CUANDO MELANCOLÍA VIENE A CASA

No soy mucho de extrañar, pero sí de agradecer.

Fabián Olivos
Aug 8, 2017 · 2 min read
Esta pintura es de mi pintor favorito Leonid Afremov.

No soy mucho de extrañar. No extraño personas. No extraño lugares. No extraño sucesos. Fue parte de mi desarrollo dejar ir las cosas y disfrutarlas en su momento. Tras la muerte de mi padre, el hábito creció aún más.

¿Recuerdas el trabajo importante que tenías en tu computadora? Ese al que le pusiste mucho empeño. Descargaste libros. Editaste mil veces. Cambiaste la fuente y el formato para entregar de manera excelente…
Ése que ya borraste. Pues sacaste diez y tu calificación quedó marcada en el historial académico. Ése que creíste no usar nunca más.

El problema viene cuando en el presente; así, como un rayo, recuerdas ese trabajo y todo el empeño que le pusiste. Lo buscas en la computadora, en las memorias viejas, en los archivos y libretas de la preparatoria que aún guardas. No lo encuentras. Llega una sensación de vacío o de estupidez por no haber guardado el recuerdo de algo que te costó trabajo crear.

El tío Tacho detuvo a Panchito cuando estaba a punto de tirar a la basura la fotografía de la chica que le rompió el corazón:

-¿Qué está haciendo niño? Guárdela. Le aseguro que esa muchacha le hizo pasar también buenos momentos.
-Pues sí.
-Entonces no la deseche para siempre. Guárdela en un cajita muy especial y de vez en cuando regrese a echar un ojo y recuerde poquito, pa’ que no se vaya a quedar en el pasado. Luego ciérrela y vuelva a vivir. Recordar con cuidado lo libera. Porque cuando uno tira las cosas a la basura, el recuerdo llega de sopetón y no hay quien lo ayude a salir de ahí.

No soy mucho de extrañar… pero de vez en cuando, en noches como ésta. Abro esa cajita y hecho un ojo. A veces lloro, porque mi padre me enseño a hacerlo sin pena. Agradezco haber conocido a todas las personas que conocí. Agradezco haber amado a las mujeres que amé. Y agradezco que nos hayamos roto el corazón. Luego cierro la cajita y regreso a disfrutar del presente.
No vaya a ser que me quede en el pasado y las reviva… y no hay quien me ayude a salir de ahí.

* * *

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Fabián Olivos

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