El empleo

Lo que le dijeron ese día le hizo tanto bien.

“Don Jairo, hemos analizado su oferta de servicios y decidimos que usted sería un activo importante para conseguir los objetivos de nuestra compañía. Bienvenido a Clayton & Orwell.”

Nunca imaginó que iba a volver a integrarse a la vida en sociedad después de lo ocurrido.

Su hija todavía le sacude los nervios cuando pregunta por su amada. Es increíble el amor que los niños le tienen a sus progenitores, pensando que esta niña nunca conoció a su mamá. Bastaba con preguntarle a su padre todos los días algo diferente sobre aquella mujer misteriosa, para llenarse de imágenes mentales y anécdotas inventadas.

- ¿Qué música le gustaba?
- A ver, a tu mamita le gustaba mucho el metal. Como los conciertos que vamos nosotros.
- ¿Y tenía muchos amigos como nosotros?
- Tenía tantos amigos que nunca teníamos que pagar las entradas a los conciertos.
- ¿Y ella se pintaba la cara?
- Jajajajaja ¡claro que no, preciosa! ¡Pero! Ya es hora de dormir, así que mañana antes dormir ¿qué hacemos?
- Me cuentas algo sobre mi mamá, nos lavamos los dientes y nos vamos a dormir.
- Entonces, ¿hoy qué nos falta?
- ¡Lavarnos los dientes!

Eso era todas las noches y lo que era de todos los días, por el contrario, era la llamada automática de Citibank.

"Citibank notifica: al día de hoy no hemos recibido pago al importe vencido por el monto de Dos. Millones. Setecientos. Noventa. Y. Cinco. Mil. Quinientos. Treinta. Y. Cinco colones. Si ya realizó su pago omita esta llamada. Para cualquier consulta comúniquese con nosotros al 2522-9000."

- Abuelita, vieras que la otra vez a Lucía le regalaron una bola de fútbol de las que usan en la Champions...
- Sí, mamacita. Yo le voy a decir a su papá a ver si puede conseguirle una para su cumpleaños.

Y llegó el día de la propuesta salarial. Ustedes no se imaginan el alivio. Haciendo números, en unos pocos meses el puto banco ya no iba a llamar para recordarle el pago pendiente, sino para ofrecerle una cuenta de ahorro.

- Aló.
- Mae, me dieron el brete 
- ¿Está loco, hijueputa?
- Mae y me van a pagar un pichazo de plata.
- Diay eso hay que celebrarlo.
- Déjeme llegar a la casa, le cuento a mi mama, me cambio y vamos por unos tapis.
- Me llama, weón.
- En todas.

Esa noche es de las que no se olvidan. Marianita no pudo rajarle a Lucía que también tenía una bola de la Champions League.

El banco pasó la deuda de Jairo Andrade a la cuenta de incobrables.

La empresa contrató a un tal Allan Ponce que estaba en lista de espera y ahora lloraba de tristeza pues la única forma que tuvo para obtener el trabajo de sus sueños fue deseando "ojalá se muera el malparido que me quitó el brete".


Cuento corto #6 "El empleo".
Ojalá les guste. Se reciben comentarios.