Que puede hacer la arquitectura por la vivencia de la ciudad? : La plaza de Santa Ana de Madrid.

Este proyecto promovido por la Empresa Municipal de la Vivienda en el año 2004, con proyecto del arquitecto Horacio Fernández del Castillo, cambió de una manera radical el uso y el aspecto de la plaza de Santa Ana de Madrid. El proyecto de remodelación propuso la recuperación del espacio urbano para un uso preferentemente peatonal y de coexistencia entre vehículo y peatón y una serie de mejoras puntuales que permitieran una mejora estética y funcional de la plaza remodelada muy importante. El estudio de los condicionantes del proyecto desveló que el espacio urbano se encontraba rodeado por el tráfico privado de vehículos, con un uso intensivo como zona de copas, carga y descarga indiscriminada y una afectación importante de la estética y funcionalidad de la zona Este a causa de un acceso rodado al aparcamiento subterráneo situado debajo de la plaza, frente a la fachada del Teatro Español.

Los objetivos del proyecto subrayan la necesidad de dar un tratamiento de unidad a todo el espacio urbano definido por la edificación y la mejora sustancial del espacio urbano frente al Teatro Español. La unidad de tratamiento del espacio urbano se basa en la utilización de un ritmo determinado en la colocación del enlosado de pavimentación, en la eliminación de la diferencia altimétrica entre aceras y calzadas y en la eliminación de barreras de todo tipo.

Se elimina completamente, así mismo, el vial de la parte norte de la plaza, contribuyendo a los objetivos generales del proyecto de ganancia de espacio para el peatón. Frente al teatro Español se diseña un nuevo espacio urbano que nace del traslado del acceso al aparcamiento subterráneo a la parte sur de la plaza y del desvío en forma de arco del vial de la calle del Príncipe para ganar un espacio de “salón urbano” y templar el tráfico de paso. Se conserva gran parte del arbolado original de la plaza y se completa con otro de nueva plantación.

El resultado de la actuación, por la que han pasado ya diez años, revela que el cambio en su uso ha sido radical, habiéndose convertido en el centro de una zona semipeatonal, con multitud de nuevos locales de restauración y un evidente polo de atracción para el paseante y el turista. La convivencia razonable entre lo peatonal, el aparcamiento de vehículos y el viario básico de acceso rodado configuran una solución de éxito. Al calor de esta recuperación se han rehabilitado nuevos edificios para hoteles de lujo que fomentan la proyección exterior de Madrid.