23 características que te mostrarán si eres un rebelde según Hitchens

Christopher Hitchens escribe su libro Cartas a un joven disidente en el 2001 (Letters to a young contrarian), el cual surge a partir de un desafío que se le presentó al autor en los primeros meses del 2000, cuando sus estudiantes de la New School en Nueva York le pidieron consejos con la retrógrada esperanza de jóvenes inquietos (como él los llama) de cambiar el mundo a mejor y de vivir una vida determinada en la medida de lo posible por ellos mismos sin causarles una desilusión.

Es por ello que su libro en forma de cartas se dirigen a todos esos jóvenes rebeldes y muestra a través de sus experiencias hasta qué punto se puede vivir una vida radical y discrepante.

Ser un joven disidente puede ser admirado por la sociedad y tener términos como inconformista, bala perdida o rebelde. Pero si te alejas demasiado de las convenciones, serán menos “tolerantes” y te llamarán fanático, alborotador, inadaptado o descontento.

Es por eso que a continuación te mostramos las características que debe tener todo disidente según Christopher Hitchens, título que hay que ganar en vez de reclamar ya que implica sacrificio y riesgo más que un mero desacuerdo.

1. El joven rebelde es primordialmente un librepensador

Pensar por uno mismo. La esencia de la mente independiente radica no en lo que piensa sino en cómo piensa.

Hitchens cita a George Orwell el cual cree que la responsabilidad primordial reside en poder decir a la gente no que no quiere oír. Y luego a John Stuart Mill quien dice que, aunque todos coincidiéramos en una proposición crucial, es esencial que escuchásemos a la única persona que discrepa para que la gente no olvide el modo de justificar su acuerdo original.

2. Los disidentes nacen a partir de un incidente que se ven forzados a defender

Dice Hitchens que el nacimiento del futuro disidente se produce a partir de una situación imprevista como en una resistencia espontánea a un episodio de intimidación, intolerancia o en un desafío a alguna muestra de estupidez pedagógica. Tales reacciones surgen de algo innato más que de algo inculcado.

Para el autor, sería alentador creer que estas reacciones son innatas pues entonces seguirán ocurriendo sin que el hecho de que ocurran dependa de la transmisión de buenos ejemplos o de historias morales.

3. El disidente tiene más que aprender en vez de enseñar

4. Puede equivocarse, pero nunca debido a la supuesta mayoría que discrepaba de él

Para un radical hay que admitir la posibilidad de que sus presunciones profundas pueden estar equivocadas.

5. Si eres disidente, no esperes que te den las gracias

Es común que la mayoría de la gente prefiere la aprobación o seguridad grupal. Pero también hay gente que, en cierto modo, se siente aparte y se debe decir que la humanidad está muy en deuda con ella, reconozca o no esta deuda. Se supone que la vida es un oponente difícil.

6. Para el disidente, la mentalidad escéptica es como mínimo tan importante como cualquier coraza hecha de principios

Combinar el máximo de impaciencia con el máximo de escepticismo y el máximo de odio a la injusticia y la irracionalidad con el máximo de autocrítica irónica.

7. No tiene miedo de pertenecer a pequeñas minorías

Apunta el autor que el disidente se aleja del populismo, del elitismo y evita a toda costa la tautología o el pleonasmo.

El joven rebelde tiende a la disposición de resistencia, por leve que sea, contra una autoridad arbitraria o una opinión necia de la masa.

8. Por el contrario, el rebelde juzga a las multitudes

Pero lo hace como juzgaríamos a los individuos y sin emplear ninguna pauta critica que no permitiéramos que se nos aplicase a nosotros mismos.

Debe tener el valor de afirmar que, aun cuando el pueblo tiene derecho a sus ilusiones, no lo tiene a disfrutarlas de un modo ilimitado, como tampoco a imponerlas a otros.

“Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado” Oscar Wilde.

9. Los disidentes se nombran a sí mismos

Dice Hitchens: “Nadie me pidió que hiciera esto y no sería lo mismo si me lo pidieran. No pueden despedirme como tampoco pueden ascenderme”.

El derecho y la justificación de un crítico individual no necesitan demostrarse del mismo modo que los de quien ostenta el poder. Por eso tantos disidentes irritantes han sido acusados por sus enemigos de “nombrarse a sí mismos”.

10. Un disidente no reconoce la legitimidad de un gobierno que impone la posición de una vida normal

Esta normalidad consiste en vivir como si los hechos sobresalientes no fueran en absoluto un hecho. De habituarnos demasiado a peligros hasta llegar al punto de no reconocerlos hasta que ya es demasiado tarde. De estar a merced de personas cuyo poder no deriva de tu consentimiento y que te consideran prescindible, desechable. Las armas nucleares son el ejemplo más notorio de esto.

El joven rebelde no le debe otorgar disponer de su vida ni de su muerte y mucho menos de todas las formas de vida presentes futuras y pasadas.

Agrega el autor que todo disidente entiende que, por muy arrogante y despiadado que pueda ser el poder, solo lo poseen simples mamíferos que excretan, ansían, que sufren de insomnio e inseguridad y que desean gustar tanto como desean ser temidos.

