MITOS SOBRE LA MUJER EN EL ISLAM. Parte 2
2. ¿Se puede decir entonces que las mujeres y los hombres son iguales en cuanto a su naturaleza y esencia, y a sus derechos y responsabilidades?
El Islam no considera de dos tipos al ser humano desde el punto de vista de su esencia como para que luego hable de su igualdad. La realidad del ser humano es su espíritu, y el cuerpo es solo su instrumento, el cual a veces es masculino y otras femenino. La mujer fue creada de la misma esencia que el hombre y ambos son idénticos en cuanto a su realidad y naturaleza primigenia. El Corán es claro en esto:
يا ايها الناس اتقوا ربكم الذى خلقكم من نفس واحدة و خلق منها زوجها…
“¡Oh humanos! Temed a vuestro Señor, que os creó de un solo ser (o nafs), del cual creó a su esposa y de ambos hizo descender a innumerables hombres y mujeres…” (4: 1)
Por otra parte, el Islam ha otorgado a la mujer derechos y privilegios, que no ha disfrutado jamás en otros sistemas religiosos, o constitucionales. Así se comprende cuando se estudia el tema en su totalidad, y no en parte. Los derechos y las responsabilidades de una mujer son equivalentes a los de un hombre, aunque no sean necesariamente iguales e idénticos a ellos. Equivalencia e igualdad en este caso son dos cosas diferentes. Esta diferencia se entiende porque el hombre y la mujer obviamente no son idénticos, pese a haber sido creados de la misma especie y dignidad humana.
Las mujeres han sido creadas en forma semejante, no idénticas a los hombres. Pero no por eso debemos pensar que la mujer sea inferior al hombre. No hay fundamento para suponer que ella sea menos importante que el hombre, porque sus derechos y responsabilidades no sean idénticos a los suyos. Si su condición hubiera sido idéntica, ella habría sido simplemente una copia de él, y entonces habríamos tenido otro hombre, ¡y las diferencias que existen entre ellos son las que hacen a la mujer, mujer y al hombre, hombre! El hecho de que el Islam otorgue derechos equivalentes -pero no idénticos-, indica que presta a la mujer la debida consideración, le reconoce y le otorga personalidad independiente.