¿Cuanto vale una sonrisa de verdad?

Fabian Quiñonez — Familia Mencke

Un chocolate, una visita inesperada, una salida divertida, unos globos o simplemente una pizza.

Hay tantas cosas cotidianas que nos hacen bien y no sabemos o capaz no nos damos cuenta, pero si paramos un poco la pelota, levantamos la cabeza, respiramos un poco y miramos a quien pasar, podamos entender que el fin del juego, mas que ganar, es disfrutar del partido y que siempre hay un equipo o alguien que te hace el aguante.

¿Cuanto vale una sonrisa? Vale todo, cuando las cosas están bien y cuando los días están nublados, así que no dudemos nunca en regalarle una a los que están ahí, día a día.