Mausoleo Imam Ali en Najaf Iraq.

Dua Kumail.

La invocación conocida como “du’a Kumail” fue enseñada por el primer Imam, Ali (P) a Kumail Ibn Ziad, uno de sus seguidores. Esta invocación, debido a su alta calidad literaria y a la profundidad de su significado llega al corazón de quien la recita o escucha, y lo mueve hacia el arrepentimiento sincero, la devoción, e incluso –cuando se llega a comprenderla y sentirla– el llanto. Kumail le pidió al Imam ‘Ali (P) que le enseñara una oración que le tranquilizase el corazón. El Imam le dio la famosa invocación y le dijo: “¡Kumail! Toma esta invocación y recítala cada noche. Si no puedes hacerlo cada noche, recítala una vez por semana. Si no puedes, recítala una vez al mes. Si no puedes, recítala una vez al año. ¡Y Kumail! Si no puedes eso, siquiera al menos recítala una vez en tu vida”.

Es tradición en el Islam reunirse varias personas en la noche del jueves, después de la oración de la noche, para recitarla. Por lo general una persona la recita en voz alta –con la habitación a oscuras– ya sea de memoria si se la sabe, o alumbrándose con una vela o linterna para leerla. El ambiente de poca luz es para que los oyentes no se sientan cohibidos si es que sienten deseo de llorar y puedan dejar salir su emoción.

En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso.

¡Oh, Dios! Yo te ruego por Tu Misericordia, la cual abarca todas las cosas, y por tu Fuerza, con la cual dominas todas las cosas y ante la cual se someten y se humillan todas las cosas, y por tu Poder Absoluto por el cual prevaleces sobre todas las cosas, y por Tu Grandeza, la cual nadie puede resistir, y por Tu Omnipotencia, la cual llena todas las cosas,

y por Tu Majestad que está por encima de todas las cosas, y por Tu presencia, la cual permanecerá después de la aniquilación de todas las cosas, y por Tus Nombres que llenan los cimientos de todas las cosas; y por Tu Conocimiento que penetra todas las cosas y al cual nada escapa, y por la Luz de tu presencia, la cual ilumina todas las cosas.

¡Oh, Dios! ¡Oh Santísimo! ¡Oh, Tú que existes desde antes que todo lo que existe! ¡Oh, Tú que seguirás existiendo cuando todo haya dejado de existir! ¡Oh, Dios! Perdóname los pecados que anulan las virtudes.

¡Oh, Dios! Perdóname los pecados que atraen las adversidades. ¡Oh, Dios! Perdóname los pecados que cambian la prosperidad y la felicidad en aflicciones y sufrimientos. ¡Oh, Dios! Perdóname los pecados que impiden que la invocación suba hacia Ti.

¡Oh, Dios! Perdóname los pecados que cortan las esperanzas¡Oh, Dios! Perdóname los pecados que atraen sobre uno las turbulaciones. ¡Oh, Dios! Perdóname todo pecado que ya haya cometido y todo error en que yo haya incurrido.¡Oh, Dios! Verdaderamente yo busco acercarme a Ti por medio de la repetición de Tus Alabanzas, y busco en Ti intercesión a mi favor ante Ti, y te pido por Tu Generosidad que me acerques a Tu Proximidad, y que me proporciones gratitud hacia Ti, y que me inspires para invocarte.

¡Oh, Dios! Yo te pido rogándote sumisamente, humildemente, abatido e ínfimo, que me disculpes y te apiades de mí, y que me hagas estar conforme y satisfecho con la porción que para mí depares, y ser humilde en toda situación. ¡Oh, Dios! Y te ruego con la petición de aquél cuya indigencia y privaciones son extremas y que te ha expuesto con dificultad sus necesidades, yo anhelo por cuanto hay contigo se ha vuelto grande.

