La impunidad de Riot Games ha de llegar a su fin

Concepto artístico de Riot Games // Riot Games

Durante años, Riot Games ha impuesto su ley en el ámbito competitivo de League of Legends con un completo dominio de todas las instancias implicadas en la creación, interpretación y aplicación de las normas que la propia compañía ha elaborado.

No han sido pocas las ocasiones en las que una parte de la comunidad ha quedado sorprendida ante muchas de las decisiones tomadas por Riot Games en lo que a sanciones se refiere. Pero, con total seguridad, la que más polémica ha generado desde su emisión ha sido la punición aplicada a Renegades y Team Dragon Knights, con especial foco en la primera organización.

Considerada la mayor penalización de la historia de League of Legends, así como una de las más severas de los deportes electrónicos, la expulsión de Renegades de la LCS NA y la consiguiente obligación de vender la plaza en un plazo de 10 días ha dado pie a una respuesta sin precedentes debido a la nula transparencia de Riot Games durante el proceso.

La publicación por parte de Christopher “MonteCristo” Mykles, propietario de Renegades y principal damnificado, de un exhaustivo recorrido por todas las pruebas que componen su versión de los hechos ha terminado de avivar un fuego cuyas ascuas parecían haberse quedado sin chispa después de dos meses.

Antes de ahondar en el caso de Renegades conviene repasar los antecedentes por los cuales se puede acusar a Riot Games de poseer un registro de actuaciones desproporcionadas, arbitrarias, carentes de transparencia alguna y contrarias a la famosa integridad competitiva.

Ausencia de paridad en las decisiones

La primera sanción emitida por Riot Games de la que se tiene constancia fue la aplicada a Eryk “Hosan” Wilczynski el 10 de agosto de 2012. No obstante, a diferencia de los castigos motivados por otras razones, la violación del Código de Invocador en lo referido a conductas abusivas u ofensivas en las partidas clasificatorias es uno de los pocos ámbitos, junto con la minoritaria ausencia de contratos válidos y los excepcionales impagos, en los que la desarrolladora de League of Legends sí se ha mostrado relativamente coherente con el tiempo. Por tanto, no se profundizará en ese tipo de puniciones.

El primer caso de ausencia de paridad en las sanciones se remite al 9 de octubre de ese mismo año, cuando Riot Games anunció en los foros oficiales las represalias dirigidas a los jugadores que quebrantaron las normas del Campeonato Mundial 2012 al mirar en algún momento a la pantalla que se situaba a sus espaldas y que retransmitía la partida en el modo espectador.

Azubu Frost fue el único equipo multado por la infracción cometida por Jang “Woong” Gun-woong, tirador del conjunto coreano que obtuvo información de la posición de los jugadores de Team SoloMid. El subcampeón del mundo hubo de abonar 30 000 dólares, el 20% de los ingresos obtenidos en forma de premios.

El criterio que justificó la multa a Azubu Frost y que la desestimó para el resto de equipos, entre los cuales se encontraban World Elite, Invictus Gaming y Team SoloMid, fue la consecución de una ventaja por parte de los coreanos cuyo impacto quedó reflejado en la partida. No obstante, conceptos como el imperativo categórico de Kant o la teoría del desarrollo moral de Kohlberg y su dilema del robo de medicinas indican que se debería castigar el intento de conseguir una ventaja independientemente de si tuvo o no éxito.

Inconsistencia en las sanciones por elo boosting

El siguiente caso que genera controversia es la oleada de sanciones por elo boosting, una actividad ilegítima basada en aumentar el rango de la cuenta de un jugador que paga por este servicio, que tuvo lugar el 19 de marzo de 2013.

Las cuentas de competidores de la talla de Bora “YellOwStaR” Kim o Yon “JimBownz” Mangas en Europa y Zacheri “aphromoo” Black o William “Meteos” Hartman en Norteamérica fueron suspendidas durante 14 días. Asimismo, los jugadores recibieron una advertencia y sufrieron la insignificante pérdida de las recompensas de la Temporada 2012.

