A medio camino

En los papeles, jugar en Rosario nunca es fácil. Rosario Central de la mano del Chacho Coudet se planteaba como un rival duro de vencer. River necesitaba de la refrescante victoria ya que luego de Quilmes, no volvió a levantar cabeza. Gallardo optó por volver a las fuentes para recobrar la senda de los tres puntos. El triunfo estuvo al alcance, pero Central reaccionó a tiempo y logró empatar el partido 3 a 3 por la fecha 4 del torneo argentino.

River se quedó a medio camino. Porque es verdad que se volvieron a las fuentes. ¿Qué es volver a las fuentes? Un sinceramiento del verdadero juego de River: un equipo que si bien carece de complejidad a la hora de elaborar fútbol, se siente cómodo presionando, recuperando rápido y jugando largo. El River de las bases, el que ganó la Copa casi aparece, pero se quedó y no tuvo el temple para aguantar el resultado.

Se disputó un partido muy intenso en la primera etapa. Central, fiel al estilo de Coudet, presionó con garra e inteligencia a River. La idea fue hacerle sentir el rigor de los primeros minutos para meter al millonario en un arco. El equipo del Muñeco por su parte, aceptó el reto de Central y también salió a meter y presionar. Sin mucha elaboración en el mediocampo, los de Nuñez apostaron por recuperar en tres cuartos para poner en aprietos al Canalla. Y fue a través de las viejas fuentes que se volvió al gol: en una primera instancia, a través de la pelota parada, un baluarte que lo ha llevado a ganar importantes partidos por la Copa. El 2–1, fue producto de la incesable presión de los delanteros. El pibe Alario, protagonista de ambas jugadas (marcando primero y asistiendo luego), fue la inexpugnable figura de los primeros 45.

En el complemento fue golpe por golpe. Cuando parecía que River finalmente dominaba y jugaba con la desesperación del rival, Central avisaba con peligrosas escaladas desde la derecha. Con el 3 a 1, se esperaba que el equipo del Muñeco manejara la ansiedad del local, pero el descuento de Larrondo le dio un aire vital para que los últimos 15 River se redujera a una mínima expresión. Coudet mandó a todo el equipo hacia adelante y el Millonario pudo aprovechar para liquidarlo, pero Mora fue un monumento al egoísmo y malogró un par de situaciones que pudieron haber finalizado en gol.

River no supo dormir el partido. Y esas desinteligencias quedaron reflejadas en el accionar de varios jugadores. La ansiedad por mantener el 3 a 2 generó decisiones desacertadas y eso solo alimentó el protagonismo de Central.

La victoria no llegó. Por el marco y el contexto, ganar hubiese sido fundamental para los ánimos. Los tres puntos siempre tienen una suerte de efecto misterioso, que por algún motivo u otro, tienden a atraer más puntos, y construir la confianza. Que sea en La Copa.

Facundo Adamoli

@facuadamoli

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