La banda suena bien

No habrá sido una super producción futbolística. Ni la mejor versión de River en estos últimos tres partidos. Pero River juega y por más que llegue y no convierta, hay algo que suena bien. Este River suena bien. Nada tiene que ver con esas pálidas actuaciones de tiempos atrás por el campeonato. Nada tiene que ver con lo que mostró ante Unión. River jugó y tocó bien. Como una orquesta pero no en el sentido lírico o estético, sino como un ensamble, una sinergia colectiva que hace bien. River fue destrabando un partido complicado y logró vencer 2–1 a Belgrano de Córdoba por el Torneo Argentino.

El partido fue duro y trabado. Belgrano se plantó bien atrás. River manejó la pelota aunque sin profundidad. Daba la sensación de que los caminos eran correctos pero durante gran parte del primer tiempo no hubo peligro real en el área visitante. Belgrano apostaba de contra y avisaba desde la pelota parada, donde ganaba sin excepción.

El gol tempranero del segundo tiempo abrió los espacios para que La Banda comenzara a tocar. La metáfora es justa y es importante reiterar: no por la estética del juego sino por la armonía y el juego colectivo. Cuando Nacho Fernández llevaba la batuta, el resto seguía y se amoldaba. Cuando Driussi tomaba la posta, el equipo también se adaptaba a su mando. Hasta Pity Martínez condujo varias acciones que el equipo supo interpretar a la perfección.

El 2–1 fue justo porque si bien los de nuñez pudieron haber capitalizado más de un gol, la defensa del millonario fue también demasiado endeble y fue víctima de graves desconcentraciones. Por momentos, los dúctiles centrales millonarios, arriesgaban más de la cuenta y pudo haber costado algún gol.

Los créditos se reparten entre Driussi y Martínez. El primero, goleador del campeonato y de una notable evolución, exhibe en cada partido una clase de cómo debe jugarse al fútbol: a uno o dos toques. Su pausa, su interesante pivoteo y su cuota goleadora, lo convierten en un mortífero delantero. El segundo, ya no puede analizarse al igual que el resto: el Pity podrá hacer 9 de 10 mal, pero es innegable que siempre termina participando de jugadas determinantes del partido. No hay que exigirle regularidad sino esa cuota de desequilibrio que aporta a la hora de definir un partido.

La banda suena bien. De nuevo, no fue un espectáculo digno del Colón, pero su música nos dice que éste es el camino. Que así se juega al fútbol. Qué no todo es lo mismo. Se ve a las claras, inclusive cuando se disputa un partido tan cerrado y difícil. El Muñeco dirige, los intérpretes se suman al ensamble y manejan la orquesta. La banda suena bien.

Facundo Adamoli

@facuadamoli

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