Las cosas que hace
“Ella vive en el, en el palacio de la risa y el dolor, y me hace señas porque yo la estoy mirando y no tengo adónde ir.”
Cuando la línea es tan clara, hacer otro tipo de comentario al respecto puede resultar redundante. Eso sucede cuando Cristina, la mejor de las nuestras, decide avanzar sobre el terreno de la comunicación política y contar qué está haciendo la conducción; en qué análisis se basa; bajo qué supuestos se maneja y con qué criterio toma definiciones. Una vez que ella habla no queda más que echar manos a la obra porque está todo dicho, no hay dudas. Luego solo resta que la maquinaria organizacional haga lo suyo. Esto no significa que los mandos auxiliares de la conducción no puedan pensar, reflexionar y debatir cuáles serán las mejores formas de aplicación en frentes y lógicas territoriales. Todo lo contrario, debemos hacerlo. Por eso, los apuntes presentes proponen colaborar con esa tarea al dilucidar qué dijo e hizo, una vez que dejó la Rosada, la mujer que nos va a llevar nuevamente a ese hoy extraño lugar.
Lo que dijo
“Cuando ellos vienen a quedarse con todo lo tuyo, te inventan una crisis que no existe, luego te piden sacrificio y te dicen que dentro de dos años te va a ir bien. Para esa fecha ya te dejaron sin nada.” Cristina Fernández de Kirchner
El 9 de diciembre de 2015, frente a una multitud manifestó lo que iba a pasar a nivel económico y financiero, medios y justicia, nuevo gobierno y dirigencia propia, y hasta nos animó a tomar el bastón de mando y sacar de adentro al dirigente que habita en cada unx.
El 13 de abril de 2016, tras cuatro meses de horror macrista y parálisis en casi toda la dirigencia opositora, convirtió una citación a indagatoria en el hecho político del año: el anuncio de la conformación del Frente Ciudadano. Por si acaso, nos señaló cómo hacerlo. Pidió que escuchemos y organicemos aquello que el pueblo demanda. Hasta indicó las palabras a emplear y enfatizó que: con el insulto o echando culpas no íbamos a convencer a nadie. No se refirió a lo que teníamos para decir a la dirigencia carpeteada, comprada o vendida a secas, sino de otro sujeto. Nos habló del golpeado, aquel que iba a empezar a sentirse afectado por el gobierno neocolonial. Para Cristina, como para cualquier persona que se considere peronista, el pueblo siempre tiene razón. Y cuando no la tiene es porque lo ayudaron a confundirse. Y en 2015 al pueblo lo estafaron electoralmente.
En 2017 hizo de todo un poco y no perdió las costumbres. Construyó, amplió, escuchó, comunicó, recibió distinciones en el Parlamento Europeo. Se bancó que su partido la dejó a gamba y creó una alianza electoral nueva. Presentó por primera vez en la historia una lista con paridad de género, caminó la campaña de punta a punta sin un peso y solo con un celular. La suma del poder público le hizo trampa y aún así resultó electa senadora. Perdió en las generales. Puso la cara y cuando todo el mundo esperaba un discurso derrotista, nos pegó un cachetazo para sacarnos la modorra y refrescarnos dónde teníamos los pies: “hoy aquí comienza todo”. Como no puede decirnos siempre la verdad aquella vez eligió mentirnos. Ya había empezado todo mucho antes. Solo quiso que no perdamos un minuto del valioso tiempo que nos queda antes de efectivamente volver. Ella ya sabía (y sabe) que volver, volvemos. El tema es cómo y para qué.
Ante los eurodiputades, en mayo de 2017, reforzó la idea de ciudadanía y de pueblo empoderado. Pidió dejar de lados etiquetas como derecha e izquierda para pasar a la de pueblos y dirigentes. Un mes después lanzó Unidad Ciudadana.
Cristina en 2018 habló y se mostró poco, pero cuando lo hizo fue contundente. El discurso del #8A en la votación de la IVE me pareció el mejor desde aquel 10 de diciembre de 2015. Le habló a las millones de mujeres que empoderadas se lanzaron a la calle, donde les reconoció que modificaron su perspectiva sobre el aborto. Eso no suele pasar. Es inédito. Pero es tan Cristina, que el discurso de la sesión que trató el allanamiento superó toda estimación previa. Merece un posteo aparte, será tarea para otre. Sintéticamente voy a destacar que habló como la estadista que es, discutió con la historia y dejó testimonio para las generaciones futuras. Todo con aires de candidata.