Dios! Tu Autoridad es tremenda, Tu Lugar es altísimo, Tu Voluntad es inescrutable, Tu Decreto es manifiesto, Tu Dominio es abrumador, Tu Mandato siempre es ejecutado y es imposible escapar de Tu Poder. Dios! Fuera de Ti no hallo quién perdone mis pecados ni quién oculte mis acciones desagradables, quién transforme mis vicios en virtudes. No hay dios excepto Tu ¡Glorificado y Alabado seas! He sido injusto conmigo mismo, he sido audaz en mi ignorancia, y he abusado de Tu Favor hacia mí y de las muchas veces que te acordaste de mi anteriormente.

¡Oh, Dios! ¡Mi Protector! ¡Cuántas cosas desagradables mías has cubierto! ¡Y cuántas calamidades has abolido! ¡Cuántos tropiezos me has evitado! ¡Y cuántas cosas odiosas has repelido! Y cuantas bellas alabanzas, de las que yo no soy digno, has diseminado!

¡Oh, Dios! Mi tribulación es tremenda, mi sufrimiento es excesivo, mis buenos actos son insuficientes, los grilletes de mis responsabilidades me han atado y pesan sobre mí, y mis ambiciones me han mantenido abajo impidiéndome alcanzar mi ganancia — e igualmente me ha atrapado este mundo con sus ilusiones, y mi propia alma con su deshonestidad y mi retraso me han engañado, ¡Oh, mi Amo! Por lo tanto, te ruego por Tu Grandeza que no dejes que mis pecados y malas acciones impidan el acceso de mi invocación hacia Ti poniendo un velo entre ella y Tu Reino, y que no me humilles exponiendo las cosas ocultas que Tú conoces acerca de mi, así como mis secretos, y que no apresures el castigo que merezco por lo que he hecho en privado, mis malas acciones en secreto, mis omisiones, mi continua negligencia, mi ignorancia، y mis múltiples pasiones y mi descuido.

Y por Tu Poder te ruego, ¡Oh Dios! Sé compasivo conmigo en todas las situaciones y bien dispuesto hacia mí en todos los asuntos.

¡Mi Señor y mi Dios! ¿Hay alguien aparte de Ti a quien pueda pedir que retire de mí La aflicción y que cuide de mis asuntos?

¡Mi Señor y Protector! Tu decreto se hizo efectivo para que yo lo obedeciera pero yo seguí las malas intenciones de mi alma caprichosa y no estuve alerta contra las tentaciones que me tendió mi enemigo, así que él me engañó por medio de las pasiones de mi alma, y con mi desgracia el destino lo favoreció. Así que en Lo que fue hecho efectivo para que yo lo obedeciera en esa situación yo transgredí algunos de Tus estatutos, y desobedecí algunos de Tus mandamientos. Por lo tanto Tuyo es el argumento en contra mía en todo eso,y yo no tengo argumento alguno para protestar contra Tu decreto, ni en lo que Tu mandato y Tu prueba impusieron sobre mi.

Ahora vuelvo hacia Ti, mi Dios, después de mi falta y mi inmoderación hacia mi mismo, presentando mi excusa, lleno de remordimiento, apesadumbrado, abatido, pidiendo disculpas, solicitando perdón, arrepentido, consciente, sumiso, admitiendo mis faltas.

No hallo lugar para huir de lo que ha ocurrido debido a mi, ni ningún lugar de escape al que pueda volver en mis asuntos, que no sea Tu aceptación de mi excusa y el que me des cabida dentro del alcance de Tu ¡Misericordia.

¡Oh, Dios! Acepta mi excusa, ten piedad de la severidad de mi aflicción y libérame de la presión de mis grilletes puestos sobre mí por mis pecados. ¡Mi Señor! Ten misericordia de la debilidad de mi cuerpo, de la delicadeza de mi piel y la fragilidad de mis huesos.

¡Oh, Tú que diste inicio a mi creación y luego me diste fama y honor, y dispusiste mi crianza, y apresuraste ni bienestar y ni provisión! Continúa Tus favores hacia mí, por el inicio que me diste, como anteriormente lo hiciste.

