Más que una fuente de ingresos económicos

Fabián Marambio
Sep 7, 2018 · 3 min read

Beatriz Soto es una contadora que, por circunstancias de la vida, dejó de lado su profesión para combatir las dificultades. Tiene 40 años y hace 16 se encarga de un bazar instalado en su casa, en Maipú. Ama lo que hace y espera seguir haciéndolo hasta jubilar.

Su historia de esfuerzo comenzó al decidir abandonar, tras tres años en el rubro, su trabajo como contadora en un banco. Por problemas presentados durante su primer embarazo optó, tras un acuerdo con su jefe, por renunciar y dedicarse 100% a este. Una vez nacido su primer hijo y, gracias al finiquito que obtuvo en su primer trabajo, logró instalar su bazar, sin saber la importancia que tendría en un futuro.

Para Beatriz, fue difícil hacerse un espacio en el sector, ya que habían muchos almacenes, “cuesta ganarse la clientela, habían muchos almacenes, por eso puse un bazar. Gracias a Dios me fue bien”, comenta con alegría.

En 2002, nació su segundo hijo, Felipe. Cuatro años más tarde, en 2006, comenzó la etapa más dura en la vida de Beatriz y su familia, y donde el bazar tomaría un rol principal; Felipe fue diagnosticado con Leucemia. “Fue horrible, que te digan que tu hijo tiene cáncer te cambia la vida. Gracias a Dios pudimos trasplantarlo en 2014, y después de mucha lucha pudimos salir adelante”, añade, entre lágrimas, mientras se predispone a atender, con la simpatía que la caracteriza, a un joven que llegaba a comprar.

El bazar fue un factor principal para Beatriz y su familia al combatir la complicada enfermedad, no por las ganancias que obtenían con sus ventas, sino que gracias a este, logró hacerse, en poco tiempo, un lugar en el corazón de quienes iban diariamente a comprar.

Su carisma, buena voluntad y la alegría que la caracteriza al atender, generó una empatía en todos los vecinos, quienes al conocer la complicada situación que enfrentaba, no dudaron en ayudarla y le organizaron un bingo. “La ayuda de los vecinos nos sirvió harto, a veces la gente venía a comprar no porque necesitara algo, sino más bien para ayudar”, confiesa.

El apoyo de los vecinos fue muy importante. Las múltiples muestras de cariño que le brindaban, sumado a las diferentes ayudas económicas fueron un factor importante en la difícil pelea, de la cual, salió victoriosa. Beatriz, complacida por todo esto, agrega que, “de la recuperación de Felipe, Dios hizo una parte y los vecinos otra. El apoyo psicológico fue grande, siempre preguntándome cómo estaba, si necesitaba algo. Siempre estaré agradecida”.

Nunca se ha cuestionado el renunciar a su trabajo de contadora e instalar su bazar, “con la vida he aprendido que todo pasa por algo”, afirma.

Beatriz es una agradecida de la vida y de su bazar, ya que ha sido muy importante para ella, a tal punto de pensar que, “si no hubiese tenido el bazar, tal vez sería otra la historia, porque no me iba conocer nadie, con suerte cuando uno va al parque se conoce con los vecinos. Así que el negocio me ha ayudado bastante, le tengo harto cariño”.

Espera trabajar en el bazar hasta jubilarse, dejarle la casa a sus hijos y viajar al sur junto a su marido, para “terminar su vida allá”, menciona con aires de felicidad.

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