Diosa

En su mente hizo una especie de serie de televisión: un tipo la amaba como ella quería ser amada, la deseaba como ella quería ser deseada, la necesitaba como ella quería ser necesitada.

Repasaba capítulos tontos en los que se quedaban afuera del apartamento al dejar las llaves olvidadas, episodios felices en los cuales todo se pudo resolver si hubieran tenido un smartphone, con chistes sencillos y para nada exagerados.

Reía a carcajadas con el humor pícaro de su amado, sus irónicas bromas y sarcásticas respuestas, como edificadas por cuarenta guionistas galardonados.

Tanto se lo imaginaba que hasta le contaba a sus amigas de este placer íntimo. Ellas le bromeaban al respecto "Seguro hasta te masturbás pensando en tu pelado de ensueño" y ellas reían. Ella se sonrojaba porque, bueno, era cosa de ella, pero realmente sí se había masturbado hasta el éxtasis pensando en este galán y lo mucho que desearía que existiera.

Así fue como decidió que iba a comenzar una aventura: ella iba a conocer al tipo de sus sueños para entregarle su alma y apoderarse de su amor eterno.

Así salió con una gran cantidad de chicos, hasta que encontró en todos ellos a su amado. Uno tenía el carisma, otro tenía la sabiduría y la palabra precisa. Estaba también el buena gente y el fiestero. El sexualmente abierto y aquel con el que bastaba una buena película para pasar buen rato.

La sociedad la llamaba zorra, promiscua, mujerzuela, puta, perversa, malviviente, percanta, interesada, pecadora, mala mujer, asco, perra, mamapichas, culera, puesta, sucia, arrastrada, sidosa, idiota, malcogida, drogadicta, malcriada, deprimida, despechada, aprovechada, buscaminas, baracunata.

La sociedad la azotaba durísimo por los mismos "pecados" que comete cualquier hombre soltero.

Igual ella era feliz. Caminaba con la frente en alto y seguía tranquila con su vida. No hubo insulto que lograra calar en su alma, ella era eso para lo cual nació: ser ella; y tenía clara su misión: lo iba a conocer, lo iba a amar, él la iba a amar.

Cada vez que uno de ellos le propuso una relación seria, ella dijo que no. Le explicó de su sueño y supo decir adiós. Buscó la característica que ese hombre aportaba en otro hombre y continuó su camino.

Se mantuvo sin hijos, no sufrió por las múltiples pérdidas, y conoció amor más profundo que la mayoría de sus amigas, más profundo que la mayoría de las mujeres, que la mayoría de las personas.

Un día pensó lo duro que iba a ser morir sola. Solo un día pensó en eso.


Cuento corto #10: "Diosa"
Ojalá les guste. Se aceptan comentarios.