11. El joven rebelde combate la atrofia y la rutina, cuestiona lo obvio y lo conocido

Es un elemento esencial del proverbio de omnibus dubitandum. El disidente debe poder reconocer y aprovechar los momentos clave cuando surgen aunque la mayor parte del tiempo lo ocupan tareas y rutinas cotidianas.

12. Los disidentes son causas justas y valientes y muchas veces deben vivir “como si”

Hitchens mantiene la teoría de “vive del ‘como si’ hasta que sus efectos acumulativos se noten”. Rosa Parks, a principios de los sesenta, actuó “como si” una mujer negra trabajadora pudiese sentarse en un autobús al final de la jornada de trabajo.

Su recomendación es que procures cultivar en parte esta actitud en un día normal aunque es probable que debas afrontar alguna clase de intimidación o intolerancia. Prueba a comportarte como si no hubiera que tolerarlas ni tuviesen que ser inevitables.

13. El joven es capaz de entrar en un exilio interno y de vivir contra la corriente

Para ello, debe esperar algunas noches oscuras del alma y para emprender esto lo primero sería no entender nada. Por lo tanto, es necesario un cierto grado de soledad, resignación y autosuficiencia.

14. Un disidente es insufrible y fastidioso (sin proponérselo)

Sin embargo, dice el autor, que al rebelde no le importa cuando semejantes criticas proceden de quienes no son sus amigos ni amantes. Siempre existirá quien te critique, al igual que tú existirás para criticar.

15. No se involucra en políticas identitarias

Esta es la forma de reproducción del narcisismo de la pequeña diferencia ya que cada grupo de identidad engendró sus subgrupos y especificidades.

“Sector obeso de la facción lesbiana de transexuales cherokees minusválidos exige una sesión sobre sus necesidades”.

16. El disidente usa la ironía y el humor

Este es el agudo aparte y el matiz ingenioso, el consuelo de los perdedores, y la única cosa contra la que nada pueden el poder y la pompa.

17. No se preocupa por quiénes son sus amigos

A quienes intentan condenarte o abochornarte por la compañía en que estas, se les suele ver por su parte en muy mala compañía.

18. El rebelde sabe que la determinación de un individuo basta para disuadir a quienes extraen su valor de una actitud colectiva

La presión para guardar silencio y ser un jugador de equipo se refuerza mediante las acusaciones de cobardía o traición que enseguida de formularan contra los disidentes, estas exigen unanimidad forzosa.

19. El insumiso duda desde las religiones hasta de sus propios pensamientos

Dice Hitchens que las religiones son también un método de represión y cómplices del autoritarismo callado e irracional.

La condición indispensable de toda libertad religiosa es la comprensión de que no existe al cosa.

Muchos de los rebeldes desinteresados y valientes que son devotos irreflexivos del islam o del comunismo no merecen realmente el nombre de disidente u opositores porque tienen futuras opresiones ya inscritas en sus pautas de pensamiento.

“Nos proclaman creados enfermos para estar compelidos a estar sanos” Fulke Greville.

20. Sabe que no vale la pena mirar un mundo que no incluya Utopía pero sabe que esta también es un tipo de tiranía

Por mucho de lo que se habla sobre el ideal analgésico y exento de conflicto es igualmente más amenazador de lo que parece. Esos “supremos” y “absolutos” son tentativas de perfección, que es una idea absolutista en latencia.

21. Pero al rechazar el perfeccionismo, no cae en el error opuesto de aceptar la naturaleza humana tal como la ve.

Basil Davidson, llegó a la conclusión. a través de su experiencia, que es erróneo decir que no se puede cambiar la naturaleza humana. Dijo que sí la había visto cambiar directamente: a peor.

22. Un inconforme opta por la simplicidad.

Muchas cosas son menos complicadas de lo que parecen. Pero todo con cuidado ya que la simplicidad va emparejada demasiado a menudo con la credulidad y los crédulos, apunta el autor, en especial cuando son numerosos, no son una imagen tranquilizadora.

23. Al disidente nadie lo puede poner en libertad

A Nelson Mandela, luego de 25 años recluido, las autoridades le dicen que ya puede salir y que es un hombre libre.

Su respuesta fue: “No tienes el poder de liberarme y aun menos el de ponerme en libertad para complacerlos. No saldré de esta celda hasta que sepa que todos los demás hayan sido liberados y que todas las leyes de la tiranía han sido abolidas de los libros”.

En conclusión, Hitchens, en el último capítulo de su libro, te pide que desconfíes de todo, aun más de lo que te está diciendo que hagas. Que te cuides de lo irracional por seductor que sea, rehúye al trascendente y a todo aquel que te invite a subordinarte o aniquilarte. Recela de la compasión, prefiere la dignidad para ti mismo y para los demás.No tengas miedo de que te consideren arrogante o egoísta. Imagina a todos los expertos como si fuesen mamíferos. Nunca seas espectador de la iniquidad o la estupidez. Busca la discusión y la disputa por sí mismas. Sospecha de tus propios motivos y de todas las excusas. No vivas para los demás más de lo que esperases que los otros vivieran para ti.

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