¡Mi Dios, mi Amo y mi Señor! ¿Puedes verte castigándome con Tu Fuego después de que yo he declarado Tu Unicidad, después del conocimiento de Ti que mi corazón ha atesorado y el recordatorio de Tus Nombres que mi lengua ha mencionado constantemente y el amor a Ti al que mi alma siempre se ha apegado continuamente, después de la sinceridad de mi confesión y mi súplica, humilde ante Tu Señorío?

¡Lejos de Ti está tal cosa! Tú eres tan Generoso que no rechazarías a quien Tú has nutrido y mantenido, ni alejarías de Ti a quien Tú has acercado, ni arrojarías a quien Tú diste asilo, ni abandonarías a las tribulaciones a quien Tú has salvado y mostrado misericordia.

Yo no puedo creer, mi Amo, mi Dios y mi Protector, que Tú darás poder al fuego del infierno para que queme las caras que humildemente se han postrado ante Tu Grandeza, ni las lenguas que sinceramente han declarado Tu Unicidad y te han dado gracias alabándote, ni que dejarás que el fuego consuma los corazones que han reconocido Tu Divinidad con convicción, ni las mentes que han ganado conocimiento acerca de Ti hasta volverse humildes y sumisas hacia Ti, ni los miembros corporales que se apresuraban hacia los lugares de adoración a Ti, obedientes y rogando Tu perdón sumisamente.

¡Tal cosa no puede esperarse de Ti! Tu Grandeza y Generosidad no me permitirán tener tal opinión, ¡Oh Generoso! ¡Mi Señor! Tú conoces mi debilidad para soporta- aun las pequeñas aflicciones y calamidades de este mundo o sus consecuencias, y también conoces Las adversidades que caen sobre los hombres que habitan este mundo, aunque todas estas pruebas y aflicciones son temporales, de corta duración y transitorias.

Por lo tanto, ¿cómo podría yo soportar las retribuciones y el castigo del Más Allá, que son enormes, y los intensos sufrimientos que ocurren allí? Pues en verdad es un sufrimiento cuyo período es largo, de duración perpetua, y que a quienes lo merecen no se les da tregua ni alivio, ya que ello ocurre como resultado de Tu Ira, Tu Venganza y Tu Enojo, y éstos no pueden ser soportados ni por los cielos ni la Tierra.

¡Mi Amo! ¿Cómo podría soportarlos yo, una criatura débil, insignificante, humilde, pobre y miserable? ¡Mi Dios! ¡Mi Señor! ¡Mi Amo! ¡Mi Protector! ¿De cuáles cosas debo quejarme ante Ti y por cuáles debo lamentarme y llorar?

¿Por el dolor y la severidad del castigo o por la prolongación de los sufrimientos y su duración? Porque, si Tú me sometes a las penalidades junto con Tus enemigos y me reúnes con aquéllos que merecen Tu castigo, y me separas de Tus amigos y santos, y de aquéllos que te aman, entonces, suponiendo, mi Dios, mi Amo, mi Protector y mi Señor, que yo fuese capaz de soportar Tu castigo, ¿cómo podría soportar la separación de Ti y Tu lejanía?

Y suponiendo que yo fuese capaz de soportar el calor de Tu Fuego, ¿cómo podría resignarme a que me sea negada Tu Piedad y Clemencia?

¿Y cómo podría permanecer en el fuego mientras que tengo esperanza de Tu Perdón? Por lo tanto, por Tu Poder, mi Amo y mi Protector, juro sinceramente que si Tú me concedes que conserve la facultad del habla, yo me lamentaría hacia Ti desde en medio de los habitantes del fuego con el lamento del esperanzado, y gritarla hacia Ti con la voz de quien grita pidiendo ayuda, y lloraré ante Ti con el llanto del que está necesitado de Tu Socorro, y te llamaría diciendo: “¿Dónde estás, oh Amigo de los creyentes, oh Meta de los que tienen fe y esperanza, oh Ayuda de quienes buscan asistencia, oh Tú que eres querido a los corazones de los sinceros.