Este torrente de leves penalizaciones, las primeras relacionadas con elo boosting, pueden justificarse mediante el argumento de que por entonces la escena profesional de League of Legends no estaba tan desarrollada y, por tanto, Riot Games se mostró más laxo. Un alegato que, todo sea dicho, no exime de culpa a los infractores.

De hecho, si hubieran violado los términos de servicio en otras condiciones, quizá el mundo no habría sido testigo de las prolíficas carreras de algunos de los jugadores sancionados. Ni siquiera es necesario trasladarse a otra época, sino a otra región. Históricamente, los departamentos regionales de Riot Games han actuado de diferentes maneras, lo que evidencia una falta de coherencia internacional que se trató de solventar el 22 de febrero de 2016 con la publicación de un índice global de penalizaciones para infracciones mayores y otro, focalizado en la LCS, para las menores.

El 11 de julio de 2013, Jeong “Apdo” Sang-gil vio frustrado su único intento de competir como jugador profesional al recibir una suspensión de dos años por parte de Riot Games Corea. Asimismo, le sustrajeron su cuenta principal durante nada menos que 1000 años.

Apdo, el segundo desde la izquierda, ganó 80 000 dólares por conquistar el primer puesto del servidor chino

2015 fue un año copioso en cuanto a sanciones por elo boosting: Marcelo “Riyev” Carrara quedó alejado durante un año de los torneos organizados por Riot Games Brasil; Kim “Trick” Gang-yun, actual jungler de G2 Esports, tuvo que pagar 1200 dólares y realizar 60 horas de trabajos comunitarios además de quedar suspendido durante 12 partidas; en Oceanía, Shern “Shernfire” Tai recibió el mismo castigo que Riyev; en Latinoamérica Sur, Nelson “DobleNelson” Guido y Facundo “Le Smart” Canteros recibieron siete meses de suspensión.

Hubo algún caso más de elo boosting en 2015, aunque ninguno tuvo tanto eco como el de Yu “XiaoWeiXiao” Xian en Norteamérica. El jugador chino de Team Impulse copó la actualidad informativa debido a los siete meses de suspensión que recibió, seis por el ejercicio de la ya mencionada actividad ilegítima y uno adicional por intentar vender una de las cuentas que Riot Games proporciona a los profesionales, las cuales tienen todo el contenido desbloqueado.

El único caso penado en 2016 aplicó una suspensión de cuatro meses competitivos al japonés “Search”. El contexto que ofrece el comunicado para justificar la ampliación del castigo es que Search realizó esta actividad en 40 ocasiones, causa que no aparece en el índice global de penalizaciones como agravante pese a que se establece un máximo de 12 meses para los casos más graves.

Aunque farragoso, este breve recorrido por los casos penalizados de elo boosting demuestra que Riot Games y sus departamentos regionales no se mostraron consistentes en sus sanciones por ofrecer este servicio. Si bien las multas deben variar en función del desarrollo de cada región y sus equipos, para que el castigo sea proporcionado, no tiene sentido aplicar suspensiones de diferente duración por la misma infracción sin agravante de por medio.

Los notorios casos de contactos ilícitos

Consideradas unas veces como poaching y otras como tampering, las situaciones en las que un miembro de una organización deportiva contacta con un miembro bajo contrato con otra entidad deportiva sin previo aviso a la directiva han generado muchísima polémica en el ámbito competitivo de League of Legends.

Cabe señalar, antes de repasar los casos más significativos, que las normas que Riot Games introdujo el 11 de junio de 2015 no existen necesariamente en otros sectores. De hecho, en otros ámbitos se alienta a los diferentes agentes a lo contrario con el fin de garantizar que los individuos no se vean afectados por contratos desfavorables al desconocer el estado del mercado u otras ofertas.

Esto no quiere decir que no haya motivos para diseñar restricciones en el mundo de los deportes electrónicos y, más concretamente, en las competiciones gestionadas por Riot Games. La juventud del fenómeno, uno de los motivos por los que no existen sindicatos de jugadores entre otros organismos, y la consiguiente cantidad de vacíos que aún quedan por rellenar justifican la implementación de estas medidas.

