¿CAMBIAR AL MUNDO? ¡AL CARAJO! ¡CAMBIA TÚ!

Al mundo nos lo dejas en paz mientras no mejores TÚ.

Fabián Olivos
Aug 26, 2017 · 4 min read

Quiero cambiar al mundo. Y creo que la mejor forma de hacerlo es a través de la educación, del auto-aprendizaje, de la experiencia. Quiero cambiar al mundo ayudando a que los demás sean mejores personas. Quiero dejar este mundo un poquito mejor que como lo encontré.

— ¿Así que quieres cambiar al mundo? Primero tiende tu cama.

Es la frase de un coronel en un video que vi no hace mucho tiempo.

Mientras me lavaba los dientes para salir al trabajo, me llegó a la mente la frase del coronel. Llegó como uno de esos pensamientos que te llegan de repente un viernes mientras estás haciendo “no sé qué cosa.” Ojalá hubiera salido gritando ¡Eureka, eureka! como Arquímedes. Más bien, me di la vuelta con un poco de miedo. Abrí la puerta de mi recámara. Y ahí estaba.

¡Cama destendida! Pero… libros, ropa sucia, hojas, ropa limpia, restos de comida, trastos sucios.

¿Pero qué mierda?

Salí un poco aterrado tratando de escapar del problema, pero Dios es más rápido. Me puso una muy odiosa imagen frente a los ojos; pues toda la bendita casa estaba igual que mi habitación. ¡Toda!

— Pero… — comencé a hablar en mi interior — ni siquiera he estado. Pero… he comido fuera. Pero… esto no es mío.

Traté de justificar toda esa mierda alegando que vivo junto a otras dos personas:

— Sí, mira… yo no tomé cerveza en todo el mes y aquí hay muchos envases. ¿Cacahuates? No, tampoco son míos. ¿Trastos sucios? No, yo no como en casa. ¡Ufff!

Me di la vuelta decidido a salir. Un poco contento por mis certeras justificaciones. Pero justo estaba tomando la chapa de la puerta principal para largarme cuando…

— ¡Claro, bahh! ¡Seguro!, y el desmadre de tu cuarto lo hicieron unos duendes. Ve a otro idiota con tus historias — me replicó esa vos de la que tanto les he escrito antes.

Decidí no comenzar una pelea en mi cabeza. A esa voz no puedes ganarle. Tenía razón. Tenían toda la razón Ella y el coronel del video.

“¿Así que quieres cambiar al mundo? Primero tiende tu cama.”

Primero tiende la puta cama. Si no puedes con las cosas insignificantes de la vida… ¿Qué te hace pensar que podrás con las grandes? Comienza con una pequeña tarea cumplida. Eso te llevará a cumplir otras pequeñas tareas y a tener una sensación de satisfacción.

— Y si a caso llegases a tener un día de mierda, al menos llegarás a tu casa y tendrás una cama tendida — continúa diciendo el coronel en su discurso.

Todo el desorden, la acumulación y la suciedad determinan tu estado mental. No es necesario ser psicólogo para saber que acumular cosas indica que eres una persona que trata de hacer mil tareas a la vez, y no hace nada (hace como que hace.) Significa que estás viviendo en el pasado y estás dejando que tus viejas ideas y emociones se apoderen de tu presente. ¿Qué pedo con guardar cosas que “algún día voy a ocupar”? ¿Qué pedo con guardar cosas que “son un bonito recuerdo”?

No.

No

No.

¡Ya no mames!

Además, nadie necesita decírtelo. El desorden EMPUTA, te vuelve cada vez más irritable. Y es así como ¡kaboom! caes en la depresión. ¿Qué no? El desorden y falta de aseo personal son tan poderosos como para tumbarte en la cama por depresión. Te lo firmo y te lo sello.

Nathaniel Branden en su libro Cómo llegar a ser autoresponsable nos dice que hay dos tipo de hábitos: El de hacer y el de no hacer. No es una dualidad de “buenos y malos”. Ambos son buenos o muy malos. Mira:

Mientras más te levantas a correr por las mañanas, estás generando el hábito de HACER para mejorar tus habilidades atléticas, además mejoras tu salud. Y mientras más te quedes encerrado en tu casa estás generando el hábito de HACER para ser el mejor miedoso asocial del mundo… y mientras menos tiendas tu cama, estás generando el hábito de NO tender tu cama.

Todo comienza con PEQUEÑITITITITITITOS cambios. Es el Efecto Compuesto. Pequeñas acciones -e INNACCIONES- a lo largo del tiempo se verán reflejadas de una manera descomunal.

Yo, por ejemplo, comencé a hacer pequeños cambios en el desarrollo de negocios. Comencé a trabajar mi marca personal. Escribo pequeño contenido cada día… Pero también dejé de ejercitarme un día, luego dos, luego tres, luego siempre. Dejé de tender mi cama un día, luego dos, luego tres y luego siempre.

Lección aprendida y tatuada como mantra. HABITO DE HACER Y NO HACER APLICA SIEMPRE EN EL EFECTO COMPUESTO.

Así que… no sé qué sigo haciendo aquí.

¡A la mierda! Hay una habitación que necesito rescatar, antes de volverme parte de todo su desorden.

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Fabián Olivos

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