mínima idea de su existencia. Pobre ignorante.

Para los poco entendidos en la materia, resulta que allí está Cabo Cañaveral y, en consecuencia, el Kennedy Space Center. Yo lo descubrí viendo uno de los 2599 folletos que agarré en una bomba.

Después de enterarnos de que Cocoa Beach, Melbourne, Titusville y Cabo Cañaveral quedaban a hora y media, nos pareció un plan original. Y es que, ¿a quién coño se le ocurre ir a la playa cuando va a Orlando? Estoy segura de que no a muchos.

En fin, el hecho es que emprendimos nuestro viaje de gasolina, puentes y peajes hacia Cocoa Beach. Nos paramos en una de las tantas entradas a la playa. Hay miles de entradas, todas con duchitas, bolsitas para el popó de los perros, estacionamiento, maticas y puentecitos de madera, al mejor estilo Santa Mónica. Todo es “ito” porque todo es muy cuchi.

La playa estaba prácticamente sola, nosotros, dos mil gaviotas y tres personas más, incluida la dueña del tobo rosado. El mar aquí tiene muchísima corriente y en las entradas hay un instructivo que indica qué hacer si te agarra la resaca. No es tan complicado, se supone que solo hay que nadar hacia los lados para salir. La vaina es saber en ese momento qué es arriba, abajo y los lados.

Lo primero que me llamó la atención fue la textura de la arena, esa vaina es moon sand, nada que ver con la arena de nuestras playas. Ese día el viento estaba muy cabilla y hacía que la arena te cacheteara y te puyara cual muñeco de vudú.

Caminamos por la playa largo rato. El paisaje es más o menos el mismo y no hay kioskos de empanadas o pescado frito ni perros callejeros.

Nos fuimos relativamente tarde y al encender la radio comenzaron a anunciar, de forma bien alarmista, un posible tornado en xxx county y zzz county (yo no entendía qué carajo decía el de la radio). Buscando en el mapa entendí que estábamos en el xxx county y que íbamos a zzz county. Nos agarró la madre de todas las tormentas, nos perdimos y el viento se llevaba el carro hacia los lados. Aún así, repetiría este día de playa mil veces más.

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