El primer caso registrado de contacto ilícito fue protagonizado por Søren “Bjergsen” Bjerg el 23 de enero de 2014. Ninjas in Pyjamas, que había facilitado el acuerdo entre el jugador y Team SoloMid, impuso al danés la condición de buscar a su sustituto para la calle central. Bjergsen estableció contacto con un jugador de Lemondogs, que eventualmente fichó junto con dos de sus compañeros por Ninjas in Pyjamas, sin consultar al mánager. La actual estrella de la LCS NA tuvo que pagar 2000 dólares, una multa que probablemente se redujo por su cooperación durante la investigación de Riot Games pese a que no se especificó en el comunicado.

Scarra, trajeado a la derecha, en su primer encuentro como entrenador de Counter Logic Gaming // Riot Games

Counter Logic Gaming se ganó multitud de mofas por las sanciones recibidas entre diciembre de 2014 y enero de 2015 debido a los contactos ilícitos que mantuvo con William “Scarra” Li y Darshan “Darshan” Upadhyaya y la obstrucción de George “HotShotGG” Georgallidis, fundador y propietario del equipo, durante la investigación del caso de Scarra. Entre ambos castigos, de los cuales el primero supuso la mayor multa impuesta por Riot Games, la organización perdió 14 500 dólares y se quedó sin alinear a varios de sus integrantes durante semanas.

Pero el caso más turbio, del cual todavía no se conocen a ciencia cierta algunos matices, fue el de la prohibición aplicada a Christopher Badawi de participar en las competiciones afiliadas a Riot Games hasta 2017, la más severa de este tipo vista hasta entonces. Además, se le obligó a vender la participación minoritaria que poseía en Team Dragon Knights para evitar hipotéticos conflictos de intereses. El por entonces copropietario de Renegades y supuesto abogado fue castigado por tratar de persuadir a Yuri “KEITH” Jew y Diego “Quas” Ruiz, a este último después de solicitar información sobre la legitimidad de esta acción, para que se unieran a su equipo mientras estaban bajo contrato con otras entidades y mentir durante la investigación realizada por Riot Games.

Asimismo, un cúmulo de propietarios de equipos de la escena norteamericana lanzó duras acusaciones hacia Badawi en sintonía con lo expuesto por Riot Games. La desarrolladora de League of Legends relató el transcurso de la investigación y se refirió a conversaciones publicadas por medios de comunicación, pero al igual que la mayoría de los directivos que acusaron a Badawi no presentó pruebas explícitas que respaldaran sus palabras. Badawi admitió su parte de culpa en relación a aquellos propietarios, como Jack Ettiene, que sí lo hicieron.

Christopher Badawi durante la final del Campeonato Mundial 2015 // Christopher Badawi

Todavía se desconoce con total seguridad si se trató de una investigación estándar o una campaña de desprestigio: personalidades como el propietario y codirector ejecutivo de Team Liquid, Steve “LiQuiD112”, aseguraban que Badawi era un embaucador que había actuado con malicia y merecía el castigo; por contrapartida, el por entonces mánager de Gravity Gaming, Jake Fyfe, reconoció haber lanzado acusaciones falsas sobre una propuesta de soborno a un jugador realizada por Badawi para cobrarse una especie de venganza personal.

Los denominados “Tres Reyes” (Team SoloMid, Cloud9 y Team Liquid), partícipes de las imputaciones hacia Badawi, fueron acusados por personalidades como Richard Lewis o Duncan “Thorin” Shields de forzar a Riot Games a ajustarse a los marcos legales de inmigración en países como Alemania o Estados Unidos a mitad del Split de Primavera de 2016, lo que hizo que jugadores como Danil “Diamondprox” Reshetnikov quedaran apartados de la competición durante semanas o meses. Hasta entonces, a Riot Games y a los equipos no parecía haberles importado que sus profesionales incumplieran la ley — obsoleta en relación a estos temas — con tal de que las ligas continuasen sin altercados.

Los casos de paiN Gaming y Team Dragon Knights, que tuvieron lugar en diciembre de 2015, terminan de ilustrar la inconsistencia de Riot Games en las sanciones motivadas por contactos ilegítimos.