y oh Dios de todos los habitantes de los mundos?” ¿Puedes verte — Gloria a Ti, mi Dios, y Alabado sea — escuchando la voz desde dentro del fuego de un siervo sometido a Ti, encarcelado allí debido a sus transgresiones, probando el sabor del castigo a su desobediencia y confinado dentro de sus niveles por causa de sus pecados y crímenes, y que se lamenta hacia Tí con el lamento de quien tiene esperanza en Tu Misericordia, te invoca en el lenguaje de aquéllos que declaran Tu Unicidad y que buscan Tu Gracia y Ayuda con la fe firme en Tu Autoridad y Señorío?

¡Mi Protector! ¿Cómo puede permanecer é1 en el castigo siendo que pone su confianza y esperanza en Tu previa Clemencia? O¿cómo puede el Fuego causarle dolor siendo que él espera de Tu Bondad y Misericordia?

¿O cómo podrían quemarlo sus llanas siendo que Tú escuchas su voz y su petición? ¿O cómo podrían los rugidos del infierno atemorizar a aquél cuya debilidad Tú conoces? ¿O cómo podría él ser aventado de un lado a otro en los niveles del infierno siendo que Tú conoces su sinceridad?

¿Cómo podrían torturarlo los guardianes del Fuego mientras que él continúa invocándote diciendo “¡Oh Señor!”? ¿Cómo es posible que mientras que una persona tiene fe en que Tu Bondad y Misericordia lo librarán del Fuego Tú lo abandones allí?

¡Lejos está ello de Ti! Eso no es, lo que se espera de TI ni lo que es bien sabido de Tu Generosidad, ni es similar a la Bondad y Clemencia que Tú has mostrado a quienes declaran Tu Unicidad.

Por lo tanto yo declaro con certeza que si no fuera por lo que Tú has decretado en lo que se refiere al castigo para quienes te niegan, y lo que Tú has ordenado acerca de la inorada eterna de aquéllos que obstinadamente se resisten, Tú habrías convertido al Fuego, todo él, en frescura y descanso, y nunca se habría vuelto un lugar de estancia ni de permanencia para nadie. Pero Tú — santificados sean Tus Nombres — has jurado que lo llenarás con los infieles, tanto hombrea como espíritus, y que Tú pondrás allí por siempre a aquéllos que obstinadamente se resistían. Y Tu majestuosa sea Tu Alabanza — dijiste en el principio por Tu Generosidad y Bondad como un favor: “¿Qué? ¿Acaso el que fue creyente es como el que fue infiel? ¡Ellos no son iguales!” (Corán 32:18)

¡Mi Dios y Mi Amo! Por tanto te imploro por ese Poder que Tu posees, y por la decisión que Tú determinaste e impusiste.

Y por aquello con lo que Tú dominaste a aquéllos sobre quienes lo impusiste, que «e perdones en esta noche y a esta hora toda ofensa que yo haya cometido, todo pecado que yo haya efectuado, toda cosa desagradable que yo haya ocultado, toda tontería que yo haya hecho — ya sea que yo lo haya ocultado o lo haya anunciado, ya sea que yo lo haya mantenido escondido o lo haya manifestado — y toda mala acción que Tú hayas ordenado que la registraran los Nobles Escribanos, aquéllos a quienes Tú asignaste para que observen lo que yo hago, y a quienes Tú pusiste, junto con los miembros de mi cuerpo, como testigos contra mí.

Y “Tú eras El que observaba” (Corán 5:117) desde atrás de ellos lo que yo hacía, y el Testigo de lo que está oculto para ellos, pero por Tu Misericordia Tú lo ocultaste y por Tu Generosidad Tú lo velaste.

Y te ruego que me concedas una abundante porción de todo lo bueno que Tú envíes, de las virtudes que Tú confieras y de las bondades y favores que Tú dieres a conocer en todas partes, la provisión que Tú extiendas, el perdón que Tú des a los pecados o el veto de disculpa con que cubras los errores.

