Al amor de mi vida

Iba caminando cerca de una delegación policiaca. Decidió encender un cigarro. Eso llamó la atención de dos asaltantes que a sabiendas de una distraída guardia, siempre buscaban víctimas en esa zona.

Francisco supo que lo iban a asaltar así que sacó el spray que su novia Irina le había regalado "por aquello, uno nunca sabe". Y como nunca lo había usado, y con los asaltantes encima, fue un poco triste verlo tratando de sacar el spray del maletín y abriendo la cajita mientras los otros dos le dejaban ir las cuchilladas con desprecio una tras otra "por huevón y estúpido", decían.

Desinflado por la derrota, recibió unas patadas más. Mientras tanto uno de los asaltantes, quien sí supo abrir el ahora inútil aerosol protector, le dijo "¿Qué tal malparido?, vamos a ver para qué te sirve esta culiolada". Le vació los 100ml pimentados en los ojos, nariz y boca mientras le decía a su colega malhechor "Este hijueputa nos iba a enchilar los ojos, pues ahora se come toditica la lata".

Le quitaron casi todo lo que andaba, que no estuviera lleno de sangre. Adiós zapatos, billetera, celular, faja, gorro, reloj, cadena de plata y monedero con un puro de marihuana apenas fresca para fumar.

Los asaltantes se fueron felices por su logro. Ahora sí, un oficial de la Policía Municipal alertó de la emergencia. Tras una pérdida enorme de sangre el joven, de apenas 27 años, comenzaba a perder el conocimiento mientras el oficial intentaba contener la hemorragia, Francisco solo alcanzó a pedir que marcaran el número del amor de su vida.

Necesitaba despedirse, pedirle perdón por todo lo que hizo. Decirle que en su hora final él sintió que lo único que dejaba atrás era la última oportunidad que tenía para decirle que ella fue siempre el amor de su vida y que quería pedirle perdón por como se dieron las cosas entre ellos. Decirle que si pudiera cambiar un evento en su vida, no sería el encuentro con los asaltantes sino el momento cuando al fallarle le rompió el corazón a su persona favorita, a su amada.

8884-7640

El oficial llamó. El joven moribundo no alcanzó a decir una palabra y se desmayó. El oficial se encargó de decirle a la joven de lo sucedido, del estado de Francisco y la gravedad de las hechos.

Ahí ella, que obviamente no esperaba una llamada de este tipo solo acató agarrar las llaves, celular, suéter y, billetera y sin darse cuenta que iba soplada en pijamas a la parada del autobus, no le dijo nada a nadie y se dirigió a toda prisa, con el corazón en la mano, hacia el Hospital Calderón Guardia.

Llegando a la sala de espera, tras hacer un escándalo buscando permiso para poder ver a Francisco, se encontró con el oficial municipal quien al escucharla reñir con los encargados del acceso a las visitas supo que era ella casi de inmediato y les solicitó el favor de permitirle ingresar.

Estuvo 10 minutos pregutándose qué habría motivado a Fran, como ella solía decirle, a llamarla a ella, después de que tuvo que sentir tanto dolor por él. "¿Habrá sido el karma?".

15 minutos más tarde entran los papás de Francisco, acompañados por Irina y don Rafael, el suegro de Francisco.

Ambas sabían que todo esto estaba mal. Que una de las dos no debía estar ahí. ¿Pero cuál?


Cuento corto #15: "Al amor de mi vida".
Espero que les haya gustado.