Lo que hizo
Nunca fue viable acordar o negociar. Con un modelo político económico destinado al saqueo, solo se puede hacer oposición. Las mayorías golpeadas se desaniman cuando encarcelan dirigentas como Milagro Sala.. Ocurrió lo mismo cuando detuvieron a exfuncionarios nacionales. Eso pone en dudas hasta el mayor grado de convencincimiento. Porque cuando la buscan a Cristina lo hacen para provocar, tanto a ella como a nosotres, para que deponga sus actitudes y el pueblo se resigne a vivir con la ñata contra el vidrio. Cristina no sabe cómo hacer para decirles que no va a cambiar y que pueden citarla mil veces, indagarla, allanar sus propiedades o hasta meter presa… Pero no la van a hacer arrepentir. Ella sigue, nosotres seguimos también. Todos los días una marcha, movilización, protesta, olla popular, corte de calle, banderazo, semaforazo, ruidazo. No aflojamos porque ella no afloja y viceversa.
Había que pegarle al chancho para que aparezca el dueño y apareció el FMI. El Fondo Monetario no es el dueño, pero es el organismo que cuida por vos las puertas de un cielo al que nunca vamos a tener acceso. Porque es un paraíso para empresas que no quedan acá y que necesitan países obedientes para poder operar, entrar y salir como quieran y cuando quieran de esos territorios nacionales. Cambiemos es un gobierno neocolonial porque administra la riqueza ajena. Y la dirigencia local es tan corrupta como en las mejores colonias. Por eso le pegamos.
Salieron en fila a la calle los movimientos sociales, los de DDHH, educación, salud y el movimiento obrero organizado. Por su parte, el feminismo continuó in crescendo por cuarto año consecutivo, a tal punto que le faltaron ocho votos en el senado para la aprobación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo tras la media sanción histórica en diputados. Es decir, está pasando lo que ella dijo que iba a pasar. Es totalmente esperable que no haya otra cabeza en la dirigencia argentina que coseche como ella. Y ahí lo mágico para el ojo desprevenido. Sucede lo que esperábamos: ella está representando ya no solo doce años de gestión sino las demandas de hoy y la garantía de futuro.
Cristina decidió acumular y hacer músculo para llegar con espalda al 2019. Además, a contrapelo comenzó a levantar desencantados del macrismo y particularmente bonaerenses que ya no creen en Vidal. Porque, a recordar, no alcanza con oponerse a Macri. Cualquier opción de transición será utilizada para descomprimir y que el establishment gane tiempo. El punto es que éste fue, hasta donde pudo, un gobierno del establishment aunque ya no lo es. En algún punto, en el poder establecido y corporativo se llegó al consenso de que hay que cambiar. Un fusible puede ayudar a descomprimir el momento y sino siempre tienen preparada cualquier otra opción no CFK o no conducida por ella. Traiciones no faltan.
(Primero la Patria) Cristina es cada día más valiosa e imprescindible para sostener la idea de democracia si aún creemos en ella. (Después el movimiento) para la construcción de una fuerza nacional, popular, democrática y feminista. Máximo Kirchner declaró que cuando uno gobierna debe elegir con qué tensiones gobernar. Néstor en su momento eligió al pueblo. En cambio, Macri optó por la macroeconomía financiera, la misma que hoy le suelta la mano. (Por último los nombres) Cristina tuvo, tiene y tendrá un factor diferencial y es el amor de un pueblo convencido, empoderado. Ese factor organizativo es lo que le otorgó tener un margen de maniobra ante tanta persecución y hostigamiento, que utilizó para seguir construyendo y analizando las alternativas estratégicas. Esa fuerza política es la que nos va a llevar a la victoria y no la sumatoria de cáscaras vacías a un frente electoral.
Llegó el momento de salir masiva y organizadamente a la calle por ella. Primero en lo local como estuvimos viendo. Con intervenciones en vía pública y sucesos culturales y políticos que trascienden. Porque sabemos y sentimos que Cristina es la única que entiende las cosas que hay que hacer y resulta una garantía del futuro que deseamos: el de una Argentina en la que vuelva a reinar el amor y la igualdad.