¡Mi Señor! ¡Mi Señor! ¡Mi Señor! ¡Mi Dios! ¡Mi Amo! ¡Mi Protector!

¡Dueño de mi libertad! ¡Oh Tú, en cuya Plano está mi destino! ¡Oh Tú que conoces mi aflicción y mi miseria! ¡Oh Tú, que estás enterado de mi pobreza e indigencia!

¡Mi Señor! ¡Mi Señor! ¡Mi Señor!

Yo te imploro por Tu Verdad. Tu Santidad y por la Grandeza de Tus Nombres y Atributos, que hagas que mis horas de la noche y del día las ocupe en recordarte y las use para adorarte, y hagas que mis obras sean aceptables ante Ti para que mis acciones y oraciones puedan ser transformadas en un esfuerzo continuo y sostenido, y que mi vida tome la forma de una adoración constante y perpetua dedicada a Ti.

¡Mi Amo! ¡Oh Tú de Quien yo dependo! ¡Oh Tú ante Quien me lamento de mis situaciones!

¡Mi Señor! ; Mi Señor! ¡Mi Señor! Fortalece mis miembros corporales para servirte, y mantén mi fuerza y perseverancia, y concédeme que continuamente trate de conservar el temor que te tengo, y la continuidad en servirte y adorarte para que pueda moverme fácilmente hacia Ti en los campos de batalla de los primeros en rango, y apresurarme hacia Ti entre los prominentes, desear fervientemente Tu Proximidad entre los que les urge estar cerca de Ti, moverme cerca de Ti con la cercanía de los sinceros, temerte con el temor de los que tienen certeza y unirme a la congregación de los creyentes que están cerca de Ti. ¡Oh, Dios! A quien me deseé el mal, ¡deséaselo Tú a él!

Y a quien me engañe; ¡engáñalo! Y haz que yo sea uno de Tus siervos, el más excelente en dones concedidos por Ti, el más cercano a Ti de todos ellos, y el más predilecto de ellos en proximidad a Ti, ya que eso no puede ser obtenido más que por Tu Generosidad. Concédemelo abundantemente por Tu Grandeza, extiende Tu Favor hacia mí por Tu Esplendor, y protégeme con Tu Misericordia.

Haz que mi lengua te recuerde sin cesar, y que mi corazón se llene con Tu Amor. Sé Benévolo conmigo respondiéndome favorablemente, anula mis deslices y pasa por alto mis faltas, ya que Tú ordenaste a Tus siervos el que te adorasen, les mandaste que te suplicasen y les aseguraste que obtendrían respuesta.

Por tanto, ¡mi Señor!, hacia Ti he vuelto mi cara, y hacia Ti, ¡mi Señor!, he extendido mi mano. Así que, por Tu Poder, acepta mi oración, y haz que pueda alcanzar mi deseo. Si Tú lo quieres, no cortes mis esperanzas, y líbrame del mal de mis enemigos, ya sean éstos hombres o espíritus.

¡Oh Tú, que eres fácilmente complacido! Perdona al que sólo tiene su oración, ya que Tú haces lo que deseas. ¡Oh Tú, cuyo Nombre es un remedio, y cuya remembranza es una cura, y que la obediencia a Ti es riqueza! Ten misericordia de aquél cuyo único capital es la esperanza, y cuya arma son las lágrimas. ¡Oh Tú, que concedes bendiciones con amplitud! ¡Oh Tú, que alejas las calamidades!

¡Oh Luz de quienes están solos en las tinieblas! ¡Oh Tú, que todo lo sabes sin haber adquirido el conocimiento! Bendice a Muhammad y a los descendientes de Muhammad, y haz conmigo lo que se espera de Tu Bondad.

Y que Dios bendiga a Su Mensajero y a los santos imames de entre sus descendientes y les dé paz en abundancia.

http://www.youtube.com/watch?v=F_1tYbr8WgU

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