Rompiendo el molde… en la web

Creemos vivir en el futuro, pero aún usamos las reglas del pasado.

La web no deja de avanzar, y en general, avanza más rápido de lo que logramos adaptarnos. La adaptación ya claramente no es una opción, es una obligación. No por “usar lo último”, sino por adecuarnos a los canales y estilos que nuestros seguidores quieren y, de alguna forma, exigen.

Crear espacios en cualquier nueva red social que desatendemos a los pocos días. Dejando sitios webs sin actualizar durante meses. Elegir no cambiar por creer que las estrategias son eternas. Son los claros indicadores de una falta de decisión por el cambio.

¿Miedo? ¿Poca aversión a cambiar? Podemos justificarlo, pero no nos va a ayudar a generar mayores o mejores resultados. Conseguir me gusta en Facebook o visitas a un sitio web se resuelve fácil con presupuesto. Facebook Ads o Google Adwords, al final del día, resultan y funcionan. Pero, ¿tener más seguidores o más visitas es nuestro objetivo? ¿Quiénes son las personas que nos siguen o nos visitan?

El primer paso para cambiar, es una decisión. Y con la decisión, tienen que aparecer los objetivos. Claros, sólidos, enfocados, con lineamientos claros de medición y plazos de ejecución. Son la base para una buena estrategia, una ordenada ejecución y una posterior medición de los resultados.

Pero, ¿cómo rompemos el molde? Adaptarse y actualizarse no es todo. Adecuarse es una necesidad, es necesario hacerlo. Romper el molde tiene que ver con innovar, con hacer lo que nadie hace, con dar un salto y pasar al frente.

Hay que adaptarse, mantenerse actual, entender las tendencias y tomar decisiones para en esa tendencia, generarnos un camino propio.

Romper el molde es dejar de seguir las tendencias para comenzar a generarlas. No es necesario ser Coca-Cola o Starbucks para estar al frente. Comprender al público que nos sigue, entender qué le ofrecemos como negocio y por qué nos elije, es la clave.

Romper el molde es producir lo que nuestros seguidores quieren recibir, pero en esa relación intentar sorprenderlos todo el tiempo. No son necesarios grandes presupuestos o equipos numerosos. Las buenas ideas son las que hacen la diferencia.

Las buenas ideas son el camino para romper el molde. No siempre aparecen, es difícil generarlas todo el tiempo, pero cuando nacen, producen un efecto mágico.