3 razones de por qué los libros no son mejores que la televisión

Con frecuencia en la universidad a mi y a mis compañeros nos preguntaban acerca de cuántas horas al día llegábamos a dedicar a los libros y la televisión, haciendo alusión a que leer nos hace personas más sabias en nuestra profesión y nuestra vida.

De hecho, las redes sociales también nos inundan con ese mensaje. Pero no se equivoquen, no vengo a presentar mis argumentos rebatiendo este argumento, de hecho, creo fervientemente que la lectura nos hace mejores personas, sin embargo, no estoy de acuerdo con que la televisión sea el holocausto a nuestras neuronas.

Voy a explicar entonces el por qué deberíamos combinar estos dos importantes momentos en la vida de una persona, sin menospreciar, por supuesto, a ninguno de ellos.

Mi cerebro aprende mejor visualmente

El vídeo se ha convertido en los últimos años, en el tipo de contenido más consumido en Internet, si lo sé, demasiada gente viendo porno, eh… perdón, viendo vídeos en YouTube y demás; es tal el éxito que ha tenido, que los canales educativos se han convertido en la panacea para el estudiante promedio y su oportunidad de saber “un dato” más para su clase, y mejor aún, explicado tal y como su profesor lo haría o incluso mejor.

Lo anterior lo menciono por el simple hecho de que no todos los maestros están preparados para serlo, pero además el vídeo también proporciona una buena cátedra. Imágenes, entrevistas, reflexiones, son solo algunas de las cosas que nos aporta el vídeo.

Los libros también se equivocan

Si bien es cierto que cuando alguien nos dice que es escritor o ha escrito un libro, nos sorprendemos bastante, ya que es un trabajo intelectual realmente pesado, y no todos conocemos a alguien que haya escrito uno, pero eso no significa que cualquier persona no pueda escribir uno.

Lo que hay que tener en cuenta es que los libros están escritos por personas, y las personas somos susceptibles a sesgos cognitivos y desinformación constantemente. Ojo, no estoy diciendo que todo el tiempo estemos equivocados, pero sí podríamos interpretar mal alguna señal, y un pájaro en la noche podría convertirse en un OVNI para mi, y bueno… si escribo sobre ello podría tener un bestseller (o tal vez no), como mínimo captar la atención de los medios o tener un centenar de visitas en mi blog.

Prefiero Dr. House a Crepúsculo

La serie Dr. House fue todo un éxito durante los 9 años en los que fue transmitida, lo particular de esta serie es que está hecha para hacerte pensar, ya que el drama médico y los problemas éticos que se plantean en éste campo son realmente cautivadores.

Saber lo que es llevar una vida de exámen (Sócrates), por qué ciertos conflictos son necesarios o por qué en algunas ocasiones se debe desafíar a la autoridad, son algunas de las cosas que podemos aprender en una serie como Dr. House, mientras que en crepúsculo… bueno, que los vampiros brillan a la luz del sol.

Si bien, resulta soso comparar contenido de géneros distintos, lo que quiero demostrar aquí es que hay arte hecho para entretener, y también arte para hacerte pensar.

Leer está sobrevalorado

Se dice que leer estimula nuestro cerebro y le pone a trabajar, generando así una mayor creatividad. Pero vamos, si alguien leyó 50 sombras de Grey y dice que es un libro que ha marcado su vida es porqué inventó un montón de metáforas y significados en algo que no los tenía, lo cuál no tiene nada de malo, y de hecho, es mucho mejor hacer esto que decir que es un libro genial porque te enseña sobre el amor.

Leer está sobrevalorado porque tenemos la idea errónea de que alguien que lee, es intelectualmente más sobresaliente o con más creatividad, pero ciertamente conozco profesionales que apenas han leído lo que tuvieron que leer en la escuela y son personas con excelentes reflexiones y filosofías de vida, solo hay que entrar a la red social Quora para darse cuenta de ello.

Resumiendo, pienso que todo está en el contenido que consumimos y en lo que hacemos con él, ya que no vale verse Matrix y decir que es genial porque los efectos son del otro mundo sabiendo que su significado es mucho más profundo. La televisión es un medio para informarnos, pero también para hacer todo lo contrario, y los libros no están excentos de caer en el mismo paradigma.

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