El equipo brasileño, que intentó hacerse con Caio “Loop” Almeida, se vio obligado a ceder todos los premios obtenidos en el Split de Verano de 2016. Asimismo, su director quedó suspendido durante 2016 y se prohibió a Loop que se uniera a paiN Gaming en 2016.

El propietario de paiN Gaming durante una entrevista // TV Folha

Por su parte, Team Dragon Knights tuvo que pagar 10 000 dólares y vender o recolocar la participación de Chris Shim, propietario que quedó alejado de cualquier equipo durante 2016, en un plazo de un mes si no quería perder su plaza en la Challenger Series. Además, los implicados Lee “Fury” Jin-yong y Noh “Ninja” Geon-woo quedaron suspendidos durante uno y dos meses respectivamente.

Hay más casos registrados, pero estos ejemplos permiten vislumbrar que Riot Games tampoco se mostró equitativo en sus sanciones sin motivo justificado en los comunicados. Además, introducen un nuevo elemento que es tendencia en la desarrolladora de League of Legends: la falta de transparencia en las investigaciones, tal y como evidenció la suspensión de Badawi.

Intentos fallidos de sentar precedentes

En algunos casos, como el de la sanción de 10 000 dólares a Counter Logic Gaming, Riot Games ha dejado clara su intención de sentar un precedente a partir de una sanción. En aquella ocasión estaba justificada y tuvo un efecto ejemplarizante, como en la siguiente punición por el contacto ilícito con Darshan, pero en otros ha dado pie a situaciones completamente absurdas.

El 23 de julio de 2014, H2K tuvo que abonar 300 dólares por atentar contra la integridad competitiva de un encuentro de la Challenger Series y mostrarse irrespetuosos con su rival. Los jugadores del equipo británico, que tenía la partida completamente dominada, compraron objetos ineficientes y, aun así, se hicieron con la victoria.

Los jugadores de Team SoloMid durante la fase de grupos del Campeonato Mundial 2013 // Riot Games

Sin embargo, Riot Games no se postuló en contra de Team SoloMid cuando sus jugadores decidieron intercambiar posiciones y elegir personajes por diversión contra GamingGear.EU al estar matemáticamente fuera de los cuartos de final del Campeonato Mundial 2013. Tampoco se inmutó cuando, ocho días después de la sanción a H2K, los jugadores de Alliance y Millenium hicieron lo mismo al tratarse del último partido del Split de Verano y no haber nada en juego.

Arbitrariedad, negligencia y falta de integridad competitiva

Riot Games, al poseer todas las competencias posibles como investigador, juez, jurado y ejecutor, se ha mostrado arbitrario en multitud de ocasiones y ha salido indemne al no haber ningún tercero que pueda toserle.

Un ejemplo de arbitrariedad fue la repetición de la partida entre SK Gaming y Gambit Gaming del Split de Primavera de 2014 debido a un error de Aatrox, que se curaba cada dos ataques en vez de tres. El fallo fue identificado por Simon “fredy122” Payne, que pausó la partida, pero no se informó de ello a los jugadores de Gambit Gaming.

SK Gaming no solicitó la repetición de la partida, la cual perdió por un amplio margen, pero Riot Games decidió que se volviera a jugar ya que el árbitro no había avisado al equipo alemán de todas sus posibilidades. Sin embargo, el artículo 8.3.3 del reglamento aseguraba que si un árbitro se equivocaba durante una partida, su decisión no podía ser revocada bajo ningún concepto.

Los sustitutos de Gambit Gaming perdieron las dos partidas de la jornada londinense // Riot Games

Pese a que Gambit Gaming argumentó que se habían producido otros errores mucho más relevantes para el transcurso de la partida sin que hubiera repetición, la reedición se produjo y SK Gaming obtuvo la victoria.

No fue la única ocasión en la que Gambit Gaming resultó perjudicado por la negligencia de Riot Games. El 20 de junio de 2014, Gambit Gaming anunció que tendría que alinear a cuatro sustitutos en las partidas disputadas en Londres por la ausencia de visados de sus jugadores. Aunque Riot Games aseguró que había intentado ayudar en todo lo posible al equipo, reconoció que había tardado demasiado en avisar a la organización debido a un cálculo erróneo del tiempo necesario para tramitar la documentación.

