Descripción de la escena: Sentada en una iglesia a mitad de una boda, pensando mil y un cosas y de vez en cuando atendiendo a lo que decía el Sr. “Padre” ( de quién?) jajaja.
En fin, justo me tocó escuchar el momento en que decía: Y ahora hija mía (que no era su hija) le perteneces a él (señalando a su casi esposo)… en verdad me quede con cara de What?, enserio dijo eso?, en pleno 2014? después de toda una revolución de géneros?, no, no, no, no y no, en verdad me niego a aceptar ese pensamiento.
Para empezar uno se pertenece a uno mismo y nada más, de ahí que quieras COMPARTIR tu esencia con otro ser humano, cool que buen plan, felicidades por ti y por todos tus amigos, jaja, aguas!, en verdad no se puede ir por la vida creyendo las suposiciones de personas tan retrogradas que solo repiten speeches del pasado.
El tema de la [Pertenencia], cuyo significado es: Aquella propiedad o cosa que pertenece a una persona o a una entidad; Es visto desde una perspectiva materialista, desgraciadamente muy “ad hoc” a la época, donde nos olvidamos que somos seres (mente/alma) y nos recordamos que somos humanos (cuerpo), al entrar en esta visión nos auto-clasificamos como [Objetos] o sea: Una cosa material e inanimada, generalmente de tamaño pequeño o mediano; recordemos que los objetos pueden ser desechados, maltratados, amados, valorados y todo lo que termine en “ados”, de manera + o negativa, pero al final de cuentas utilizados.
Yo comparto la creencia de que somos más que un par de piernas, brazos, una nariz, dos orejas más que un cuerpo somos esa luz de vida, entre la ceja hacía el hipotálamo y utilizamos el cuerpo como herramienta para transmitir nuestra existencia hacía el exterior.
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