Opinión sobre “Atmósferas” de Peter Zumthor

La arquitectura es una de las actividades humanas más viejas que conocemos, al principio fue un intento de supervivencia pero, con el tiempo se volvió más que eso, se convirtió en una forma de arte, en una forma de expresarse, en una forma de sentir y, ¿Qué ocurre cuándo la arquitectura nos hace sentir? ¿Qué podremos sentir? ¿Tranquilidad? ¿Felicidad? ¿Seguridad? ¿Nerviosismo? ¿Ira? ¿Rabia? ¿Desenfreno? ¿Y hasta llegar a nuestros instintos más básicos y deshumanizados?

La arquitectura sirve para eso, los diseñadores toman un concepto, materializan una idea y construyen un espacio, lo único restante en esta cadena es llenarlo, habitarlo o darle un uso específico; para lograr eso se usan diferentes tipos de materiales, composiciones, elementos decorativos, relaciones con la naturaleza, juegos de luces, de planos, de colores; pero la verdad es que nada sería posible si no se logra despertar las intenciones, emociones e instintos de las personas.

Con esta exploración acerca del papel que ha venido desempeñando la arquitectura en relación con el ser humano, nos damos cuenta que resulta ser muy importante el comunicar y transmitir ideas y mensajes que reflejen las actividades, vivencias y valores humanos y así lograr que las personas se identifiquen con un proyecto o no.

Aclarada la postura de la arquitectura en la comunicación y la interactividad con las personas, es necesario que el arquitecto sea consciente de la trascendencia de su labor con la sociedad para así poder tener una postura responsable en la proyección del objeto arquitectónico, ya que con este estará emitiendo una información que será acogida por un sujeto o comunidad ya sea para ser percibida sensorialmente o con el paso del tiempo como evidencia histórica de las dinámicas humanas de su época.

Like what you read? Give Fatima Romero a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.