Es especialmente curioso que Riot Games se lavara las manos en este caso dada su posición en contra del desplazamiento de Counter Logic Gaming a Corea para preparar el Campeonato Mundial 2014, ya que provocaba que un quinteto de sustitutos disputara sus partidas de la última semana del Split de Verano de 2014.

Para más inri, Riot Games multó a jugadores de Counter Logic Gaming por una suma total de 5000 dólares por haber utilizado cuentas ajenas para entrenar en el servidor coreano. Además, el equipo quedó excluido de las competiciones coreanas durante 2 años.

La desarrolladora de League of Legends desconocía la política coreana sobre la concesión de cuentas a profesionales y reconoció haber tardado más de la cuenta en otorgarles a los jugadores los recursos necesarios para practicar. Aunque Counter Logic Gaming solicitó las cuentas en el último momento y no debió utilizar cuentas ajenas para entrenar en la cola individual, ya que contaba con cuentas provisionales en el servidor de torneos, el error de Riot Games sólo quedó reflejado en una leve mitigación de la multa.

SELFIE sustituyó a Ryu en H2K debido a sus problemas de visado // Riot Games

Por último, un ejemplo de la desproporción arbitraria entre sanciones en función del departamento que la gestione. El incidente por el cual Marcin “SELFIE” Woslki fue entre otras cosas amenazado por Meet Your Makers con quitarle la vivienda a su madre se saldó únicamente con una multa de 5000 dólares y la suspensión indefinida de Sebastian “Falli” Rotterdam como miembro de un equipo de la LCS. A lo largo de esta pieza hay sanciones que implican un castigo mucho mayor por infracciones mucho menores.

“La ‘integridad competitiva’ es algo que Riot Games usa de forma inconsistente y conveniente” — Chris Badawi

En relación a la integridad competitiva se podría hablar durante horas sobre las decisiones de Riot Games, como la de habilitar a Gangplank en la Challenger Series pese a la imposibilidad de entrenar con él dada su deshabilitación en los servidores, pero este breve sumario es suficiente.

Renegades contra la opacidad y el silencio de Riot Games

Crumbzz luce la chaqueta de Renegades // Riot Games

Aunque a continuación se explicarán los detalles del caso de Renegades contra Riot Games, se recomienda encarecidamente la lectura de la sanción del 8 de mayo de 2016 y el artículo de ESPN redactado por Jacob Wolf, así como la visualización del vídeo de MonteCristo. Además de para evaluar el caso con pleno conocimiento de causa, a lo largo de este apartado haré referencia a elementos relativos a estos documentos.

Un sucinto resumen de la sanción y sus consecuencias: Renegades fue acusado de ocultar información sobre una futura e ilegítima participación de Badawi, no proporcionar un ambiente seguro a sus jugadores y mantener una relación de colusión con Team Dragon Knights que quedaba reflejada en los múltiples intercambios de jugadores entre ambos equipos.

Como resultado, Badawi quedó permanentemente excluido de cualquier equipo u organización que participe en competiciones afiliadas a Riot Games y se obligó a Renegades, al igual que a Team Dragon Knights en la Challenger Series, a vender su plaza en un plazo de diez días.

Las plazas de LCS NA son uno de los activos más valiosos del sector de los deportes electrónicos. La dificultad para acceder a la máxima competición continental y la exposición que proporciona a los equipos y sus patrocinadores ha hecho que organizaciones como Cloud9 o Team Liquid ensamblen equipos exclusivamente para disputar la Challenger Series y, una vez conseguido el ascenso, vender la plaza por cifras astronómicas.

El establecimiento de un periodo de diez días para vender la plaza otorga a los posibles compradores una ventaja significativa en la negociación por la cual el valor de la plaza podría reducirse considerablemente. Por suerte para Renegades, según Badawi su valor económico no descendió con motivo del límite temporal ya que la sanción actuó como herramienta publicitaria.

