¿Por qué crecen las ciudades? — Paraguay.com

“Desde el 2002 al 2005 llegaban 52 familias por día a Central, es decir, cada día, se formaba un nuevo asentamiento”, según un estudio del sociólogo Quintín Riquelme.

Fátima E. Rodríguez

farodriguez@sd.com.py

¿Se preguntó usted por qué cada vez el tráfico está tan pesado o por qué en horas picos no consigue asiento en el colectivo?. Paraguay es un país cada vez más urbano. Hay dos miradas sobre la urbanización: una que teoriza en torno a “la atracción de las ciudades” y otra que profundiza en las causas y sostiene la “descampesinización” del país.

Imagen de la ciudad de Fotociclo. [Juanjo Ivaldi / Licencia CC-BY-NC-SA]

En Paraguay se está conformando una especie de red de ciudades; donde antes teníamos solamente a Coronel Oviedo, Caaguazú, Villarrica y Concepción, que eran las únicas ciudades atractivas en el interior de la región Oriental, incluso podría decirse que rápidamente perdieron ese rol”, dice el joven investigador Kevin Goetz en una entrevista. Cuando preguntamos a Goetz por qué las ciudades crecían, habla de “atracción”, “servicios” y “empleo”. Por sentido común, preguntamos sobre los agronegocios y responde que ese no es su tema. Goetz habla de ciudades como Salto del Guairá y Curuguaty, pero al hecho de que hoy haya tantas tierras en manos de extranjeros que se dedican a la agricultura mecanizada, explica que no es su objeto de estudio pero que “hay una dinámica propia dónde hay intercambios además de económicos, culturales”.

“A partir de hace unos 15 años quizás, la dotación de estas ciudades en universidades, comercios, servicios, generan empleo y, sobre todo, generan atracción. Estas ciudades atraen gente y permiten lo que muchas veces llamamos el arraigo. Solamente que este arraigo no es rural, es urbano. En este sentido hay que aclarar también que la ciudad no solamente atrae económicamente empleos, la ciudad atrae porque culturalmente se volvió atractiva”, dice Goetz. Este joven egresado de una universidad francesa fue nombrado este año por Horacio Cartes como coordinador de una de las áreas de la Secretaría Técnica de Planificación.

La otra respuesta

Una de las ciudades que más ha crecido en las últimas décadas es la ciudad de Coronel Oviedo, donde hoy existen más de 200 asentamientos, es decir, barrios pobres. Un estudio realizado por el Centro de Documentación y Estudios sostiene que durante el periodo 2002–2005 llegaban 52 familias desde el campo todos los días al departamento central.

La teoría del sociólogo Quintín Riquelme, del Centro de Documentación y Estudios, se contrapone a aquella visión de que la ciudad crece porque “es atractiva” y apoya la de otros estudios que habla de migración como expulsión económica . “Una comparación del Censo Agropecuario nos muestra que desde el 2002 y el 2008, la agricultura campesina perdió 38 mil fincas y en términos de hectáreas, significa más de 600 mil hectáreas. Eso significa una enorme pérdida para la producción de alimentos”, sostiene Riquelme.

Quintín Riquelme, Sociologo. Foto: Paraguay.com

Según este investigador, en las ciudades no hay la suficiente fuente de empleo para las familias que expulsa el campo hoy. “Lo que nosotros vimos es que la preocupación de las autoridades locales de las ciudades se centra en mejorar los servicios. Lo rural queda totalmente en segundo plano, porque ante el contingente de gente que llega, tiene que mejorar sus servicios. La gente necesita agua, caminos, escuelas. Todo el esfuerzo de las autoridades locales se concentra en mejorar la ciudad para recibir a la gente expulsada del campo, mientras, se pierde en producción de alimentos”, explica.

Al no existir condiciones de trabajo para los expulsados, la ciudad crece pero la pobreza también. “Aumenta la inseguridad, pero el Estado aumenta y acrecienta la fuerza pública en cuanto a cantidad de policías y presupuestos para seguridad, con compras de municiones, armas, patrulleras. Se preocupa en cómo enfrentar esta situación, pero no en generar fuentes de empleo. Por eso, se habla también de la criminalización de la pobreza. Y esto es todo un tema muy complejo y profundo que debemos analizar como sociedad”, sostiene Riquelme.

Para este sociólogo, el crecimiento de la ciudad se debe a un trasfondo mucho más profundo: “El abandono total de la agricultura familiar desde el Estado. No hay asistencia, no hay rubro alternativo. La gente no sabe qué plantar. Además de la degradación del suelo”, explica. “La migración afecta principalmente a los jóvenes, porque hay una sociedad de consumo que exige cada vez más pero, de la finca no se puede sacar lo suficiente para satisfacer esas nuevas necesidades. Incluso algunos creen que la agricultura campesina reproduce pobreza. Que los jóvenes no tienen ninguna oportunidad de crecer en sus comunidades. La idea de progreso es salir, sin embargo y pese a la desmotivación, hay muchos que apuestan por la agricultura campesina”, expone Quintín Riquelme.

