Visita al MAC

El día Miércoles 15 de Agosto visité el MAC ( Museo de Arte Contemporáneo de Lima) situado casi frente a la universidad.

Personalmente, no me considero una persona con mucho “sentido del arte”, en otras palabras, me resulta complicado encontrar significado especial y/o interpretar de manera subjetiva distintas obras. Teniendo en cuenta que el MAC se centra en el arte contemporáneo y por ende se presentan diversas obras de arte “abstracto”, no tuve demasiadas expectativas puestas en la visita.

Sin embargo, me sorprendí gratamente tras recorrer el museo. Quedé impresionado más que todo por la minuciosidad y trabajo invertido en la mayoría de obras expuestas que observé. Normalmente, mi estilo es juzgar el valor del arte según las técnicas y nivel de detalle de las obras y antes pensaba que el arte abstracto era solo poner manchas e inventarle un significado. No obstante, en esta exposición sucedió algo que no me esperaba,pude entender que no debo generalizar ya que pude apreciar distintas obras que denotan un nivel de compromiso altísimo por parte del artista.

Lo qué más me gustó fue la exposición de obras principal. Esta se denominaba “ Puntos de Vista” por Georges Rousse. A pesar de que no pude entender mucho de lo que quería transmitir a partir de sus obras y las descripciones que brindaba el museo sobre cada una de ellas ( aspecto que me disgustó parcialmente), me fascinó el nivel de ejecución de sus obras. Él diseñaba figuras geométricas (a menudo círculos) que podían ser observados y variaban a partir de la posición y angulo de visión del observador ( de ahí entiendo el nombre de la exposición). El hecho de moverse y ver como la figura en cuestión cambiaba y que para observarla en su punto crítico de simetría debía de colocarme en un lugar específico me transmitía que el artista debió de realizar muchísimos cálculos y pasar por prueba y error hasta conseguir el efecto deseado.

Otra obra que me gustó fue la de la exposición denominada “Sinfonía del Universo” de Milton Becerra” en la cual, una vez más me impresionó el arduo trabajo que suponía realizarla. La obra consistía en una roca suspendida en el centro de una sala sostenida por cientos de hilos de colores anclados a las paredes. A medida que uno se movía ,los colores de los muchísimos hilos se superponían en una clase de arcoiris ( como cuando miras un CD muy de cerca). Además algo que no me esperaba es que la sala en sí te hacía perder cierto sentido de la orientación y el espacio dado que me mareé y casi me choco con un hilo que yo pensaba estaba bastante lejos (supongo yo que esta distorsión debe tener algo que ver con la plenitud del universo o algo por el estilo).

Quizá la obra que menos me gusto fue la de los telares realizados por Ella Krebs en “Fibroestructuras”, no captaron mucho mi atención y a pesar de que el museo explicaba su tradición andina no podía verlo totalmente reflejado en las obras ( puede que haya sido cosa mia).

En general fue una muy bonita experiencia que superó mis expectativas iniciales. Tuve la oportunidad de observar distintas cosas que por mi cabeza jamás habrían pasado. El museo en general está muy bien cuidado y el servicio es bueno.