“Esta no es una forma aceptable de hacer negocios en una industria en expansión, en la cual estos activos son muy valiosos y la gente ha invertido profesionalmente en ellos” — MonteCristo

Fue una excepción. La arbitrariedad y severidad de Riot Games ha provocado incertidumbre entre compañías tradicionales, las cuales temen invertir en un equipo de League of Legends para acabar siendo expulsados de la liga. Asimismo, tras el incidente MonteCristo ha declarado no estar interesado en volver a ser dueño de una escuadra de League of Legends.

Tanto en el artículo de ESPN como en la explicación de MonteCristo se desmienten las acusaciones realizadas por Riot Games. Bryce Blum, un conocido abogado del sector que trabaja para MonteCristo y Badawi, negó tajantemente el presunto trato oculto por el cual Badawi recibiría un 50% de Renegades una vez finalizada su suspensión. Ambos clientes desmintieron el acuerdo, MonteCristo en el vídeo y Badawi en Reddit.

MonteCristo durante la Intel Extreme Masters Katowice 2016 // Patrick Strack — ESL

Después de la primera sanción a Badawi, Renegades pasó a operar bajo la dirección de una nueva empresa, Mykles Gaming LLC, de la cual MonteCristo era el único propietario. En el acuerdo firmado por Riot Games y Renegades para permitir la participación de este último en la LCS NA, mostrado por MonteCristo en su vídeo, Badawi aparecía como director ejecutivo de la empresa. Según Badawi, Hunter Leigh, hasta hace poco gerente asociado de las operaciones de la liga, le recomendó que ocupara esta posición para continuar involucrado con el equipo de manera lícita.

Tras ser notificado de la investigación que estaba llevándose a cabo, MonteCristo le ofreció a Whalen Rozelle, director de deportes electrónicos de Riot Games, un documento legal en el que declararía que él era el único dueño de Mykles Gaming LLC. Aunque MonteCristo tardó más de lo previsto en enviar el documento, tal y como reconoció en su vídeo, Rhozelle le dijo que tal documento no era necesario.

Durante todo este proceso, MonteCristo solicitó más información y pruebas sobre las acusaciones realizadas por Riot Games. Al no recibir ningún detalle adicional, advirtió por correo de la inclusión de su abogado en la conversación. Riot Games tomó esta reacción como una muestra de su culpabilidad y mala fe cuando no se trata más que de un procedimiento estándar dado que los abogados son los expertos en la materia.

En lugar del documento legal, Rhozelle y MonteCristo acordaron una reunión entre los abogados de ambas partes para discutir la investigación. Pero, 24 horas después, Renegades fue sancionado. MonteCristo sólo recibió un aviso con media hora de antelación y Riot Games no proporcionó ninguna prueba más allá de citar a varias fuentes anónimas.

“Básicamente, no me fío de Riot Games” — MonteCristo

Los únicos casos reportados de tensión fueron los de Maria “Remilia” Creveling y el admitido en Reddit por el propio Badawi, que gritó al mánager por hacer que las limpiadoras despertaran a todo el equipo al programar su llegada demasiado pronto. Por lo demás, varios miembros del equipo y personalidades ajenas no han dedicado más que buenas palabras al compromiso de Renegades hacia sus jugadores.

Remilia se sintió ofendida cuando Badawi la amenazó con deducir parte de su salario para compensar el dinero que el directivo de Renegades le había dado, de forma personal y sin vinculación laboral, para sus procedimientos quirúrgicos. Según MonteCristo y Badawi, el conflicto se solucionó en horas y Badawi pidió disculpas. Remilia, que ha permanecido en silencio todo este tiempo, recibió lo que le correspondía.

Remilia fue la primera mujer que jugó en la LCS // Riot Games

En cuanto a los retrasos en los pagos, Renegades, tal y como argumentó MonteCristo en su vídeo, abonó las cantidades previamente fijadas a los jugadores en los plazos establecidos. Las únicas dilaciones se produjeron debido a un fallo de Riot Games, que envió un cheque a la dirección de Team Impulse cuando debía haber llegado a la de Renegades. Al no recibir el dinero a tiempo, los pagos vinculados a ese cheque se demoraron.

