La posición de la mujer en el Islam.

Parte: 3

Por Sumeia Younes.

¿Qué ejemplos podría mencionar sobre la participación social de la mujer en épocas del Profeta?

En respuesta a la convocatoria del Profeta (s.a.w.) las mujeres desde el principio estuvieron presentes en forma responsable en todas las escenas sociales, políticas y religiosas del Islam.

Por ejemplo, las mujeres participaron en el gran movimiento social-político que fue el suceso de la Emigración, que se consideró un asunto vital para los musulmanes, y su emigración se dio en forma grupal junto a los hombres en forma igualitaria. En el Corán este suceso ha sido planteado como un fenómeno fundamental para el establecimiento de un gobierno islámico. Debido al gran valor que otorga el Corán a los que emigraron, los musulmanes que habían emigrado se enorgullecían y vanagloriaban de ser Emigrantes, y esto se dio en una época y sociedad en que las mujeres carecían de la mayoría de sus derechos y no se les permitía inmiscuirse en ninguna cuestión social. Tanto en la emigración secreta hacia Abisinia –por parte de un grupo de alrededor de 100 personas, de las cuales 20 eran mujeres-, como en la emigración a Medina, hubo mujeres.
Otro ejemplo es que las mujeres solían acompañar a los ejércitos musulmanes que entraban en guerra para atender a los heridos, preparar los suministros, servir a los combatientes, etc. Muchas veces incluso se entablaron en lucha para defender a sus hombres.

Además, las mujeres en la época del Profeta (s.a.w.) concurrían a las mezquitas; escuchaban los sermones del Mensajero del Islam (s.a.w.) y realizaban preguntas sobre religión. Inclusive hubo muchas mujeres transmisoras de hadices o narraciones, y muchos transmisores han relatado narraciones de éstas. Incluso es sorprendente saber que las mujeres transmisoras de hadices son consideradas todas confiables, a diferencia de los transmisores hombres, muchos de los cuales son catalogados de mentirosos o de inventar los hadices, por lo que los musulmanes no toman en cuenta los hadices narrados por determinado número de ellos.
Otro caso es el de la bai‘ah o juramento de fidelidad, que puede interpretarse como lo que hoy llamamos “voto”.

En la segunda bai‘ah que se dio en ‘Aqabah, antes de la Emigración a Medina, entre el Profeta y un reducido grupo de la gente de Iazrib -actual Medina-, estuvieron presentes al menos dos mujeres. En la bai‘ah general que se dio tras la Conquista de La Meca entre la gente de la Meca y el Profeta (s.a.w.), todos participaron. El Profeta, según se lo ordena el mismo Corán, aceptó la bai‘ah de las mujeres en forma independiente sobre unas bases y criterios. Dice el Corán:

﴿ يَآ أَيُّهَا النَّبِيُّ إِذَا جَآءَكَ الْمُؤْمِنَاتُ يُبَايِعْنَكَ عَلَى أَن لاَ يُشْرِكْنَ بِاللَّهِ شَيْئاً وَلاَ يَسْرِقْنَ وَلاَ يَزْنِينَ وَلاَ يَقْتُلْنَ أَوْلاَدَهُنَّ وَلاَ يَأْتِينَ بِبُهْتَانٍ يَفْتَرِينَهُ بَيْنَ أَيْدِيهِنَّ وَأَرْجُلِهِنَّ وَلاَ يَعْصِينَكَ فِي مَعْرُوفٍ فَبَايِعْهُنَّ وَاسْتَغْفِرْ لَهُنَّ الَّلهَ إِنَّ اللَّهَ غَفُورٌ رَّحِيمٌ ﴾

“¡Oh Profeta!, cuando las creyentes se presenten ante ti para darte la bai’ah en base a que no asociarán nada a Dios, ni robarán, ni matarán a sus hijos, ni se presentarán con calumnia que fraguaren intencionalmente, ni te desobedecerán en causa justa, entonces acepta su bai’ah e implora para ellas el perdón de Dios”. (60: 12).

De esta manera, también familiariza a esta parte del cuerpo de la sociedad islámica con algunas de sus responsabilidades sociales.

¿Y cómo tomaba el Profeta la bai’ah de las mujeres?

Lo hacía por medio de la palabra, o bien, requería que le trajesen un recipiente con agua y primero él colocaba su mano dentro del agua y luego las mujeres hacían lo mismo, y de esta manera se concretaba el gran pacto entre la mujer como individuo y el Profeta (s.a.w.) como líder o gobernante de la nación islámica. Algunos dijeron que esta bai‘ah se realizaba posando la mano por sobre la ropa y vestimenta. Asimismo, se narró que en el día de Gadir las mujeres también dieron su bai‘ah al Imam ‘Alî (a.s.) a través de un recipiente con agua.

Sin embargo, vemos que en Occidente la mujer comienza a obtener el derecho al voto a partir de finales del siglo XIX y principios del XX.
Por supuesto, lamentablemente hoy las mujeres todavía no votan en países islámicos como Arabia Saudí, pero esto nada tiene que ver con el Islam sino con costumbres regionales, puesto que como dije anteriormente, el derecho al voto fue uno de los primeros derechos que obtuvo la mujer en el Islam.

¿Por qué aún hoy en algunos países islámicos la mujer no obtiene en forma completa los derechos que el Islam le otorgó?

Algunas de las razones pueden ser el desconocimiento de la mujer respecto a lo que dice realmente el Islam sobre sus derechos y responsabilidades; o la falta de autoestima, la comodidad y la negligencia de las mujeres, que no buscaron la manera de recuperar sus derechos y autonomía. Esto puede haber llevado a los hombres a no revisar las interpretaciones que ellos pudieran haber hecho en el pasado respecto a los derechos de la mujer, por lo que las han mantenido muy dependientes de ellos.

Las musulmanas deben investigar lo que realmente dice el Corán y los hadices confiables respecto a ellas, y luchar por recuperar sus derechos y lograr cierta independencia, por supuesto, manteniéndose siempre dentro de los límites morales que establece la religión.

Entonces, el Islam desde sus inicios reconoce a la mujer como persona que goza de la misma libertad que el hombre, y ha suscitado progresos radicales y sin parangón en la historia respecto a la condición de la mujer…
El Islam otorgó a la mujer musulmana derechos que las occidentales tardaron siglos en conseguir. Para llegar a lo que hoy es, la mujer en el mundo luchó duramente durante siglos, y lo que consiguió lo logró a costa de muchos sacrificios, y aún hoy no ha adquirido lo que ha preceptuado el Islam para la mujer musulmana hace 14 siglos por decreto divino.

Narró Mûsâ Ibn Ya‘far (a.s.), de sus padres (a.s.), que dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.):
Cuando se incrementa la fe del siervo, se incrementa su estima hacia las mujeres.
Bihâr Al-Anwâr; t.103, p.228.

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