Cambio mínimo necesario

A mediados de 2016 escuché un episodio del podcast “Aprender de Grandes” donde Gerry Garbulsky comentaba sobre el libro “El fin de la eternidad” de Isaac Asimov, me pareció muy interesante y lo adicioné a mi lista de futuras lecturas.

En el libro, los protagonistas calculan qué acción deben realizar (en el pasado!) para producir una determinada reacción con la menor cantidad de efectos secundarios.

Cambiar el futuro es el trabajo de las personas que trabajamos con tecnología. Llevarlo a cabo es un poco más complicado…

Hace unas semanas terminé de leer el libro y, además de maravillado, me quedé pensando en ese concepto de “Cambio mínimo necesario”.

Llegué a la conclusión que en mi trabajo hago eso y tengo un diferencial proveniente de mi paso por la Facultad de Artes y sobre todo mi experiencia con la Tutoria de Pares que me enseñó varios conceptos sobre el aprendizaje. Relaciono el concepto de cambio mínimo necesario con el de zona de desarrollo próximo de Lev Vygotski.


En mi trabajo tengo que desarrollar (software) soluciones que permitan que los procesos de las organizaciones sean más fluidos y eficientes. Cómo hacemos eso? Desarrollar un sistema en un ambiente de pruebas y luego implementarlo en el cliente es (casi)imposible y tiene resultados contra producentes además de generar una mayor resistencia en las personas que están envueltas en el proceso.

Para que nuestro proceso de implementación sea efectivo debemos conocer la realidad actual del proceso, cuál es la visión de nuestro cliente al respecto de la solución y desarrollar nuestro plan de acción.

Pero, para que podamos empezar de hecho a implementar un nuevo procedimiento tenemos que definir nuestras unidades mínimas y (casi) cuantificables de cambios. Una vez definidos debemos negociar con nuestro cliente para encontrar un punto de equilibrio entre los tiempos y expectativas para estos pequeños cambios.


En mi experiencia con implementación de software percibí que gran parte de los cambios no pasan por el software y sí, la forma en que los usuarios se relacionan con sus recursos tanto informáticos como no-informáticos; por este motivo, la primer parte de un proceso efectivo de implementación de mejoras consiste en pequeños cambios de organización: cambiar de lugar una computadora, una impresora, un teclado mejor, cambiar el sistema operativo, adicionar una columna a un documento de Excel — En varios casos mejoramos la productividad simplemente eliminando papel e/o abrochadoras.

Este primer paso nos acerca a las personas que utilizan el sistema (entendemos sistema como el grupo de soluciones planeando) y produce cambios positivos inmediatos sin ser demasiado invasivos ni salir de la zona de desarrollo próximo del usuario. Esto se traduce en personas felices que estarán naturalmente más predispuestas a colaborar con este proceso que -naturalmente- provocará resistencia.