Richard Lewis se mostró a favor de la decisión de Riot Games aunque reconoció que el sistema que había permitido llegar a ella era cuestionable cuando menos. El reputado periodista de deportes electrónicos corroboró las acusaciones sobre la inseguridad del ambiente después de pasar cinco semanas en la gaming house de Renegades. Badawi, en un reciente Ask Me Anything, aseguró que Lewis sólo se hospedó de cinco a ocho días, algo que los otros diez habitantes de la casa podían respaldar, y que no se le había amenazado con una posible campaña en su contra.

Respecto a la colusión entre Renegades y Team Dragon Knights, Badawi y MonteCristo han reconocido en numerosas ocasiones la relación de amistad existente entre ambas organizaciones. No obstante, el acuerdo entre Team Dragon Knights y Riot Games al que tuvo acceso ESPN demuestra que ningún miembro de Renegades poseía una participación en Team Dragon Knights.

Los intercambios de jugadores tuvieron lugar después de que ambos equipos organizaran sesiones de entrenamiento conjuntas para ver qué alineaciones eran más efectivas. Como resultado, Renegades se hizo con Shin “Seraph” Woo-yeong y Noh “Ninja” Geon-wo y Team Dragon Knights adquirió a Cuong “Flaresz” Ta, Oleksii “RF Legendary” Kuziuta y Alexey “Alex Ich” Ichetovkin. Todos los traspasos se realizaron a tiempo según la normativa de Riot Games.

Hunter Leigh, en un correo dirigido a MonteCristo en el que también estaba presente Avi Bhuiyan, coordinador de las operaciones de la liga, cuestionó la honestidad de Renegades durante el proceso y manifestó que todavía había dudas sobre su relación con Team Dragon Knights ya que ambas organizaciones seguían dando cobijo a los jugadores intercambiados. Esto sólo se produjo con RF Legendary, ya que pidió a Renegades permanecer en la casa ya que no quería regresar a su hogar.

RF Legendary durante la Semana 4 del Split de Primavera de la LCS NA // Riot Games

En definitiva, Badawi asegura que Riot Games no estaba cómodo con él y MonteCristo porque no aceptaban a ciegas todo lo que dictaminaban, por lo que los expulsaron. Frank Fields, antiguo trabajador de Riot Games, expone en una columna cómo Riot Games ha ido evolucionando en una dirección en la que las decisiones no se tomaban de la misma forma que antaño, hasta el punto de sentirse “enfermo” al acudir a su trabajo por el politiqueo interno.

Creer a pies juntillas las declaraciones de Badawi, el cual no ofrece apenas confianza, y las pruebas aportadas por MonteCristo como si no pudieran estar sesgadas es ingenuo, pues ambos se han visto perjudicados y es muy probable que no sean totalmente imparciales. No obstante, al menos ambos han reconocido algunos de sus errores y proporcionan pruebas que respaldan sus palabras frente a la opacidad y el silencio de Riot Games.

Demandar no es viable

Si tantas pruebas poseen MonteCristo y Badawi para corroborar su versión, una de las soluciones evidentes sería demandar a Riot Games. Al fin y al cabo, ninguno tiene mucho más que perder: Badawi ya tiene la cruz echada para los restos y MonteCristo, aunque mantiene su puesto de comentarista en OnGameNet, ya ha tenido roces con la compañía que le han alejado de acudir a algún torneo internacional.

Sin embargo, el proceso no es tan sencillo. El único equipo que ha llevado a juicio a Riot Games fue paiN Gaming, a raíz de la sanción previamente mencionada que impedía a Loop unirse al equipo durante un año. Más allá del enorme coste económico de un litigio de este tipo, la lentitud del proceso impediría al equipo brasileño incorporar al jugador incluso de ganar la demanda. Por si fuera poco, Riot Games presentó una contrademanda que reclamaba 27 000 dólares por el daño causado a su imagen y reputación, esta vez con pruebas adjuntas al documento legal.

Los renegados se enfrentan a un obstáculo adicional. Riot Games, en los contratos firmados por los equipos, establece una cláusula de arbitraje que limita a 50 000 dólares su responsabilidad en estos casos. Así, se disuade cualquier tipo de iniciativa legal contra Riot Games ya que los gastos del juicio probablemente serán iguales o mayores que las ganancias de una hipotética victoria.