¿COMUNIDADES CONDENADAS A DESAPARECER?

La teoría de que las ciudades crecen a expensas de la desaparición de comunidades enteras en las zonas rurales, lo ha confirmado Quintín Riquelme en los últimos estudios que está realizando. Las propias autoridades locales lo afirman en las entrevistas. “Este distrito va a desaparecer si no cambian las condiciones actuales, si no hay un límite al avance de la soja, esta comunidad va a desaparecer en cinco años, nos dicen, pero el problema que tienen las autoridades locales es que no tienen las condiciones para enfrentar al poder de los agronegocios que representan a empresas multinacionales”, explica.

“El otro tema es que las familias no pueden subsistir mucho tiempo teniendo a la soja a 200 metros de su casa. Pueden aguantar dos o tres años, porque le afecta primero su salud, se contamina su agua, no pueden criar aves, pollitos, se le mueren sus chanchitos, sus pollitos. Cada vez pueden producir menos. Entonces, la salida es alquilar la tierra, ya que de todos modos no va a poder producir”, describe.

“Cuando uno pregunta si vienen los técnicos del Ministerio de Agricultura, por lo general, dicen ‘no’ o bien, lo que cuentan es que el técnico se reúne con algunas familias. Pero no hay una estrategia de visitar la chacra, planificar la finca, nada de eso no hay. En algunos casos, algunos comité formados realizan este tipo de actividades, pero ¿quiénes están en los comité? En los comité están los productores que tienen más condiciones, los que se encuentran en la pobreza extrema ya no forman parte de la organización porque se levantan y buscan changa, no pueden estar reunidos”, argumenta.

“Muchas comunidades están desapareciendo y cuando la soja entra en algunos asentamientos, eso ya no sale más. ¿Por qué? Porque cuando comienzan con 20 hectáreas de soja y luego se hace la fumigación, comienza a afectar a las familias que están en torno a esa parcela de soja, con el tiempo migran, por enfermedad o porque la pobreza se vuelve más aguda porque como decíamos, se les mueren los pollitos, los cerditos, etc. Además, existen presiones económicas en torno alquilar la tierra o a la compra de sus tierras. Muchas familias, ante la imposibilidad de seguir plantando alimentos, se les enferman sus hijos, se les mueren los animales, entonces, no tiene otra alternativa que alquilar sus tierras o vender y se queda en una porción pequeña y los jóvenes migran”, amplìa.

DESMONTAR EL PREJUICIO

“Los campesinos de ahora ya no quiere trabajar”, es una frase común que incluso fue utilizado alguna vez por algunos políticos para descalificar las manifestaciones de los pequeños productores. Nelsón Quintana, un campesino de Santani, desmontó esa frase con la imagen de sus bolsas de mandioca en las redes sociales este lunes:

Imagen: Nelson Quintana/Facebook

“Quiero mostrar la realidad que vivimos en el campo. Hoy lunes 22 de junio estoy vendiendo mi mandioca a 7 mil guaraníes la bolsa. Cada bolsa tiene un promedio de 70 a 75 kilos, es decir, tengo que vender más de 2 bolsas para comprar 1 kilo de carne, pero igual trabajamos para no perder nuestra dignidad” , escribió como pudo, pero se dio a entender clarito.

LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS

Existe un crecimiento poblacional natural, pero existe además una urbanización importante en los últimos años en Paraguay. Sin embargo, existen cada vez menos producción de alimentos de consumo básico. Paraguay se jacta de ser un país productor de alimentos, pero la soja y la carne que se produce a gran escala es para exportación. Según la Encuesta Permanente de Hogares del 2014, 710.000 paraguayos viven con menos de 285 mil guaraníes mensuales, es decir, viven en la pobreza extrema o no pueden completar las tres comidas al día.

“La cebolla o el tomate que se compra en los municipios de 200 kilómetros de Asunción se lleva desde el mercado de abasto. Existen 10 mil familias que pueden producir lo que comemos, pero no se hace. Los alimentos vienen de afuera”, explica Quintín Riquelme.

“En el 2012, de enero a noviembre, al mercado de abasto ingresaron 15.000.000 kilos de cebolla de cabeza, de eso 14.500.000 provenían de Argentina, 300 mil kilos venían de Brasil y solamente 200 mil kilos fueron producidos en Paraguay. ¿Por què no se puede producir cebollas acá? Estas son las grandes interrogantes, sobre todo teniendo un ministerio con técnicos y teniendo el mercado local, nacional e internacional”, expone.

Hoy, el cambio con la Argentina favorece la importación de muchos de los alimentos básicos de la canasta familiar, pero ¿qué pasaría si existen condiciones económicas diferentes? ¿De qué hablamos cuando hablamos de soberanía si no podemos producir lo que consumimos?


Originally published at www.paraguay.com.

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