la indentidad del diseño en Cordoba

“…En este sentido, John Thackara ha señalado que el deber del diseñador del futuro será “diseñar maneras de ver aquello que no se ve”1, porque para hacer las cosas de un modo diferente las hemos de ver de una manera diferente.”

Para poder dar inicio, cito una vez más a mi compañero de comisión, Alejandro Mendoza:

“El diseño gráfico hoy, en Córdoba, se percibe de una forma unilateral, que en principio sólo responde a una cuestión comercial. Hay una relación de cliente-comitente, en la que muchas veces (no todas) el profesional del diseño, en su afán y necesidad de no perder la oportunidad de llevar a cabo el proyecto y poder obtener una retribución a cambio, termina por prostituir o denigrar su tarea.”

Tomo este fragmento de su texto, ya que encuentro coincidente la situación de los diseñadores, no solo en Córdoba, sino en otros lugares. Y Hago un paréntesis para aclarar esto, ya que no vivo en Córdoba, sino en Santiago del estero, (al norte, allá arriba, pasando el límite, ahí estoy, y ahí vivo).

Tengo que remarcar, que para este texto tuve que recordar las anécdotas laborales de mis compañeros y conocidos de Córdoba, además de leer en estos trabajos las distintas opiniones y percepciones de la identidad del diseño en suelo cordobés. Aunque encuentro en común, el hecho de que, en algunos sectores, en algunas situaciones, la falta de credibilidad de la gente al diseño termina perjudicándonos a la hora de dar un valor a nuestros trabajos, no ocurre tanto, como sucede en otros lados, por lo que en Córdoba podemos decir que el diseño se ha desarrollado considerablemente. Sin embargo, hay algo en común, que se sigue dando mucho, muchísimo, y muy pocos han cambiado este modus operandi como profesional, que es el hecho de trabajar solo por la ganancia, solo enfocándose a lo comercial, y no en ir más allá de ello, explotar realmente el diseño, al punto de generar piezas, o intervenciones que puedan dar un cambio, un giro en el contexto donde se aplique, siempre y cuando sea necesario.

Hay ciertos puntos, umbrales, si se les puede decir, que creo identificar desde mi punto de vista, para poder llegar al punto anteriormente dicho, en el cual, el diseñador ya no se enfoca simplemente en cumplir con un trabajo de diseño de buena estética y función, sino pensar en el fin real que tendrá, como llegará al contexto social, que generará en él, su materialidad, y otros muchos aspectos.

En un primer punto, hay que aclarar que el diseño es parte del sistema capitalista, una herramienta del mismo, por lo que es inminente que las cuestiones monetarias se hagan presentes y sean factores que determinen distintas situaciones, en los puntos a los que me voy a referir próximamente. Este sistema, como es sabido, funciona básicamente con la producción de distintos bienes y servicios a cambio de una ganancia, la cual nos sirve para vivir, consumir otros bienes y servicios.

El capitalismo esta tan inserto en esta sociedad, no hay muchas excepciones, ni la medicina….

En una primera estancia, hay que saber que, en Córdoba, las personas, en su mayoría, ya empiezan a reconocer al diseño como una actividad profesional, pero remarco que es la mayoría, no todos.

El hecho de no reconocer la actividad puede acabar generando, justamente, en la desvalorización de nuestro trabajo.

En esta realidad, en la cual más que nunca el diseño nos está invadiendo, constantemente, en la mayoría de los medios, lugares que frecuentamos, me parece menester dar a conocer la importancia, y potencial del diseño gráfico, para lograr esta visión de la sociedad (de toda, es la intención) y que se pueda finalmente ejercer como es debido, con clientes que están dispuestos a buscar un buen diseño, y diseñadores que sienten que son valorados como se debe.

De todos modos, este punto se ha desarrollado mucho en Córdoba, y va por más, aun que queda trecho por recorrer.

Ese Umbral que se está pasando, es un primer paso para que el diseño pueda terminar de integrarse como una actividad profesional ya definida en esta sociedad, y las personas sepan realmente el grado al que llega el diseño en nuestras vidas (sea estudiando, siendo un diseñador, de alguna índole, o simplemente, usando piezas de diseño, viendo, viviendo). Muchos son totalmente inconscientes de que esa carrera que sirve “para hacer las tarjetitas con los dibujitos, o los cartelitos”, o “los que te hacen lindo el vestido de casamiento (o de 15, depende)”, o “los que te dejan lindo el interior de la casa”, son autores de muchísimas de las cosas que sin saber usan, desde que se despiertan, hasta que se les acaba el día. A ese grado, el diseño llega a nuestras vidas, en estos tiempos.

Con gente que sepa realmente lo que se puede hacer, es más que suficiente para dar un buen cambio, o terminarlo, como se da en Córdoba, sobre la situación profesional que se vive en el diseño en sí.

El otro punto, el cual ya hice una introducción, tiene que ver con el tema monetario. Ya hemos dicho que el diseño es una herramienta del sistema capitalista, por lo que la realidad, es que no vamos a hacer trabajos o intervenciones de diseño gratis, a menos que podamos darnos este lujo:

Buscamos tener una ganancia a cambio de nuestros servicios, y en estos tiempos, no es que la carrera nos dé a todos la posibilidad de vivir y darnos un gusto.

y con más razón; en los pies de todos aquellos que no tienen esa suerte, ¿Cómo enfocarnos en hacer pensar en diseñar algo que no esté centrado simplemente en cumplir un fin estético a cambio de una buena ganancia, la cual cuesta conseguir, y acabamos denigrando nuestro trabajo con tal de tener algo?.

Y de aquí, vamos al siguiente punto: hay que tratar de independizarse de las cuestiones monetarias, para pensar, a la hora de iniciar un proyecto o un trabajo, en una solución más profunda, que tenga un fin influyente en la sociedad, si se puede, y en el caso que se dé.

Como ya habíamos dicho, nos enfocamos simplemente en hacer un trabajo, que esté bien hecho, con buenos dotes estéticos y que sea valorado y remunerado como corresponde, nada más. Nos cuesta pensar más allá, si en primeras estancias todavía hay gente que no valora o comprende al diseño como se debe. Este es otro de los umbrales a pasar, de los que me refería

Sin embargo, con las cualidades de la profesión, nuestro deber, al final (creo yo) está ahí, no solo en dar una solución a un problema, sino de poder llegar de alguna manera a la sociedad y hacer una diferencia por medio de nuestros trabajos.

Para dar un cierre, y poder entonces explicar la identidad del diseño en córdoba con los fundamentos anteriormente nombrados, podemos decir que es una profesión que está terminando de hacerse conocer como tal, terminando de definir su identidad dentro de la actividad profesional, en una primera etapa, pero que todavía está en busca de generar un pensamiento más nutrido y profundo, el cual, a la hora de tener que cumplir con algún trabajo, sea cualquiera su índole dentro del diseño, se piense en la profundidad necesaria y con la riqueza suficiente para no dar con un simple diseño que cumple con las expectativas del cliente (y este bien remunerado) sino en que cumpla su fin a la hora de llegar a la gente en el contexto social en el que se encuentra.

Por último, aclaro, que al no vivir en Córdoba me estoy basando en las experiencias de mis compañeros, de sus pensamientos, de lo que llego a ver, en algunos casos. Aunque, hay cosas que los diseñadores, independientemente de donde estén, pasamos en común. Y también compartimos, en algún punto (los apasionados por esta carrera) un mismo fin: a la hora de pensar en una solución, ir más allá de lo evidente.

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