Es necesario un sistema de arbitraje ajeno a Riot Games

Como se ha podido comprobar a lo largo de la historia competitiva de League of Legends, Riot Games ha mantenido una posición hegemónica indiscutible que le ha permitido adoptar un comportamiento absolutista que se ha traducido en una inconsistente y desproporcionada aplicación de las normas, muchas de ellas arbitrarias y contrarias a la integridad competitiva, con una total falta de transparencia.

Algunos de estos errores se pueden achacar a la vorágine en la que se ha visto inmersa la compañía, joven e inexperta en muchos de los ámbitos relacionados con las sanciones, debido al inmenso y veloz crecimiento de League of Legends. No obstante, aunque se admiten algunos fallos debidos a la propia naturaleza humana y la falta de conocimiento o veteranía, no se puede excusar todo con este argumento ya que, al fin y al cabo, es la desarrolladora del juego más popular del mundo e ingresó 1064.3 millones de dólares en 2015 según SuperData Research. Aunque esto no se traduce necesariamente en un amplio presupuesto, pues el balance puede ser neutral o incluso negativo, cuesta creer que Riot Games carece de recursos para solucionar muchos de los problemas que padece.

Otros errores, en cambio, responden al mismo comportamiento de cualquier otra empresa. Riot Games ha hecho muchísimo bien por los deportes electrónicos — lo cual daría para rellenar otro artículo de una dimensión similar — y no siempre se ha equivocado en sus sanciones, de eso no cabe duda, pero tampoco hay que olvidar que, pese a que se enorgullece de enfocar sus acciones a satisfacer a sus usuarios, no deja de ser una compañía que antepone sus intereses empresariales al resto.

Marc Merrill y Brandon Beck, en el centro, saludan antes de entregar los premios al vencedor del Campeonato Mundial 2014 // Riot Games

Si de verdad estuviesen interesados en desarrollar y legitimizar al máximo sus competiciones, Riot Games debería renunciar en muchos aspectos a su control absoluto para garantizar la igualdad de condiciones con el resto de agentes implicados, como los equipos o los jugadores.

Para ello, resulta imperativo comenzar con la incorporación de un organismo de arbitraje ajeno, formado por una representación equitativa de todos los bandos implicados y un comité de gobierno independiente, que gestione y/o supervise los procesos y las sentencias. Este tipo de entidades existen en otras grandes ligas tradicionales, como la NFL o la MLB, y aunque no son perfectas ofrecen una legitimidad mucho mayor que la actual. Por lo general, se recopilan las pruebas y se resuelve el caso mediante un proceso acelerado tras el cual se dictamina sentencia, aunque la sanción no se aplica hasta después de una audiencia y el posible recurso de los implicados.

Una investigación que no proporciona prueba alguna a los implicados queda automáticamente desacreditada y pone en peligro la sostenibilidad de la escena competitiva a largo plazo. Esto va directamente en contra de los objetivos de Riot Games, que pretende que League of Legends constituya un deporte global que dure décadas y pase de generación en generación.

Pero, aunque es evidente que Riot Games tiene que dar un paso al frente en lo que a transparencia se refiere, la culpa no es exclusivamente suya. La pasividad de la comunidad y de muchos medios de comunicación ante estas situaciones es desalentadora y, al igual que en la política, sólo favorece la perpetuidad del problema.

Por desgracia, resulta difícil confiar en que se produzcan cambios significativos a corto plazo. Han pasado meses desde la publicación de la sanción a Renegades y Team Dragon Knights y días desde el artículo de ESPN y el vídeo de MonteCristo, pero Riot Games sigue sin pronunciarse, protegido por su impunidad. Rhozelle mantiene su cargo y Leigh ha dejado su puesto para trabajar en Yahoo Esports mientras los dueños de Renegades se han visto obligados a renunciar a su equipo.

El azote mediático amainará, la comunidad olvidará el escándalo de Renegades con el lanzamiento del próximo campeón o aspecto y Riot Games escurrirá bajo la alfombra otro embrollo más. Una suerte de ciclo cuyo fin no llegará hasta que la presión por parte de los usuarios, los medios de comunicación y los inversores resulte inaguantable y fuerce a Riot Games a ceder competencias.