Acá no hay ñoquis, hay trabajadores despedidos: la lucha de los empleados del Centro Cultural Kirchner

Texto: Periódico Anden para Facción / Fotos: Cobertura colaborativa Facción.

El centro cultural Kirchner abrió sus puertas el 22 de mayo de 2015 con la intención de convertirse en un espacio cultural de referencia no solo para la ciudad de Buenos Aires sino para todo el país. Ubicado en el antiguo Palacio de Correos, se calcula que por allí pasaron 7500 visitantes por día para disfrutar de las más de 3100 actividades totalmente gratuitas. Ciclos de conciertos, exposiciones fotográficas, clases magistrales entre otras experiencias se llevaron adelante en un espacio de 110.000 metros cuadrados, es decir el centro cultural más grande de Latinoamérica

Estas cifras ayudan a dimensionar el esfuerzo y el trabajo necesario para poner en marcha semejante espacio. Sin embargo, cuando asumió la nueva gestión de gobierno con Mauricio Macri como Presidente, nada de esto pareció relevante. Como parte de una política que busca, por un lado borrar cualquier marca de la gestión anterior, y por otra reducir el rol del Estado como generador de empleo y políticas públicas, 500 trabajadores fueron despedidos. Aún hoy la fecha de reapertura del CCKes incierta así como se desconocen cualquier tipo de planificación sobre el uso a futuro de dicho espacio.

Los 500 despidos del CCK no son un hecho aislado. Cuando aun se encontraba en campaña de cara a las elecciones, Macri prometía arremeter contra los supuestos militantes rentados que vivían del Estado, desfinanciándolo. Luego de la asunción el pasado diez de diciembre, firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia 254/2015 según el cual se revisarán los contratos de toda la administración pública. En este marco comenzaron a darse despidos masivos no sólo en ámbito estatal sino también en el sector privado. Desde la cuenta @Despidometro estiman que al 29 de enero de 2016 25.022 empleados del estado de todo el país se quedaron sin trabajo. Desde el oficialismo, el argumento para justificar tamaña suma es que se trata de “ñoquis”, algo así como empleados fantasma que cobran su sueldo sin presentarse a trabajar.

Bajo las consignas #AcáNoHayÑoquis y #LaMasaEsPoder, entre otras, se convocaron diferentes actos para denunciar los despidos, el vaciamiento de las políticas públicas y pedir la reincorporación de los trabajadores a sus puestos de trabajo.

A las puertas del CCK se organizó un festival que combinó la presencia de numerosos artistas de la música popular argentina, un stand de serigrafía para estampar remeras y una “ñoquiada”, para que quede claro que los únicos ñoquis presentes son los que se comen cada 29.

La primera en subir al escenario fue la cantante Liliana Herrero, quien supo expresar con profunda emoción el clima de desazón pero también de resistencia frente a las políticas macristas. “Es una lucha larga y minuciosa, como lo es la tijera con la que ellos están destruyendo nuestra patria” dijo al borde de las lágrimas. Pero al mismo tiempo frente a un gobierno de CEOs, se contrapone la memoria musical, política y poética que es la Patria, según las palabras de Herrero. Esa memoria es la herramienta para pasar de la resistencia a la acción. Debajo del escenario el público, entre los que se encontraban trabajadores estatales, agrupaciones sindicales y políticas, acompañó sus palabras con aplausos. Este gesto se repitió ante cada uno de los artistas que subió al escenario, quienes compartieron esta sensación ambigua de tristeza pero también de resistencia frente a los injustos despidos. También se sumaron al escenario delegados de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) para dar cuenta de su postura. “Hay que mejorar muchas cosas, pero no hay que resignar el punto al que hemos llegado” dijeron al respecto de la situación actual. Los despidos no cesan, y sin ir mas lejos esa misma mañana casi cuatrocientas personas que iban a cumplir con sus tareas en el área del ministerio de cultura fueron notificadas de que se quedaban sin trabajo. Es por todo eso que desde ATE y otras organizaciones sindicales se está organizando un paro a realizarse los primeros días de marzo.

Lo que sucede en el CCK se replica en otros organismos públicos y da cuenta de lo complejo que será el panorama para los trabajadores en los tiempos que vienen. En palabras de una trabajadora: “ las nuevas autoridades no se comunicaron con nosotros ni quisieron abrir una mesa de diálogo. Nos enteramos que estábamos echados por el Twitter.” A la espera de que se abra una mesa de negociación, quedan acciones como la ñoquiada, para visibilizar la lucha mientras se organizan otras medidas de fuerza. “Por lo menos queremos que nos renueven el contrato por tres meses, para que sepan como trabajamos”.