Ñoquis para la dignidad

Un recorrido en imágenes de la jornada colectiva realizada en el Congreso de Buenos Aires y en el Centro Cultural Kirchner en contra de los despidos en el sector estatal.

Texto: Jordi Relaño para Facción

Fotos: Cobertura Colaborativa Facción


La llegada al gobierno de Cambiemos en Argentina ocasionó ya una merma sustancial de trabajadores estatales. Actualmente más de 25.000 fueron despedidos y la cifra seguirá en aumento. Para justificar los despidos, el Gobierno genera su campo semántico calificando a los trabajadores como “la grasa del Estado” o asegurando que el Estado estaba “al servicio de la militancia”. El Gobierno brinda los adjetivos y los medios los propagan.

En ese contexto “ñoqui” es el calificativo estrella para el trabajador que supuestamente cobra y no trabaja. Los ñoquis, en realidad, son una pasta de papa, harina y huevo que se come cada 29, cuando los trabajadores cobran. Este 29 de enero cientos salieron a comer ñoquis y a denunciar una estigmatización que busca achicar el Estado y recortar sus servicios prestados.

Las ñoquiadas de Congreso Nacional de Buenos Aires y la organizada por trabajadores despedidos en el Centro Cultural Krchner dieron voz a unos trabajadores estatales no sólo silenciados por los grandes medios, sino calumniados repetidamente. Ante las silueta de un Congreso en receso denigrado también por los incesantes DNU del gobierno (decretos de necesidad y urgencia), una radio abierta dio cuenta de las realidades acalladas por los medios. “Nos dieron un excel sin membrete ni firma”, “llegamos al ministerio y los guardias de seguridad tenían una lista para entrar no había nadie más”. Frases repetidas una y otra vez. Las denuncias no sólo eran de fondo, también eran de forma.

Áreas cercenadas, programas suprimidos, departamentos enteros. Javier Ortuño, coordinador del Programa de Afrodescendientes por 6 años, fue despedido por “no ser el perfil que esperaban”. Lo tiene claro, asegura que tras el término “ñoqui” se busca un achicamiento del estado en el marco de una persecución ideológica de corte neoliberal. Trabajadores discapacitados, entre los 2.000 despidos de senado, narraban que ni siquiera se contempló su caso amparado internacionalmente. 2.000 despidos en la ex-ESMA, testimonios de Arsat (empresa pública que lanzó los 2 satélite argentinos), de Infojus (noticias judiciales del ministerio), el goteo es incesante y alcanza a todo el país.

Ante el CCK la ñoquiada arrancó con los más de 600 trabajadores despedidos seguidos de cerca, es habitual, por la policia. Como en ese espacio, las listas negras se han convertido en algo cotidano. Rumores, despidos, incertidumbre muchos trabajadores van a sus oficinas esperando su telegrama imminente. La popular periodista Cinthya Garcia ex panelista del programa 6,7,8, asegura que en Argentina se instauró una Caza de Brujas de corte macarthista: “por primera vez hay una lista lista negra de periodistas”. Esta persecución ideológica que incluiría la derogación, por decreto, de la Ley de Medios.

El “no somos ñoquis” se elevó tanto en Congreso como en CCK. En ambas concentraciones los ñoquis volvieron a ser lo de siempre: papa, harina y huevo. Unos platos humeantes que, esos sí, fueron muy bien recibidos. “Macri quiere amasarnos” se podía oir mientras los ingredientes se unían sobre largas mesas. Ante Congreso se leía en todas partes “quítatelo de la cabeza” o el hashtag #LaMasaEsPoder.

La periodista y activista Marta Dillon resumía lo simbólico del acto así: “hoy ponemos las manos a la obra porque el poder está en la masa”.

Like what you read? Give Facción Latina a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.