La Presencia de las Mujeres en la Emigración. Parte I.

Autora: Zahra Aiatollahi
Fuente: islamwomen.org
Traducción: Laila Hakim

La experiencia histórica revela que en cualquier período de tiempo determinado un grupo de personas, simplemente por vivir en una sociedad infiel donde los malhechores son dominantes y los creyentes y los justos son reprimidos, en última instancia se dejan llevar por el “donde fueres haz lo que vieres’ y poco a poco quedan afectados por el espíritu de dominación de la sociedad a pesar de la tendencia de su naturaleza divina hacia el camino correcto y la rectitud. En tal situación, Dios ordena emigrar. En algunos versículos como en algunos capítulos del Sagrado Corán, llamados “Las mujeres”, “La araña” y “Al zumar”, se refieren a esta acción y cita que no se aceptan excusas. En una comunidad corrupta uno debe levantarse o cambiar la sociedad como Moisés (La Paz sea con él), o como Ibrahim (La Paz sea con él) que dejó a los seguidores de Nemrud en su propia tierra y emigró hacia otro lugar.

En el Sagrado Corán, los versículos 97 y 98 del capítulo “Las mujeres”, citan claramente que tanto las mujeres como los hombres deben emigrar de las tierras de los infieles a aquellas gobernadas por musulmanes y sólo son aceptadas las excusas de aquellas mujeres que no tienen los medios o no pueden encontrar alguna manera de pasar a la acción.Es obvio que la emigración implica la tolerancia de las dificultades, el dolor y el sufrimiento.

Esto es debido al hecho de lo que significa dejar una tierra a la que se han acostumbrado y estar despidiéndose de aquellos con quienes han estado viviendo durante muchos años. Significa la despedida de los viejos intereses y partir hacia una tierra extraña cuya gente desconocen. Debido a todas estas penurias y problemas, el emigrante es concedido con la misericordia del Todo Misericordioso según las tradiciones.

De acuerdo al Imam Reda (La Paz sea con él) “Quien escapa de una tierra a otra en aras de su religión, esa persona merece la entrada al Paraíso y es la compañera de Ibrahim (La Paz sea con él) y Muhammad (La Paz sea con él y su bendita familia), incluso si la distancia de esta emigración equivale a un solo palmo.”

En la época del Sagrado Profeta del Islam (La Paz sea con él y su bendita familia), la necesidad de dejar las tierras paganas fue sentida, en consecuencia dos emigraciones históricas, una a Etiopía y la otra a Medina, fueron llevadas a cabo con dignidad y con muchos problemas y peligros. Existen considerables reportes de estas emigraciones, no obstante, ésta fue una instancia que contó con la participación de las mujeres junto con los hombres en esta tarea ilustre y difícil en los albores del Islam.

En otras palabras, esta acción puso una piedra angular en la arquitectura del gobierno islámico. En realidad, lo importante no es la mera presencia física y el compañerismo de las mujeres con los hombres en estas migraciones, sino que revela el hecho de que la nueva religión (Islam) se había vuelto tan profundamente enraizada en las venas de su existencia que renunciaron a todas sus preocupaciones materiales e intereses con el fin de establecer un gobierno islámico. Podemos hacer un examen más crítico ya que debido a su sensibilidad y sexo débil, las mujeres han sufrido mucho más que los hombres durante estas migraciones. La emigración de las mujeres musulmanas, de hecho, es una acción política que tiene varios aspectos: por un lado, significa rechazar el régimen de la comunidad, y por otro lado, es transmitir el mensaje de la nueva religión a los centros favorables en el mundo. Además, la emigración es la acción más fundamental para establecer el gobierno islámico y el fortalecimiento de este gobierno recién establecido.

La acción política de estas mujeres, necesariamente, debe ser sincera y no mezclada con intereses individuales y personales, sino habrán emigrado debido a su amor al turismo o incluso para ver nuevas tierras o para librarse de conflictos familiares.

En el Sagrado Corán, Dios dice en el versículo 10 del capítulo “Mumtahanah”:

“Examina las fieles mujeres emigrantes y si se prueba su veracidad en la migración no se las devolverá a la tierra de los paganos.” Los nombres de las siguientes mujeres han sido grabados en la historia como aquellas que fueron examinadas; Damimah Bent Bushr, Sabiaah Bent Harith, Burugh Bent Aqebah y Abdah Bent Abdul Aziz.

Con respecto a la causa de la revelación del versículo mencionado anteriormente, se dice que en el año 7 A.H. tras la paz de Hudaibiah, una chica llamada Kulthum inmigró a pie hacia Medina. A pesar de la infidelidad de todos los miembros de su familia esta valiente niña había logrado llegar a la presencia del Sagrado Profeta (La Paz sea con él y su bendita familia), hizo un juramento de lealtad hacia él y realizó la oración hacia ambas qiblahs (la Meca y Jerusalén-Quds) y pudo hacerlo entonces, pues no había podido escapar del gobierno de los paganos hasta después de siete años después de la Hégira. Cuando dejó Meca para ir a Medina, sus hermanos llegaron a estar conscientes de ello y la persiguieron.

La encontraron a mitad de camino pero no pudieron convencerla para volver a la Meca, a pesar de todos sus esfuerzos. Posteriormente, fueron a ver al Profeta (La Paz sea con él y su bendita familia) para solicitarle su devolución a la familia, pero ella le había dicho al Profeta de Dios (La Paz sea con él y su bendita familia), “Oh, Mensajero de Dios, soy incapaz de resistirme a mi familia y temo que si vuelvo a ellos, podrían tener influencia sobre mí y debilitar mi creencia”.

Fue en este momento, cuando se reveló dicho versículo.

Continuará. II

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